AMAR LO CABALLOS
LA DICHA
LARRAÑAGA
TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Diplomado y
Maestría en desarrollo humano FESC Universidad Nacional Autónoma de México
Muchas
personas pasan una existencia decidiendo lo que no pueden hacer, o no deben
hacer, o no son capaces de hacer. No permita que las inseguridades y angustias
decidan por usted porque lo único que conseguirá es perder el tiempo
inútilmente y un montón de experiencias que merecen la pena vivirse. Creo que
hemos tenido la suerte de haber nacido y debemos hacer algo con la vida que nos
ha sido dada. Uno de los principales frenos a la consecución de metas es el
miedo.
Creo que no
cuento con una fórmula mágica para que las cosas se me den y si la tuviera
considero que mi vida sería muy aburrida al no existir nada que vencer.
Creo mucho en
la vida. Porque me he levantado muchas veces y me enaltecerá en muchas otras,
creo que somos seres dinámicos en constante evolución y hemos de ir cambiando
las cosas cuando no nos están funcionando. No admito el conformismo ni la
resignación. Jamás digo eso de “más vale lo malo conocido, que lo bueno por
conocer”; cuando pienso así, siempre cambio algo, porque creo que la vida es
demasiado bonita como para tirarla o despreciarla y que está en mí, el dejar de
hacerlo o aplicarme para que se presente.
Lo más
hermoso de la vida es estar expuesto, explorar, saber que si no actúas otro lo
hace por ti y que lo que pudo ser dejo en ser por falta de voluntad. ¿Caminar
con miedo? Todos los seres humanos tenemos miedo a muchas cosas, y lo más
importante de todo es no huir de nuestros miedos, sino a admitirlos. Suelen
surgir disfrazados como pensamientos irracionales, emociones inexplicables o
sensaciones físicas incómodas que nos hacen no hacer lo que deseamos.
Lo importante
en estos casos es pararnos y preguntarnos ¿A qué le tengo miedo? El miedo es un
enemigo escondido dentro de nosotros que lo llevamos a donde quiera que vayamos
y, nos sirve como señal, es una guía para llevar el cambio y no quedarnos
estancado. Reprimirlo solo lo hace más grande. Hay que aceptarlo como algo
natural.
Para lograr
las cosas que deseamos debemos tener pasión en hacerlas “Voluntad” esperanza en
realizarlas, esa pasión bañada de voluntad es lo que nos hace contar con la
energía suficiente que nos lleve a donde deseamos estar, es la diferencia entre
el hacer y dejar pasar, entre la monotonía y la realización que permite
reforzar la creencia en nosotros mismos para enfrentar las situaciones de
cualquier índole. La voluntad es la encargada en lanzarte, para que vayas más
allá, para que nada ni nadie sea capaz en detenerte y la esperanza es la que
hace tenga sentido lo que estas buscando lograr.
Cuando ambas
se conjugan encuentras el sentido que en la vida andas buscando, es cuando
saboreas lo que estás haciendo, son el flujo que inspira. Están muy unidas, son
parte en el desafió entre tus habilidades y la plenitud deseada. Cuando están
juntas, emana del ser los destellos de optimismo, el saber disfrutar cada
instante, cada reto y se vuelve una de las razones principales para existir. La
voluntad, esperanza y el ideal nos conducen al gran desafió en poner al máximo
nuestras capacidades ante el reto.
Para estar en
este estado lo primero es estar convencidos de la situación en la que nos
encontramos ¿Talento/ Circunstancia/Voluntad/Pasión? El talento con el que se
nace, la circunstancia a identificar, el desarrollo en ese momento, la voluntad
para reforzarlos, el dedicar tiempo a lo que nos gusta, buscarlo. Uno se
apasiona con lo que hace cuando hace lo que le gusta, y además es así cuando
encuentra sentido a su vida.
La primera
vez que escribí sobre filosofía existencial, analice mi vida, hice varios cambios
importantes que necesitaba, pero que por miedo, tampoco estaba dispuesto a
enfrentar, sin embargo, hoy puedo decir que soy, que estoy y que sigo
encendiendo la chispa que desemboque en una mejor persona la cual explore sus
ideas sin miedo al que dirán por lo que escribo. Soy apasionado, me encanta
entrar en detalles, en cosas cotidianas, en restaurar sueños, en decir lo que
pienso.
