sábado, 4 de abril de 2026

 

TRANQUILIZAR EL ALMA

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.

Hay tanta ira y odio a nuestro alrededor en este momento. Pero la gente necesita sentimientos humanos sencillos: bondadosos y profundos, que conduzcan a la aceptación y al perdón. Los niños no acumulan el odio, pero nadie puede volver a ser niño. En los últimos diez días, cada día sentí como si se fueran volando, como si estuviera al final de mi vida, casi con todo el tiempo libre. Camine por las calles rodeado de un sinfín de personas desconocidas, algunas las salude, nos medió conocimos cuando menos por nuestro nombre, dedique tiempo a escribir.

Los años trascurridos a mi vida han traído muchos cambios que me fueron afianzando la personalidad. Una vida llena de reflexiones, de errores, emociones, y muchas de ellas expresadas en mis artículos. Me di cuenta que mis emociones necesitaban necesitan atención, o esas necesidades insatisfechas, acaban requiriendo un esfuerzo constante para responderme. Cuando estoy en la calle vagando es un ambiente completamente diferente a mi hogar. Hay reglas, normas que seguir, bromas que aguantar dar respeto, y confianza, así que entre nosotros somos personas que comparten almas afines que se sienten feliceses unas al lado de otras.

Sin embargo, el cuerpo acumula emociones positivas y negativas en un constante cambio. De joven pensaba que no estaba hecho para tener hijos, que no me gustaría pasar años como cuidador por lo que mis emociones sentimentales las cuidaba para que no se convirtieran en hijos. Hoy me doy cuenta que mis emociones requieren atención, que debo ser capaz de satisfacer mis necesidades, y que debo razonar para responder lo que me piden que haga los otros seres humanos. Estoy consciente que todo esfuerzo incomoda.

Ya sea que me pidan que haga algo (cuidar de los demás) o que lo haga espontáneamente, mientras este asunto se encuentre en un estado de desequilibrio energético o jerárquico durante mucho tiempo, tengo que sacrificar mi espacio para complacer a los demás. En ese momento, pierdo mi libertad y mi esencia (porque mi centro de gravedad y mi atención se dispersan, dejando de estar centrado en mí mismo). Si tuviera que anteponerme siempre a los demás, creo que sería realmente agotador. Quizás simplemente no soy ese tipo de persona por naturaleza. No puedo soportar ese tipo de sufrimiento.

No siempre puedo ser tolerante o considerado. Puedo ofrecer apoyo espiritual y amor puro, pero no puedo perder mi propio orden y ritmo en los detalles de la vida, o quizás como dicen los seguidores del horóscopo se deba a mi signo de escorpión. De niño me enseñaron que al morir una persona su alma descansa un tiempo el cual aprovecha para seleccionar a un feto que le sirva con su cuerpo para volver a la vida humana. Dado que el alma es inherentemente libre, me pregunto ¿por qué debería entrar en el cuerpo, voluntariamente limitada?

Hoy siguiendo esta idea daría la respuesta en que el alma sin el cuerpo no puede aprender, no se vuelve más fuerte. El alma sin cuerpo no es nada ya que es el cuerpo quien le proporciona la medida especifica de su campo de acción. Podría pensar que el alma está en un estado imperceptible, en su estado más puro. No siente dolor, no sufre, no dedica su tiempo a valorar sobre el bien y el mal por lo que para ella no hay opuestos, no hay miedo, amenazas ¿Es libertad? Creó que no, porque sin resistencias no hay una dirección, no hay opción, y si no siente dolor no hay evolución. El alma en un cuerpo avisa que el dolor es un mensaje sobre algo que no anda bien, y que es necesario aplicar un interruptor. 

El dolor es una condición necesaria para la medición de la conciencia. Si queremos renovar nuestra alma experimentaremos dolor. Deduzco que el alma no puede operar directamente el mundo físico, no tiene músculos, ni manos ni pies, ni cerebro, y es nuestro cuerpo quien la apoya para darle vida. Es el cerebro quien toma nuestras emociones, y el alma quien se encarga de las decisiones. Las emociones te dicen cuando sientes alegría, frustración, ansiedad, cuando te sientes perdido sin respuestas, cuando estas triste, nostálgico. Las emociones no son el problema, las emociones son la ruta de nuestra navegación.

Sin emociones, el alma no puede caminar. En la vejez el alma te deja apreciar las emociones, sentimientos, te deja volver a poner tu enfoque en tu alma. Dejas de ser aquel joven arrogante que nunca se equivocaba, el que al elegir solo le correspondía a él sobre la opinión de todos los demás. En la vida hemos aprendido a cuidar el cuerpo, pero no le prestamos atención al alma. El alma sufre, y ha venido al cuerpo para completar su camino. El cuerpo no es la prisión del alma. El alma acumula en nuestro cerebro todas nuestras decisiones, todos nuestros errores, todo nuestro crecimiento, y despertar.

En esta vida hemos aprendido a avanzar, pero rara vez nos enseñan a estar seguros. Estamos acostumbrados a demostrar valor con eficiencia, a estar ocupados a cambio de seguridad, pero gradualmente perdemos la percepción de nuestro estado interior. La verdadera fatiga a menudo no es el resultado del cuerpo, sino que el alma está desatendida durante mucho tiempo. Cuando las emociones son ignoradas, los límites se erosionan, el significado se retrasa, la vida continúa y en silencio pierde reflexionar. No es que no conozcamos el problema, simplemente no nos hayamos detenido. Como resultado, la ansiedad se confunde con la norma, el consumo se toma como responsabilidad, y las voces internas gradualmente se vuelven silenciosas en lo habitual.

Cuidar el alma no es un escape de la realidad, sino un restablecimiento del orden en la realidad. Se trata de conciencia, elección y honestidad - honestidad para ti mismo, honestidad para el alma. Esos pequeños y silenciosos ajustes son a menudo más poderosos que los grandes cambios porque determinan cómo una persona se lleva bien con el mundo y si todavía camina consigo mismo. Este no es un artículo sobre la velocidad, se trata de la invitación a volver a la realidad. “Cuando usted está dispuesto a escucharse a sí mismo, la vida no es más tiempo solo un proceso de estar bien hecho”. La reflexión es la clave para la profunda auto-comprensión y calibración de acción. Reservar deliberadamente tiempo para la reflexión nos permite reconectar los valores internos, revisar la dirección del comportamiento y ajustar los ritmos y metas de la vida.

“Ordenar nuestros pensamientos, mejorar la cognición, aliviar el estrés emocional, mejorar la autoconciencia y convertir experiencias caóticas en una narrativa clara” La práctica del silencio es igualmente indispensable. “Un momento de soledad en la naturaleza, una caminar da espacio para que la conciencia se aleje de la estimulación y las distracciones, y restablezca el orden mental” No sólo ayuda con la regulación emocional, sino que también mejora la auto integración.

La verdadera reflexión no es una retrospectiva ocasional, sino una auto-conversación en los ritmos de la vida. Solo así se pueden alinear pensamientos y acciones y la dirección de la vida ser más clara y poderosa. Establecer límites es en realidad reconocer la existencia limitada, negarse a ocupar el mundo exterior y proteger el espacio interior de la vida. La trivialidad cotidiana enferma el alma. En esta vida plagada de ajetreos donde estamos ansiosos y estresados por la eficiencia, los resultados y la evaluación, es fácil perder la conexión con el significado de nuestra vida. Los problemas no son fáciles de sacudírnoslos.

La verdadera gratitud efectiva comienza con reconocer los momentos reales de la vida cotidiana desde una conversación corta pero sincera, una risa inesperada, un olor familiar un saludo por la mañana. Estos detalles forman el fondo más sólido de la vida. “Expresar la gratitud” Lo que realmente afecta el estado mental nunca es el estrés mismo, sino cómo te llevas bien con él. El estrés erosiona el juicio y las emociones y te va atrapando suavemente hasta enfermarte.

viernes, 3 de abril de 2026

 

NIÑO EN SAN IGNACIO, SINALOA

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.

 Me encanta el color del cielo cuando está azul con nubes blancas o, oscuras a punto de caer. Caminar por las calles, aunque estén vacías, o una que otra persona salga a pasear su perro. Voy, pero donde quiera que vaya y donde quiera que viva, mi infancia está conmigo en todas partes, la llevo conmigo a donde quiera que vaya. En mi infancia, amaba el humo de las hornillas. Cada uno de estos pensamientos, momentos son los compañeros invisibles de mi creatividad que me acompañan. Me encanta recordar mi infancia: me emociona con la frescura de la mirada de un niño sobre el mundo, y sus preguntas buscando respuestas.

Viva la vida, vivan los perros ladrando en la madrugada interrumpiendo mi sueño. Veo esas calles vacías por las que solía correr lleno de alegría, pero han pasado los años, y lo que me queda es poder mirar el cielo con sus nubes azules. A veces el cielo cruje con lamentos de parto antes de soltar sus hijas, esas gotas cristalinas que van con la misión de dar y preservar la vida. Gratos recuerdos por ejemplo cuando una noche de invierno fui al cine el cual no tenía techo, y el frio calaba los huesos. Y aquella noche me quede dormido sobre la banca de madera, mientras la película siguió, pero yo ya estaba profundamente dormido y no recuerdo nada.

Me desperté en mi cama bajo una cobija que me quitaba el frio. Al otro día mi madre me puso al tanto sobre lo sucedido. Fue ella quien acudió con el dueño del cine para que le abriera la puerta y aquel cuerpo pequeño de 6 años estaba tirado en el piso debajo de la banca hecho bolita para contrarrestar el frio. En el mes de enero los juegos eran intensos, y todo parecía indicar que nos niños no nos saciábamos en todo el día. Tan pronto amanecía ya teníamos en mente el rol del día, desde jugar canicas, al trompo, ir a jugar béisbol, ir al rio a bañarnos, cavar pozos en el callejón de la mesa (Cerro), o ir a meternos a las casas viejas a explorarlas o buscar supuestos tesoros. Siendo un niño de cuarto grado de primaria mi maestro Jesús Delgado me dijo que saldría en una obra de teatro.