Esa se volvió
parte de mi pasión existencial. Uno como ser humano, siempre es capaz de
renovarse, de volver a la ilusión primera a pesar de que la vida haya sido muy
dura y aunque resulte “Duro de creer” Si se le pone ganas, voluntad, esfuerzo,
la existencia se vuelve placentera cuando logramos resolver lo que lo cotidiano
nos ofrece como reto.
Jamás hay que
dejar que los problemas nos saquen de la existencia, jamás hay que dejar de
luchar por lo que realmente queremos. ¿Qué es existencia plena? Es entender el
momento en que aquello que nos apasiona se hace presente y no dejarlo escapar,
sino reconocerlo en su instante, permitir que mediante la voluntad nos
retribuya lo que la esperanza espera y el ideal ambiciona.
Allí, esta la
plenitud, desde el momento en que descubrimos y realizamos aquello que nos
apasiona. Para lograrlo se necesita estar enfocado en la meta y tomar acciones
concretas. Así podemos decir que sentir pasión por una meta puede llevarte a
actuar y a obtener resultados.
Sin embargo,
no se puede afirmar que la única forma de conseguir resultados sea a través de
la pasión, pues se necesitan además otros ingredientes, como una motivación,
con una fuerza de voluntad y acciones continuas. Hazte un favor: ¡Huye de las
personas envidiosas, para que no te conviertas en una de ellas!
CARIDAD
LARRAÑAGA
TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Diplomado y
Maestría en desarrollo humano FESC Universidad Nacional Autónoma de México.
Cuando las
dificultades alcanzan a una persona, casi siempre cae en la desesperación y
busca culpables. Cuando vemos a una persona pidiendo caridad en las esquinas
nos sentimos tristes y muchas veces no vemos que esa persona se encuentra en un
callejón sin salida por lo que justificamos que se encuentra en esa situación
porque no ha sabido caminar con la frente en alto. Solo una acción nos hará
sentir plenos.- Los actos de caridad y bondad con los que llenamos nuestra
vida, sin caridad todo ser es desdichado. El amor es el primor del espíritu y
la caridad es la exquisitez del amor.
Si bien es
cierto, todos tenemos problemas, la diferencia radica en la manera de
afrontarlos y cuando estos estén presentes, no debemos escaparnos algún lugar
para que sigan su curso, sino enfrentarlos, meditar con tranquilidad; no
dejarnos arrastrar por la tristeza, o esperar a que alguien tome nuestro
problema en sus manos y lo resuelva. Toda situación requiere un análisis
profundo y detenido.
Si, no
tranquilizamos el espíritu, por nuestra mente pasamos y repasamos las mismas
palabras, las mismas opciones y los mismos pensamientos sin llegar a nada y
aumentando nuestra ansiedad, perdiendo tiempo, energía y buen humor. La caridad
comienza donde termina la justicia, crece dando y dándose, es un deber, no
busca jamás la propia comodidad. La humildad y la caridad son una misma cara en
una moneda, van juntas, son inseparables del alma buena.
La caridad nace
de una necesidad en una sociedad en donde unos tienen recursos y otros carecen
de los mismos. La sociedad se dividió en clases sociales lo que ocasionó la
desigualdad y para convencer al que tiene recursos se inventó la frase de darle
al que no tiene para que Dios te lo devuelva al doble. Este compromiso verbal
llevó a la sociedad en hacer caridad para expiar culpas contribuyendo a que la
paz se mantuviera mediante la pequeña entrega de dinero al que no tiene forma
de vivir.
La caridad
fue avanzando y, se convirtió en norma establecida como una forma de cumplir
con Dios. Posteriormente crece la idea de que dar caridad debe ser desapegado o
darle de corazón, no de dientes para afuera, que exista realmente la voluntad
en dar llegando incluso a establecerse como obligación moral otorgando la
satisfacción de estar cumpliendo con un mandato divino. No es lo mismo caridad
que limosna, ni exige posición social sino más bien el esfuerzo por ayudar al
desvalido con buena intención.