Sentí miedo, y una emoción especial, todos los siguientes dias me la pasé inquieto, con ansiedad, y desesperado por aprenderme de memoria lo que debía decir ante el público. De hecho, se acercaba la fecha de la presentación de la obra, y no podía permanecer indiferente. Cuantos menos días quedan, más insidiosa es la situación. Me gustaría, salir corriendo sin mirar atrás, pero no podía. Esto significaba que el avestruz no podrá esconder la cabeza en la arena. –Creó que no hay actor que no tenga miedo, y que todo es cuestión de nervios. - Sí, dice que nunca se preocupa. ¿Qué puede decir? En primer lugar, necesita engañarse a sí mismo, tranquilizarse. Hay miedo en que se te quiebre la voz, y que se le caigan los calzones en plena presentación ya que no podrá volver a aparecer en el escenario.

Me auto sugestionaba para agarrar valor “No puedes ni debes rendirte, subirás al escenario” Todo esto es difícil de explicar. Recuerdo que fue un momento muy difícil. Quería llorar, pero esto es imposible. Me negué al principio por el miedo que sentía, pero mi profesor esperaba esto de mí. Un niño que me sentía incómodo, que solo actuaba en su propio mundo con la libertad del campo cantando mientras arriaba vacas. De eso a actuar en el teatro de mi escuela, era muy diferente. El teatro tiene su propio espacio, su propio tiempo. Desde pequeño me he sentido atraído por el teatro. En una obra de teatro vuelas por cualquier parte, es una sensación acelerada, en donde va incluida la imaginación del escritor, actor, decorador, tramoyano, del espectador, todos juntos al mismo tiempo en la dimensión escénica.

Así crecí en el pueblo de San Ignacio, Sinaloa. Un pueblo en donde todas las personas que nacieron allí, y por diversas causas lo abandonaron regresan en semana santa como si San Juan Bautista los rebautizara en las aguas de su rio. En mi pueblo en semana santa se ponían carpas en la plazuela donde amenizaban músicos para que la gente se divirtiera bailando despues de salir de la iglesia. Recuerdo al señor de los churros, las mesas de apuestas donde ponías una moneda al blanco o al negro, las manzanas cubiertas de dulce, los algodones de dulce, el mago sacando un conejo de la chistera, el tipo lanzando fuego desde su boca, etc.

En aquellos años comenzaron a llegar los paseantes con sus primeras cámaras de llanta infladas para a manera de barca navegar sobre las aguas del rio. Mi madre acudía a la iglesia y al terminar la misa no se quedaba en la plazuela, yo por mi parte continuaba repitiendo en mi cabeza “El padre nuestro, gloria a Dios en las alturas y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad” El cura del pueblo se peinaba esmerándose, no existía micrófono por lo que antes de comenzar hablar probaba su voz para que resonara sutil y penetrantemente. El obispo visitaba al pueblo una vez por año para ir a bautizar niños. Yo, por mi parte al entrar a la iglesia por la puerta principal miraba con tristeza al lado izquierdo donde estaba dentro de un cristal el pobre Jesús clavado en su cruz de madera.

En la juventud bajo la percepción de mis hormonas deseaba jurarle amor a una de las chicas, pero al final desistía por miedo. Mi padre era un hombre alto, el color de su piel blanca, sus ojos verdes, recuerdo que en una ocasión me subió a la silla de su caballo, y el caballo se movió un poco balanceándose, y yo comencé a llorar. ¿Por qué? No lo sé. Quizás porque fue la primera vez que montaba. Yo, por supuesto, era más pequeño que el caballo, pero más grande que un gallo, y todos mis animales de corral, eran más pequeños que yo, solo el árbol de guamúchil era más grande que todos, incluso que la casa en donde vivía la cual contaba con dos pisos. El árbol de navidad era un palo blanco el cual mi madre decoraba con esferas y lo cubría en sus ramas de algodón. En los cuartos usábamos alumbrado alimentado con petróleo (Quinqué)

En primavera el rio y los arroyos se desbordaban, luego nos quedábamos encerrados en el pueblo, pero como si fuera un milagro por fin se construyó un puente, y desde entonces han pasado millones de litros de agua bajo el mismo. Los adultos y los niños acudíamos al borde para escuchar y admirar el crujir de sus aguas rio abajo. Un pueblo en donde hay historias de amantes que nunca se concretaron, palabras que tienen un significado diferente bajo su propia interpretación, y especificidad. Aquella juventud romántica entrampada por el melodrama del cine mexicano de su época de oro con el cual las chicas casi siempre salían con una lagrima sobre sus mejillas, porque no existe una verdad más elevada que los sentimientos, los cuales son tan claros que brotan de los ojos de una chica por esa química inexplorada que la estremece ¿Cuánta dosis necesita? No lo sé, pero cada una tiene su propio limite.

El tiempo pasaba mientras las palomas emplumaban, y los chuvecos andaban sueltos por las calles, y las madres de ellos decían orgullosas “Encierren a su becerra, porque mi chuveco anda suelto, y no respondo” Aquellos tiempos en donde aplicábamos las matemáticas en donde “A” salía corriendo y se dirigía para ver a “B” sin importar los rayos del sol quemante y agobiante deseando saborea sus labios, o solo verla pasar desde un lugar escondido. Cuando era niño pocas veces estaba solo.

 

jueves, 2 de abril de 2026

 

ESPIRITISMO

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.

El espiritismo es un movimiento del siglo XIX que se originó en Estados Unidos basado en la creencia de que sus líderes, llamados médiums, podían contactar y hablar con los espíritus de los muertos. Surgido en una atmósfera en la que muchas creencias religiosas tradicionales, especialmente la creencia en la supervivencia después de la muerte, estaban siendo cuestionadas, el espiritismo pretendía demostrar la realidad de la vida después de la muerte. Los médiums, personas que tenían la habilidad especial de interactuar con el mundo de los espíritus, a menudo en estado de trance, desempeñaron un papel crucial en tales manifestaciones y traer mensajes significativos de entre los muertos.

 

El movimiento espiritista inicia en 1848, cuando tres hermanas, Kate, Leah y Margaret Fox, comenzaron a comunicarse con lo que creían que era el espíritu de una persona fallecida que había vivido anteriormente en su casa de Nueva York. La conexión se hizo a través de los extraños sonidos que escucharon. Cuando se dieron cuenta de que estos sonidos tenían un contenido racional, desarrollaron un código para iniciar la comunicación.

 El espiritismo se extendió rápidamente en la década de 1850 y las personas que intentaban comunicarse con los espíritus se convirtieron en una forma popular de entretenimiento. Se publicaron libros que promovían ideas espiritistas, los conferenciantes hablaron en defensa del espiritismo y los médiums hicieron demostraciones públicas. La supuesta capacidad de algunos médiums para hacer levitar objetos, materializar espíritus y fotografiar a los muertos parecía ir mucho más allá del conocimiento científico.

 En Estados Unidos, el espiritismo se extendió en la década de 1920, pero a mediados de siglo su popularidad comenzó a declinar. Se volvió más común en el Reino Unido, especialmente después de la derogación de las leyes de la década de 1950 que a veces se utilizaban para acusar a los médiums de fraude. Muchos ciudadanos prominentes, veían el espiritismo como un asunto serio que fortalecía la fe religiosa, el espiritismo y las sesiones también tenían valor comercial y de entretenimiento. Para defender el espiritismo, los médiums, la mayoría de los cuales eran mujeres, celebraron sesiones privadas y demostraciones públicas en grandes salas de conferencias, cobrando honorarios por ellas.

 Muchos artistas también ofrecían demostraciones psíquicas como entretenimiento y encargaban trucos de magia psíquica en catálogos y tiendas de magia escénica. Los espiritistas, a menudo mujeres jóvenes, se convirtieron en celebridades populares en la década de 1850 y hablaban ante grandes audiencias en giras nacionales. Estos médiums espiritistas siguieron los pasos de los practicantes del mesmerismo, el nombre original de la hipnosis. Los hipnotizadores viajeros a menudo actuaban con un asistente, al que ponían en trance mesmérico y que luego hablaba en un estado de inspiración y ofrecía conocimientos psíquicos.

 Al convencer a la gente de la existencia de una vida futura, el espiritismo afirmó la idea religiosa del alma. Sin embargo, las demostraciones espiritistas también adquirieron un carácter experimental casi científico, ya que los espiritistas invitaban a los asistentes a las sesiones a tomar sus propias decisiones. Si bien el espiritismo ayudó a las personas a darle sentido al cosmos y a sus vidas, también tenía valor político y de entretenimiento, ya que brindó a las mujeres de clase media la oportunidad de abandonar la seguridad de la esfera doméstica y participar en la vida pública.

 Aunque muchos médiums fueron acusados ​​de fraude, el espiritismo ganó muchos adeptos entre las clases medias y se hizo popular no sólo en América del Norte, sino también en Gran Bretaña, Francia, Rusia, Brasil y otros países. Según muchas estimaciones, a mediados del siglo XIX había entre 2 y 3 millones de espiritistas en Estados Unidos. En 1893, se formó en Estados Unidos la Asociación Nacional Espiritualista de Iglesias para codificar los principios de esta religión. El principio central del espiritismo es que la vida no termina con la muerte y que uno puede contactar espíritus en otros reinos para recibir guía y curación. La conexión entre médiums y espíritus difuntos es, según los espiritistas, un hecho científico establecido. La mayoría de los espiritistas también expresaron su creencia en una “inteligencia infinita” o fuerza divina detrás de toda la naturaleza.

 Gran parte de los primeros fundamentos de la práctica y el pensamiento espiritistas provinieron del mesmerismo. Este sistema se originó en Francia a finales del siglo XVIII, cuando Anton Mesmer propuso que había una fuerza física en el universo, un magnetismo animal, que podía ayudar en la curación. En los Estados Unidos de principios del siglo XIX, los hipnotizadores itinerantes a menudo dependían de un asistente, al que ponían en trance y que luego les contaba relatos de viajes a otras partes del mundo o del espacio, diagnosticaba enfermedades, prescribía tratamientos y ofrecía otras pruebas de su existencia. habilidades psíquicas.