La
desobediencia se piensa se castiga en el juicio final, es por ello que juega un
papel preponderante en las almas de buena voluntad logrando la satisfacción del
alma. La caridad no es una forma de publicidad mal entendida “Que se haga
cuando lo estén viendo otras personas”, esto es mera simulación el cual parece
de sentimientos y de importancia para purificar las pasiones que nacen del
alma.
Evidentemente
quienes asumen este tipo de acciones que además es secreto a voces en una
sociedad determinada que cuentan con riquezas acumuladas y entregan una limosna
para ser reconocidos por el público asistente como persona caritativa “Son
perversos” que juegan con la necesidad de quien la recibe.
Esos que solo
buscan verse visibles ante un público carecen del sentimiento profundo que sale
desde el espíritu. La caridad nace desde las elites sociales como una forma de
controlar los delitos y para que los que poseen la riqueza no sean sujetos de
purgación social.
Entregar por
caridad es un estado de alerta que nace desde el espíritu sano el cual no se
pregunta si ¿Está bien o mal? El entregar un poco de lo que se tiene al ser una
voluntad que se tiene sin verse obligado por circunstancias sociales o por
verse bien al dar esa dadiva minina en busca de ser considerado por su sociedad
como persona de bien. Los que reciben la dádiva con frecuencia se culpabilizan
de estar en ese estado por la suerte. Estas personas van perdiendo poco a poco
su personalidad, se van desactivando de la dignidad y ofrecen todo tipo de
gracias por el bien recibido.
Para las élites
este tipo de personas no cuentan con valor humano y no es importante ayudarlos
más bien lo hacen como una forma de expiar culpas, sobre aquellos que ya viven
de la resignación en el estado en que se encuentran, en esa condición de vida
que atestan la suerte les dio.
La caridad es
una voz que nos taladra la sensibilidad espiritual y es al mismo tiempo la
fuente mediante la cual las élites encontraron silenciar al negado, es esa voz
que termina por ahogar en su propio lamento todo cuestionamiento sobre quienes
ejercen el poder y terminan por justificarlo conformista menté con la frase de
que Dios así lo dispuso y esa es su cruz.
Lo inmoral en
entregar a los que carecen de lo mínimo se olvida cuando la escala social
permite contar con mayor número de recursos y la idea de justicia social se
pierde en el baúl de los desgraciados con cara de ayuda caritativa para que
hayan sido despojados eternamente de una forma sana de vivir. No hagas crítica
negativa del menesteroso, cuando no puedes honrar a una persona en adversidad,
mejor cállate. Cuando ayudas sin esperar ser alabado por ello, doblemente eres
generoso.
EL SUEÑO DE
LOS MEXICANOS
LARRAÑAGA
TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Diplomado y Maestría
en Desarrollo Humano
FESC-
Universidad Nacional Autonoma de México.
Los mexicanos
son de buen humor, responden rápido a los chistes y palabras de doble sentido
plagadas de sexualidad. Bromean y preguntan mucho, además les gusta denigrar al
que consideran más débil del grupo. Defienden su país cuando un extranjero lo
critica (Son nacionalistas) Las empresas norteamericanas contratan para sus
niveles gerenciales a norteamericanos, los mexicanos solo sirven de apoyo (El
mejor trabajo en manos de extranjeros). El concepto de amigo para un mexicano
es de vida o muerte.
Se toman una
cerveza y cumplen el pacto. Son muy subordinados y diplomáticos para evadir los
compromisos. Antes de cualquier controversia les miden el agua a los camotes y
se trasforman en testigos del hecho repartiendo culpas. México tiene sindicatos
muy poderosos. Las empresas lo saben y manipulan a los líderes para mermar los
derechos de los trabajadores. Por eso los sueldos son bajos, las prestaciones
en la mayoría de las ocasiones no llegan a su destino. Una aptitud muy
desarrollada en los mexicanos es la puntualidad, no es común que falten a su
trabajo.