 Uno de esos sujetos hipnóticos, Andrew Jackson Davis, se convirtió en el líder del movimiento espiritista. Davis teorizó que la vida en la tierra conducía a la vida en el próximo reino, o Summerland (como los espiritistas llamaban el cielo). Dependiendo del desarrollo espiritual de la persona, después de su muerte era enviada a varios centros en Summerland. La teoría de Davis siguió en gran medida los principios básicos del científico sueco convertido en místico del siglo XVIII, Emanuel Swedishborg, quien argumentó que el universo estaba compuesto de seis esferas con niveles espirituales que aumentaban gradualmente. En la cosmología de Swedishborg y Davis, el universo era esencialmente una universidad en la que se llevaban a cabo varias ceremonias de graduación a medida que se adquirían méritos espirituales y sabiduría.

 El espiritismo atrajo adeptos que sentían que el cristianismo dominante era demasiado estricto. La participación de las mujeres en el movimiento espiritualista como médiums, curanderas y adeptas amplió su papel social en una época en la que los derechos de las mujeres estaban gravemente limitados. Muchos espiritualistas defendieron causas sociales progresistas como el sufragio femenino, el vegetarianismo, reformas dietéticas y de vestimenta, flexibilización de las restricciones morales sobre la sexualidad y la abolición de la esclavitud. Mientras que algunos espiritistas querían combinar el movimiento con el cristianismo, otros no. Los espiritistas rechazaron las críticas del clero cristiano dominante que creía que los médiums trataban con fuerzas ocultas y malignas.

 Principios espiritistas: La Declaración de Principios de 1893 incluía la creencia en la existencia del espíritu humano después de la muerte como un hecho científico, así como la existencia de una “mente infinita” como fuente de todos los fenómenos naturales. La comprensión de estos dos mandamientos, en su opinión, es todo lo que se necesita para una actitud religiosa ante la vida y una orientación moral. Los espiritistas también adoptaron como principio básico la “regla de oro” (haz a los demás lo que te gustaría que te hicieran a ti); insistieron en que todo humano debería esforzarse por actuar de acuerdo con la razón infinita; y creían que nunca es demasiado tarde. para corregir tu carácter.

 La Asociación Nacional Espiritista de Iglesias rechazó el culto obligatorio a Dios según cualquier dogma, promovió conferencias y demostraciones de espiritismo, alentó a maestros y médiums a participar en la curación espiritual y la comunicación espiritual, y alentó a los seguidores a definir sus propias creencias y desarrollarse en consecuencia. Otra locura comenzó en la década de 1860, cuando los fotógrafos informaron que podían capturar los espíritus de los muertos en placas fotográficas. La moda de las fotografías que representan sujetos con familiares fallecidos o muertos famosos se extinguió después de que una demanda desacreditó la práctica como producto de un engaño en el cuarto oscuro.

 Médiums en trance: Hablar en estado de trance idiomas extranjeros. Se pegaron carteles de estos médiums en trance en paredes y escaparates para anunciar actuaciones en grandes lugares, colocándolos a la par de los mejores artistas de la época. Sus discursos versaron sobre el espiritismo, la salud de la mujer y los derechos de la mujer. En la década de 1850, se fundaron iglesias y escuelas espiritistas, y los campamentos espiritistas inspirados en las reuniones de avivamiento cristiano se hicieron populares. Estos campamentos dieron lugar a colonias espiritistas más permanentes, incluidas Summerland en California, Cassadaga en Florida y Lily Dale en el norte del estado de Nueva York.

 El espiritismo también adquirió importancia cultural con el desarrollo de la investigación psíquica como campo científico a finales del siglo XIX. En 1882, se fundó la Sociedad Británica de Investigación Psíquica, de la que muchos intelectuales se convirtieron en miembros. El psicólogo William James dirigió la sucursal estadounidense, que abrió sus puertas en 1884. El espiritismo recuperó importancia después de la Primera Guerra Mundial, cuando muchas familias lloraron la pérdida de soldados. Al mismo tiempo, el espiritismo se fusionó con movimientos de superación personal como el movimiento del pensamiento positivo, basado en la idea de que los pensamientos positivos podían tomar forma concreta en la vida cotidiana y así aumentar el éxito.

 En 1906 había 100 iglesias espiritistas registradas en los Estados Unidos con 35.000 miembros. En 1916, su número se había reducido a 75 iglesias con 23.000 miembros. Este número se ha mantenido durante décadas. Aunque el espiritismo como conjunto de prácticas está vivo y coleando, en gran medida se ha fusionado con el movimiento New Age y la cultura popular y ya no es tan influyente como lo era en el siglo XIX. Desde principios del siglo XX, el pensamiento positivo (también una consecuencia del mesmerismo temprano) comenzó a ocupar un lugar mucho más importante en la cultura del consumo y los sistemas de superación personal. El espiritismo comenzó su declive con el surgimiento del movimiento teosófico, iniciado por Helena P. Blavatsky—originalmente una médium espiritista—en la década de 1880.

 La investigación psíquica, fue rebautizada como parapsicología en la década de 1930, sigue siendo un campo académico. Durante la Guerra Fría, tanto Estados Unidos como la Unión Soviética intentaron utilizar psíquicos para recopilar información de inteligencia. Sin embargo, los creyentes en la parapsicología y la “percepción extrasensorial” siempre han luchado por demostrar la validez de sus creencias y defenderse de las acusaciones de pseudo-ciencia.

 Las ideas de la Nueva Era y el gusto por lo paranormal están firmemente arraigados en la cultura del entretenimiento moderna, con programas de radio y televisión que brindan audiencias masivas a los médiums famosos. En la actualidad, la Asociación Nacional Espiritualista de Iglesias cuenta actualmente con 82 iglesias miembros. Aunque el espiritismo no ha desaparecido y el gran interés por lo paranormal, incluidos los médiums, sigue siendo fuerte, como movimiento específico ha perdido su significado cultural.

miércoles, 1 de abril de 2026

 

PROTESTANTES

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.

El protestantismo comenzó como un intento de reformar la Iglesia católica en Roma y condujo a la Reforma Protestante en el siglo XVI. Los líderes de la Reforma querían devolver a la Iglesia Católica su forma original pura e incorrupta. Debido a la naturaleza de su protesta, se les llegó a llamar protestantes. Como resultado de estos esfuerzos, surgieron cuatro grupos protestantes principales: luteranos, calvinistas, anabautistas y anglicanos.

 Antes de la Reforma, hubo otros movimientos que cuestionaron a la Iglesia Católica. Entre ellos se encontraban los valdenses, que profesaban un cristianismo más simple en el siglo XII, y los lolardos, que siguieron las enseñanzas de John Wycliffe en Inglaterra en el siglo XIV. Wycliffe condenó la idea de la transustanciación, así como otras enseñanzas críticas de la Iglesia católica. Grupos como estos proporcionaron conversiones tempranas a las iglesias calvinista y luterana.

 Reforma: Martín Lutero y Juan Calvino fueron mucho más influyentes que aquellos primeros grupos reformistas debido a varias condiciones favorables. Uno de esos beneficios fue la invención de la imprenta en el siglo XV, que permitió que más personas leyeran sobre los cambios propuestos por reformadores como Lutero y Calvino. De la mano de la invención de la imprenta vino un aumento en el número de personas seculares que aprendieron a leer y estudiar como resultado del humanismo renacentista.

Otra ventaja fue que el Papa y el Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico estaban preocupados por la expansión del Imperio Otomano, que estaba invadiendo sus territorios en el este. Además, se cuestionó la autoridad del papado sobre los aspectos no religiosos de la vida de las personas, lo que hizo que las personas fueran más receptivas a las ideas protestantes. Esta tendencia fue especialmente cierta fuera de Roma.

Las 95 tesis de Lutero: La Reforma Protestante comenzó oficialmente con la publicación de las 95, tesis de Lutero, que clavó en la puerta de la iglesia alemana en 1517. En ese momento, Lutero no estaba tratando de fundar una nueva iglesia; sólo quería discutir sus ideas para ver si podía lograr un cambio desde dentro. Algunas de sus principales objeciones a la doctrina de la Iglesia católica fueron la compra y venta de indulgencias (mitigación del castigo por el pecado) y el énfasis en las buenas obras más que en la gracia de Dios.

La iglesia excomulgó a Lutero, pero él continuó estudiando y publicando sus puntos de vista, y reunió un gran número de seguidores que se convirtieron en la Iglesia Luterana. Una de las principales diferencias entre protestantes y católicos es su forma de culto. Los servicios de adoración protestantes son más simples y ponen más énfasis en la predicación de la Palabra de Dios que en el ritual o la ceremonia. Durante la Reforma, una de las diferencias más notables entre el protestantismo y el catolicismo fue la realización de los servicios protestantes en la lengua vernácula común y no en latín.

Martín Lutero inició la Reforma Protestante en 1517, quería reformar la Iglesia católica, que afirmaba descender directamente del primer papa, Pedro, un apóstol de Jesús. Con el paso de los años, Lutero se convenció de que la Iglesia se había vuelto demasiado compleja, corrupta y autoritaria. Para estimular el debate sobre la iglesia y cómo reformarla, Lutero publicó una serie de 95, tesis (o preguntas) diseñadas para estimular un debate generalizado sobre la reforma.  En 1517, Lutero colocó sus tesis en la puerta de una iglesia en Wittenberg, Alemania, donde era profesor de teología en la universidad local. Se opuso a prácticas que creía que iban mucho más allá de lo que Jesús predicaba, según los Evangelios, textos sobre Jesús que las denominaciones cristianas de todo tipo consideran sagrados.

Comprar el perdón de los pecados: Entre estas prácticas católicas estaba la concesión de indulgencias o remisión de pecados a cambio de dinero o buenas obras. La Iglesia Católica cree que el alma es inmortal. Después de la muerte, según la enseñanza católica, el alma puede ir a uno de tres lugares: el cielo para los justos, el infierno para los condenados y el purgatorio para las personas que no eran lo suficientemente buenas para merecer el cielo ni lo suficientemente malas para merecer una eternidad en el infierno.