Podrán llegar
tarde pero no faltar y al llegar argumentan un problema familiar. A los
mexicanos en general les gusta sentarse en las banquetas, tiran basura, no les
importa si molestan al vecino con muica, basura ect. Les encanta vivir en la
ciudad, le temen a que su computadora o celular no funcione o se le agote el
saldo. Gustan de comer en el trabajo. Ponen su bolsa de comida sobre una mesa y
sacan su refresco de gaseosa. Las personas gozan en darse la mano
frecuentemente (varias veces al día). Se dan los buenos días, aunque se odien.
En las mujeres es costumbre darse un beso en el cachete. Incluso si te acaban
de presentar a la persona. Si lo ignoras, será percibido como una manifestación
de falta de respeto. Un beso significa un toque mutuo en futura amistad
dependiendo las acciones que las mujeres generen posteriormente.
México es un
país en donde existe mucha pereza, no es fácil que la persona haga su propia
comida sin embargo se esfuerzan por sobrevivir vendiendo tacos, tortas etc. Los
profesores y líderes competentes se aplican para aprender a motivar, atraer,
jugar con palancas psicológicas, pero la compensación monetaria juega el papel
principal. A los mexicanos que trabajan en una empresa les gusta saber el
equipo de futbol que prefiere su patrón y muchos de ellos se adhieren para
defenderlo con entusiasmo.
En México se
practica el futbol como deporte nacional a fin de que lo es el consumo de
cerveza como aperitivo para alegrar el partido. Lo mismo ocurre con el béisbol.
Sucede que vas a una ciudad con costa (mar) y comes mariscos con cerveza,
mientras los turistas extranjeros se dedican a vagar por las calles y malecón.
La corrida de toros está en una lucha contra los defensores de los derechos de
los animales. Los gallos se prohíben por hacer apuestas. Las personas en
general son católicas y últimamente han dejado de persignarse al pasar frente a
la puerta del templo (Antes se persignaban 3 veces). Los hijos crecen, se
casan, tienen familia, pero no se ausentan de sus padres, los visitan
regularmente. Lo mismo sucede con los sobrinos y nietos.
En los
lugares costeros (Frente al mar) gustan en darse una siesta a mediodía (Una
hora u hora y media) El norte de México tiene temperaturas muy altas (50 grados
C), en esos lugares a la hora del medio día, la mayoría de las actividades se
detiene. El calor hace que tanto hombres como mujeres usen janes, ropa
adecuada, ligera y se ponen camisas o vestidos solo para ocasiones especiales.
En el norte del país, no se tiene culto a la vestimenta elegante, solo usan lo
cómodo. El fin de año con las 12 campanadas, les encanta disparar al aire sus
rifles o pistolas.
Hoy podemos
observar que el mundo se abre a nuevas necesidades humanas. La sociedad local
queda en el pasado. Nadie había pensado que lo niños manejaran la información
tan rápido y se generaran programas especiales para ellos. Los programas de
materias en línea han ido ganando popularidad. Muchos títulos de licenciatura,
especialidad, maestrías y doctorados se han conseguido en programas que no son
presenciales y posiblemente sin la calidad, pero son papeles que sirven para
exigir puestos y altura en estatus social. Hoy es fácil ingresar a las
bibliotecas y trabajos de investigación de muchas Universidades (Otras son
egoísta a pesar de que se pagan con recursos públicos y los mantienen como un
secreto de estado para ellos mismos).
Instagram,
YouTube, Facebook, Twitter llegan de diferente forma a sus usuarios. Además,
los teléfonos móviles, generan los medios rápidos de comunicación. Estoy
sorprendido de la forma en la que nuestra vida ha cambiado y pareciera que
apenas se está abriendo el camino. Las viejas costumbres se van arrumbando en
la mente de quienes vivimos en las décadas anteriores. El cartero, el
telégrafo, el que te llamaran en el teléfono de la esquina, que tuvieras que ir
al cine a ver una película, comprar en abonos mediante un catálogo de la amiga
de barrio y esperar con ansias que llegara. Los libros impresos los tenías que
ir a imprimir a las grandes ciudades y duraban meses en que te los entregaran a
un costo enorme.
AMAR LA VIDA
LARRAÑAGA
TORRONTEGUI RAMÓN ANTONIO
Diplomado y
Maestría en desarrollo humano FESC Universidad Nacional Autónoma de México
Canta Oscar
Chávez.- Gracias a la vida, que me ha dado tanto, me dio dos luceros, que
cuando los abro, perfecto distingo lo negro del blanco y en el alto cielo su
fondo estrellado y en las multitudes la mujer que amo, gracias a la vida que me
ha dado tanto (Saint Germain) Como era conde se codeaba con la nobleza y
hablaba de hechos históricos de siglos pasados con tal cantidad de datos y
detalles que parecía haber sido testigo ocular, de esos hechos. Decía haber
conocido a Julio César y a Poncio Pilatos.
Se cuentan
diversas anécdotas suyas, una de ellas habla del encuentro en casa de Madame
Pompadour con la condesa Gerhy cierto día de 1750, la cual había estado 50 años
antes en Venecia cuando su marido era embajador de dicha República. La condesa
se acercó a Saint Germain y le preguntó: Caballero, ¿tendríais la bondad de
decirme si vuestro padre residía en Venecia en 1700? - No señora -respondió el
conde- pues hace mucho más tiempo que perdí a mi padre.
Era yo quien
vivía en Venecia a finales del siglo pasado y a comienzos del presente. Tuve
entonces el honor de haceros la corte y vos tuvisteis la bondad de elogiar
algunas barcarolas compuestas por mí y que cantábamos juntos. Perdonad mi
franqueza, pero eso no es posible. El conde Saint Germain de entonces tenía 45
años y vos no representáis más edad en estos momentos. Señora, -contestó
esbozando una sonrisa- soy mucho más viejo de lo que suponéis. -Según esa
cuenta, deberías tener más de 100 años. -Es posible que los rebase...
Los que
conocieron al conde notaron que nunca aparecía cansado, que jamás se le veía
comer ni beber a pesar de los innumerables banquetes a los que asistió y nunca
se interesó sexualmente por las mujeres. La fecha oficial de su muerte es la de
1784, en el castillo de Landgrave de Carlos de Hesse-Cassel, y en ausencia de
éste. Muchos dicen no tener pruebas de su fallecimiento.
A partir de
esa fecha se asegura haberle visto en distintos lugares y en diversas épocas:
1785 en Rusia, 1792 en París, en 1867 en una reunión de la Gran Logia en Milán,
en 1896 la teósofa Annie Besant dijo haberse encontrado con él, y en muchos más
lugares y fechas hasta bien entrado nuestro siglo. En Viena existe el
testimonio del rosacruz Franz Gräffer; el conde anunció su despedida así:
"Hacia final de siglo desapareceré de Europa, iré a la región del
Himalaya, reposaré...
Me volverán a
ver dentro de 85 años, día a día. Adiós, os quiero." Otros volvían al cabo
de 100 o 300 años después de haber estado "hibernando" o
"durmiendo" en alguna parte de este u otro mundo. Son multitud las
leyendas populares que hablan de personas que desaparecieron, se perdieron o
fueron raptadas para luego aparecer de nuevo tras muchos años como si para
ellos hubieran transcurrido sólo unas horas.
Se habla de
zonas en las que el espacio-tiempo está alterado, de modo que cuando alguien
pasa por allí permanece en un estado de adormecimiento o "sueño
encantado" gracias a veces a una comida o bebida, algunos al volver al
tiempo normal sufren en un momento los estragos de la edad que se saltaron.
Es célebre la
historia de los "siete durmientes de Éfeso", que se refugiaron en una
cueva huyendo del edicto que proclamó contra los cristianos el emperador romano
Decio en el siglo III. Sin que ellos se percataran estuvieron allí 187 años,
cuando salieron al exterior apenas les duró la alegría unas semanas, fueron
muriendo uno a uno presas de un súbito envejecimiento.
Un caso más
reciente lo encontramos en la historia que cuentan los tinerfeños de San Juan:
una niña salió a buscar peras y entró en una cueva en la que quedó dormida.
Cuando despertó y salió al exterior habían pasado 30 años, aunque ella
conservaba el mismo aspecto y edad que cuando desapareció.