El Purgatorio era un lugar donde el castigo podía limpiar a una persona de sus pecados en preparación para el paso al cielo. Durante su vida, una persona, haciendo buenas obras, podría acortar su tiempo en el purgatorio. Estas buenas obras se conocían como “buenas obras” y un tipo de buena acción era donar dinero a la iglesia. De esta forma se podían comprar indulgencias. Lutero criticó todo este plan. Creía que ningún pasaje bíblico justificaba la creencia en el purgatorio. Incluso si existiera, nada en la Biblia dice que alguien pueda comprar la limpieza espiritual.

La perspectiva de comprar un atajo al cielo preocupaba a Lutero. Esto permitió que los ricos se salieran con la suya porque podían permitirse el lujo de comprar indulgencias, mientras que la mayoría de la gente no podía permitirse comprar este regalo. Era precisamente esta práctica la que Lutero creía que la Iglesia católica debería erradicar. Tales reformas implicaron un retorno a la pureza de la iglesia primitiva, y esos intentos estuvieron en el corazón de la Reforma.

A medida que la Reforma buscaba simplificar y purificar las prácticas de la Iglesia católica, entre las creencias centrales de los protestantes estaba el deseo de volver a la simplicidad y la piedad de la iglesia primitiva descrita por el autor anónimo de los Hechos de los Apóstoles. Lutero y otros reformadores creían que la Iglesia Católica debería volver a servir a los pobres para los pobres. La riqueza y los excesos de la Iglesia católica molestaron a los reformadores protestantes. Esto significó que las iglesias protestantes no tenían que ser centros de culto elaborados, sino que podían seguir siendo simples.

Otra creencia fundamental de los protestantes era que la Biblia, no la Iglesia católica, debía determinar el comportamiento de una persona y moldear su vida, y que las creencias y prácticas católicas eran tan válidas como su apoyo en la Biblia. Por ejemplo, algunas sectas protestantes sólo permitían el bautismo de adultos porque los Evangelios no mencionan el bautismo de niños.

Había fuertes razones históricas y demográficas para el bautismo infantil, pero estos factores no tenían importancia para los reformadores porque no tenían nada que ver con la espiritualidad de los creyentes. Quizás lo más obvio fue la creencia protestante de que la riqueza podía ser (y a menudo era) un obstáculo para la espiritualidad. Hay varios pasajes de los Evangelios que indican que Jesús condenó la acumulación de grandes riquezas. Por ejemplo, consideremos la historia de Lázaro y el mendigo. Según los evangelios, Lázaro era un hombre rico que pasaba su vida en el lujo y no se preocupaba por los pobres vagabundos que yacían en la pobreza en las afueras de sus dominios. Cuando ambos murieron, Lázaro acabó en el infierno y el mendigo en el cielo en brazos del patriarca judío Abraham. Aunque Lázaro suplicó alivio para su sufrimiento, Abraham se negó, recordándole que tenía toda una vida de oportunidades para ayudar al mendigo, pero no lo hizo, por lo que cayó en desgracia.

Entre las ideas más importantes de los protestantes estaba el retorno a la importancia de la gracia. La gracia es un estado de bienaventuranza que una persona puede recibir sólo de Dios. Dios era libre de dar o negar la gracia a quien quisiera. La gracia no se puede ganar con “buenas obras”, sino sólo con un gesto de Dios. El hombre con gracia estaba destinado al cielo. Un hombre sin gracia estaba condenado al infierno. Estas condiciones no podrían cambiarse mediante esfuerzos humanos. Por consiguiente, Dios destinó a unos a la bienaventuranza y a otros al sufrimiento eterno. Este concepto, llamado predestinación, fue idea del católico San Agustín de Hipona, un obispo norteafricano del siglo IV, pero en el siglo XVI, la predestinación se convirtió en la idea principal del reformador protestante Juan Calvino.

Además, el protestantismo varía según las denominaciones. La Iglesia de Inglaterra, también conocida como Iglesia de Inglaterra, ha conservado muchas prácticas católicas; mientras que otros, como la Sociedad de Amigos (cuáqueros), abandonaron el catolicismo casi por completo y se convirtieron en una secta protestantismo pacifista, antiesclavista y sin fines de lucro.

DESARROLLO DEL PROTESTANTISMO: Desde el siglo XVI hasta la actualidad, el protestantismo ha sido una rama vital del cristianismo que sigue siendo clave en los Estados Unidos y el resto del mundo occidental. Con sus raíces en la Iglesia de Inglaterra (también llamada Iglesia Anglicana), el protestantismo fue una exportación inglesa al Nuevo Mundo. En muchos sentidos, la lucha por Estados Unidos fue tanto un acto religioso como geopolítico. Portugal, España y Francia impusieron el catolicismo a los pueblos conquistados, mientras que Inglaterra y los Países Bajos impusieron el protestantismo en esta nueva tierra.