Todas estas
búsquedas de la juventud han marcado a la humanidad desde el comienzo. Lo intentaron
los egipcios momificando a sus muertos, fue y es usado por multitud de credos
para sus propios fines, cuando los exploradores españoles se aventuraban en el
continente americano buscaron hasta morir el “Dorado y la Fuente de la eterna
Juventud” Con la llegada de la ciencia se empezó a buscar una solución más
modesta que vivir siempre, y era la de retrasar la muerte o aparentar juventud,
así nacieron los cosméticos y progresó la medicina moderna.
¿Está ahora
más cerca el ser humano de conseguir su sueño?, es cierto que la esperanza de
vida actual es la más alta de la historia, y si para la antigua Grecia un
hombre de 40 años ya era viejo ahora podemos esperar vivir hasta los 90 años.
¿Dónde está el límite? En recientes experimentos con monos se ha observado que
si no se fuma ni bebe en exceso, si se hace ejercicio y si se sigue una dieta
variada pero imperturbable (comer un 30% menos de calorías de lo normal) alarga
la vida hasta un 40%.
También la
genética puede ayudar a la humanidad a vivir más y mejor; el gen SOD1 es que el
que regula la eliminación de los radicales libres que oxidan nuestro organismo
y le hacen envejecer, así una alteración genética que añada otro gen SOD1
alarga la vida hasta un 40%, al menos así ocurrió con los animales de laboratorio.
Otro camino
que busca alargar la vida consiste en retrasar la edad en la que se tengan
hijos, puesto que lo que "busca" la naturaleza es perpetuar los genes
de cada individuo, y una vez que por la edad ya no se puede procrear, el ser ya
no necesita vivir, si se tienen hijos un poco más tarde en cada generación,
según las modernas teorías genetistas, cada vez se vivirá más.
Quizás la
vida eterna se consiga gracias a la tecnología, posiblemente sea por las obras
(literarias, arquitectónicas, científicas...), tal vez ya no podamos alargar
más la vida física porque no estamos hechos para ello e incluso no nos convenga
(imaginemos un desquiciado que viva cientos de años).
Lo cierto es,
que se sepa, nada dura eternamente. Como canta Antonio Aguilar “Nadie eterno en
el mundo, ni teniendo un corazón, que tanto siente y suspira por la vida y el
amor” Todo lo acaban los años ¿Dime que te llevas tu, si con el tiempo no queda
ni la tumba ni la cruz. Cuando ustedes me estén despidiendo con el ultimo adiós
de este mundo, no me llores que nadie es eterno nadie vuelve del sueño
profundo. Sufrirás, lloraras mientras te acostumbres a perder después te
resignaras cuando ya no me vuelvas a ver.
AMIGO (A)
LARRAÑAGA
TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Diplomado y
Maestría en desarrollo humano FESC Universidad Nacional Autónoma de México
El tronco
grande de una amistad es la confianza, la sinceridad, honestidad, amor, apoyo
entre otras cosas que hacen de la vida un placer que queda para siempre en la
memoria hasta el último aliento de nuestra vida en las que podemos reconocer el
valor de un verdadero amigo que siempre ha sido incondicionalmente en todo.
Que en tus
errores te muestre su perspectiva y un consejo de lo que puedes hacer, que
nunca te debe de obligar a nada, que no te manipula para su conveniencia y que
al verte en un verdadero problema no te deje solo y si es uno de esos problemas
en los que tu no quieras ver la salida, él te la dará la solución aunque tú no
quieras y te enfurezcas, pues a él le preocupas y prefiere que te enojes con él
a verte sufriendo siempre.
Entonces si
te fijas no todas estas características las tienen todos y aunque a veces
encuentres malas amistades, aunque no lo creas, tiene un fin no es que tengas
mala suerte, sino que debes de conocer lo malo para que cuando encuentres a ese
ser especial que se acople a ti no lo dejes ir.
No busques a
tu amigo especial porque a veces lo tienes a lado de ti y ni cuenta te has
dado, la amistad es como el amor no siempre tienes que buscarlo sino a veces
viene y se va solo y otra cosa tienen en común y es que necesitas de ellas para
ser feliz, porque un amor que antes no tuvo una amistad bella termina antes de
que te des cuenta y para tener un amor que dure por siempre tiene que tener una
convivencia como lo es la amistad. Si sientes que todo perdió su sentido,
siempre habrá un “te quiero”, siempre habrá un amigo.
Un amigo es
una persona con la que se puede pensar en voz alta. Un hermano puede no ser un
amigo, pero un amigo será siempre un hermano. Deben buscarse los amigos como
los buenos libros. No está la felicidad en que sean muchos ni muy curiosos;
sino pocos, buenos y bien conocidos “No importa que sean menos que los dedos de
la mano”. Un amigo en la vida es mucho. Dos son demasiado. Tres son imposibles.
El hombre más
rico del mundo no es el que conserva el primer peso que ganó, sino el que
conserva el primer amigo que tuvo. Comprobar la necesidad de cada uno por el
otro, por el amor, la amistad, el afecto. Y ciertamente cada uno responde a
esto con su propia historia. Cada uno tiene su propia experiencia de salir de
sí y su modo particular de necesitar, pero creo que en muchos de todos estos
puntos podemos coincidir. ¿Por qué tengo esa necesidad de salir de mí, de
buscar "algo" en el otro?
Esta búsqueda
natural está impulsada por el amor. Buscamos una verdad, la verdad de nosotros
mismos, nos buscamos a nosotros mismos. En el fondo buscamos a Dios. Quien
busca la verdad, aunque no lo sepa, busca a Dios. La búsqueda comienza por
nosotros mismos, en nuestro interior.
Y
automáticamente somos impulsados a salir de nosotros. No somos seres cerrados
que además somos capaces de ponernos en contacto con otras personas, sino que
en la comunión interpersonal se revela la unicidad de nuestra persona. Me
percibo a mí mismo cuando salgo fuera de mí, en el contacto con el otro; con el
lenguaje del amor de la otra persona para conmigo tomo conciencia de mí y de mi
dignidad.
Sólo quien se
experimenta a sí mismo como persona, como un todo pleno de sentido, puede
comprender a los otros. Y así nos construimos recíprocamente. Nos necesitamos
para ser seres humanos plenos. Nuestras acciones han perdido naturalidad,
nuestro trato es incompleto. Y así ponemos barreras para encontrarnos con el
otro y por consiguiente con nosotros.
Hemos perdido
transparencia, el contacto con el otro y es preciso recuperarlo. Estamos
orientados al bien, o sea que naturalmente lo buscamos. El bien nuestro y el
bien del otro. Tener amigos con quien compartir la vida es un regalo precioso
que debemos cultivar y cuidar. Ya los estoicos enseñaron que todo se vincula
con todo y que en las vísceras de un buey está escrita la suerte de Cartago.
EDUCACIÓN
LARRAÑAGA
TORRÓNTEGU RAMÓN ANTONIO
Diplomado y
Maestría en desarrollo humano FESC Universidad Nacional Autónoma de México.
ENTRE más
profundo es el escrito, más grande es la duda en el lector. ¿Crítico para
hablar? No lo creo. Yo soy ejemplo de ello: intento tenaz de muchas cosas,
aunque ninguna plenamente exitosa todavía. Y puede que no esté tan mal. Al fin
y al cabo, ¿quién tiene una formación así?
Las
recomendaciones de mis maestros eran: “Estudia para que tengas futuro”, y seguí
estudiando. ¿No es acaso curioso que a todo tipo de formación universitaria o
terciaria se le llame “carrera”?
Una carrera
con una meta clara, con competidores, con jueces que arbitran. Sí, sí, ahora
que lo pienso bien, eso es claramente una carrera. “Seguí una carrera”. Seguí
en carrera (en la sociedad), quizás eso quería decirme subliminalmente el
maestro. Porque los títulos son de algún modo rótulos, sellos, identificaciones
para distinguir con facilidad en que le puedes ser útil al mundo. A ver de qué
molde vienes, a ver para qué sirves.
En fin, no es
objeto de este escrito el polemizar acerca del alcance de un título en la vida
cotidiana, pero sí quizás reflexionar acerca de la sobreestima que se le tiene
al futuro “profesional” en el mundo actual. “Dime qué estudias y te diré quién
eres”. Y si no estudias probablemente no eres, y si estudias y no tiene
compadres tu papá en el gobierno, tampoco eres. En esos términos se maneja el
inconsciente colectivo.