Los fundadores de Estados Unidos, por ejemplo, eran todos protestantes en apariencia exterior, incluso si eran deístas interiormente. El deísmo ni siquiera es cristiano en su creencia de que Dios tenía poca interacción con el mundo. Los deístas creen que una vez que Dios creó las leyes de la física, se permitió que el mundo evolucionara a lo largo de su camino actual.

Durante la expansión del protestantismo durante la Reforma, hubo mucho derramamiento de sangre cuando protestantes y católicos lucharon entre sí en una serie de guerras brutales. Por ejemplo, Francia estalló en una guerra civil y religiosa. Pero quizás ningún territorio sufrió tanto como el Sacro Imperio Romano Germánico, que fue golpeado con brutalidad por la Guerra de los Treinta Años entre 1618 y 1648. Ejército tras ejército reclamó el manto de salvador protestante, intentando expulsar al catolicismo de la mayor parte de Alemania y sus tierras asociadas. El más ambicioso fue quizás el rey sueco Gustavo Adolfo, que llevó a la batalla uno de los mejores ejércitos de Europa. La victoria siguió a la victoria hasta que el valiente rey murió en el fragor de la batalla. Como resultado, la causa del protestantismo se marchitó en el Sacro Imperio Romano.

La geografía del protestantismo es convincente, especialmente en Europa. En la cuenca mediterránea, en tierras del antiguo Imperio Romano, el protestantismo no tuvo mucho éxito. La Europa mediterránea es católica u ortodoxa oriental; Egipto, el norte de África, Siria y los territorios palestinos son islámicos; Israel es judío. Sin embargo, fuera de la cuenca mediterránea, el protestantismo tuvo mayor éxito, especialmente en Gran Bretaña, Escandinavia, los Países Bajos y partes de Alemania. Sin embargo, el cristianismo en general no ha tenido éxito en lugares donde el islam es la religión mayoritaria. Se podría haber esperado que los imperios coloniales adoptaran el protestantismo de la potencia colonial, pero esto no sucedió. Por ejemplo, la Iglesia Anglicana no tuvo éxito en la India y el protestantismo holandés nunca echó raíces en la Indonesia musulmana.

Hoy en día, el protestantismo tiene más de 800 millones de miembros en todo el mundo, lo que representa alrededor del 37% de la población cristiana del planeta. Se trata de una cifra elevada, a pesar de que el catolicismo tiene alrededor de mil millones de miembros, lo que representa alrededor del 50% de la población cristiana del mundo. La mayoría de los protestantes del mundo viven en América (32,9%) y África subsahariana (36,9%). Asia alberga al 17,4% de la población protestante, mientras que Oriente Medio y el norte de África albergan sólo el 0,2%. A pesar de sus orígenes europeos, sólo el 12,6% de los protestantes del mundo viven en Europa. Los países con las mayores poblaciones protestantes incluyen Estados Unidos, Nigeria y China, aunque sólo representan alrededor del 4% de la población total de China.

Protestantismo evangélico: En el siglo XXI, el protestantismo evangélico se ha vuelto cada vez más influyente. Parte de este desarrollo puede atribuirse a la oposición de los evangélicos a las afirmaciones de la ciencia moderna en los siglos XIX y XX. El origen del enfrentamiento fue la oposición de la Iglesia de Inglaterra a las ideas de la selección natural como mecanismo de evolución. Esto se convirtió en la base de la oposición al naturalista británico Charles Darwin, y esta lucha no ha disminuido hasta el día de hoy. En el cinturón bíblico del sur de Estados Unidos, los fundamentalistas protestantes han desafiado la enseñanza de la evolución en las escuelas públicas desde el juicio de Scopes en la década de 1920.

El protestantismo surgió con la llegada de la televisión después de la Segunda Guerra Mundial y los predicadores carismáticos aumentaron su influencia. Por ejemplo, el reverendo Billy Graham se convirtió en confidente de los presidentes estadounidenses. Además, en la década de 1950, el presidente Dwight D. Eisenhower nombró a Ezra Taft Benson, un anciano de la iglesia mormona, como Secretario de Agricultura, supuestamente porque Eisenhower quería rodearse de gente religiosa. Hoy en día, la mega iglesia está en el centro de la tele-Evangelismo y el clero exitoso está ganando fama nacional y convirtiéndose en algo parecido a celebridades. En muchos sentidos, el protestantismo se ha adaptado a la era moderna.

El futuro del protestantismo es difícil de predecir. Una rama del protestantismo ha reforzado su control sobre la interpretación bíblica. Esta escuela de pensamiento rechaza la crítica bíblica y anima a los creyentes a leer la Biblia literalmente. Los protestantes fundamentalistas creen que sólo una interpretación literal de la Biblia está de acuerdo con la voluntad de Dios y que Dios quería que la gente entendiera las Escrituras literalmente.

Otros movimientos protestantes modernos adoptan un rumbo diferente. Algunas sectas protestantes enfatizan que Jesús fue un defensor de los pobres y un oponente de la riqueza. Este es un recordatorio de que las obras de caridad siguen siendo importantes y están en línea con las expectativas de Jesús para los creyentes. Los evangelios nos dicen que Jesús quería que sus seguidores alimentaran a los hambrientos y vistieran a los desnudos; en otras palabras, pidió justicia social.