Estudiar te
da futuro, te ayuda a crecer, a pensar, te forma. ¿Es tan así realmente? ¿De
dónde proviene esa valoración excesiva del estudio? La educación, en todos sus
niveles, es en cierto modo un elemento indispensable de dominación y de poder;
puede que por allí encontremos una pista. Vivimos peleando por una educación
pública y la libre accesibilidad para todos, como si eso asegurara
independencia, capacidad de reflexión u opinión, o emancipación racional.
Basta un plan
para dominar a cierto sector; a otros, más toscos, es necesario engañarlos un
poquito mejor, más sutilmente. De eso se trata, sospecho. Y créanme, no hay
dominado peor que el que cree no serlo.
Siento, de
todos modos, que me escapo una y otra vez por las ramas, aproximándome a
cuestiones y temas que no son dignos de ser tomados a la ligera y que por sus
intereses personales de muchos líderes sindicales los haga sudar gordo.
Intentaré hablar de situaciones más terrenales, dejando de lado poderíos o
imperios que ni siquiera somos capaces de imaginar (o constatar).
Si de
carreras hablamos, entonces, alcanzar un título sería una especie de paridad,
un empate con todos aquellos que igualmente llegan a la meta; esto, con toda la
mediocridad que conlleva un empate. Un empate es no tener ni siquiera la
identidad necesaria para perder, es resignarse y saberse igual a otro. Es ir a
lo seguro, es resignar el triunfo por temor a la derrota.
Ese es el
perfil profesional: moverse en un rango que no permite innovar demasiado, pero
asegura el “no fracaso”. Al estudiar, de todos modos, no siempre se es
consciente de todo esto, y después de varios años de quemar pestañas, uno
empata (si termina) o se empantana en el camino. Cuelgas el título y, entonces
sí, a buscar chamba en lo que sea. Y al fin y al cabo, terminar empatado o no
terminar es casi lo mismo, ¿no?
El maestro,
entre sordo y escéptico, me diría ahora: “Pero ¿qué propones entonces? La cosa
ya funciona “así”. Totalmente cierto, señor, y lamento defraudarlo, pero no voy
a proponer nada. A veces con señalar algo es suficiente para que ese algo se
redimensione o cambie su sentido. Yo estudié largamente una carrera
universitaria, y aunque suene contradictorio, no me arrepiento de ello. Fue
allí donde adquirí este pensamiento crítico y la total certeza de que la
verdadera carrera transcurre afuera, una que realmente se puede ganar.
Lo positivo
de la educación universitaria se obtiene, a mi juicio, cuando uno descubre todo
lo que ella no contiene, todo lo que el sistema deja de lado, que es,
paradójicamente, lo que te destacará como profesional. Por eso, maestro amigo,
no invito a desertar, sino a “insertar”: insertarle a ese molde todo lo que a
uno lo hace una persona particular, inquietudes, elementos constitutivos de la
personalidad y el estilo. Claro está, es indispensable tener una mirada
transgresora, un pensamiento superador.
Para vivir
tranquilo, el molde es ideal, de hecho, ese es su objetivo. Pero si se quiere
dejar algún rastro de existencia en este mundo, quizás sea necesario romper un
poco con todo ello. Y eso que lejos estoy de ser un rebelde y/o revolucionario,
o mejor dicho, lejos estoy de ser un rebelde tal y como los conocemos.
¿Será que un
verdadero rebelde transgresor es aquel que va inclusive en contra de aquellos
que se autoproclaman rebeldes? A pensarlo… Para desempatar, entonces, busquemos
ganar. Los pantanos sólo se atraviesan con voluntad, y la voluntad no nada más
es esfuerzo.
No vengan con
el cuento de que con esfuerzo todo se logra; el esfuerzo sin dirección no sirve
de nada. La voluntad es apertura, es querer, es saber. Saber donde se quiere
ir, o en su defecto, al menos saber donde no se quiere ir.
Señoras,
señores, a renunciar a los actos forzados y a renunciar a hacer las cosas por
inercia, sólo porque todos las hacen. Para encontrar la verdadera vocación, es
indispensable admitir previamente cuáles no lo son. Con el “empate” asegurado,
¿será tiempo de intentar ganar?
MISA DELAS ANIMAS