A GERARDO LO QUERIAN CONVERTIR EN HOMOSEXUAL
RAMÓN ANTONIO LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI
Diploma and Master's Degree in Human Development FESC-
National Autonomous University of Mexico.
A los 30 años comprendi que me gustaban las mujeres lesbianas
bisexuales. A mis diez años mi madre me llevo a la iglesia católica para
prepararme para la primera comunión. Despues de que mi madre se quedó afuera de
la sacristía, el cura se me quedo viendo y sin más me dijo “Eres jotita”
¿Verdad? A partir de esa edad fui torturado con mi sexualidad. Vivimos en una
sociedad en donde los hombres creen tener derecho hasta matarte por ser finito
y creer que eres homosexual. No importa lo seas, sino que tu apariencia lo
denote. En cierta ocasión mientras regresaba a casa desde la preparatoria en
donde estudiaba fui detenido por la policía, se portaron muy groseros y tocaron
mis partes íntimas avergonzándome.
Mis padres son personas sencillas con nivel de estudio de
preparatoria. Tengo muy malos recuerdos de mi padre, ya que cada vez que se
enojaba sacaba a relucir que me golpeaba con palizas infames tan fuertes para
que me hiciera hombre “Me estaba salvando” Desde pequeño fui intimidado no solo
por mi padre sino por mis familiares cercanos. Varias de las veces pensé en
suicidarme cada vez que mi padre terminaba de golpearme, incluso me llevo con
un médico para que me inyectara hormonas. Despues de ello tuve mucha fiebre y creo
que estuve a punto de morir.
Cuando una vecina lo
denuncio, fue la policía a la casa para que les explicara su comportamiento. Mi
padre les dijo que estaba en su derecho, y que quería con ello que su hijo se
hiciera hombre, que odiaba a los homosexuales, y que eso deshonraba a su
familia, su hombría y a la sociedad. Los policías se marcharon dándole la
razón, y esa tarde recibí una nueva y feroz paliza. Mientras me pegaba me
señalaba que era un inmoral, que Dios me castigaría, que manchaba su honor de hombre.
Los policías le dijeron el nombre de la vecina que los llamó, y esta al verse
descubierta dejo de llamar a la policía.
A partir de allí, mi padre tenía permiso de matarme a golpes.
Los niños en la escuela al burlarse me llamaban “Niña” Mi padre a gritarme
inmoral. A mis hermanos y hermanas nunca los golpeo y en la mesa a la hora de
consumir los alimentos me reclamaba que no los merecía, que yo era un chico
inmoral. Es feo recibir tanto acoso,
burlas, sin importar si realmente llevas un estilo de vida inmoral. En cierta
ocasión en la televisión estaban hablando de Juan Gabriel el cantante.
Al instante mi padre reacciono ordenado ¡Quita esa cochinada,
es un joto! ¡Los odio! Tambien odio a las viejas lesbianas que andan de
artistas. Al llegar a mi adolescencia sentí un poco de atracción por las
chicas, y a la vez por los chicos. No sé si sentía alegría, pero no tenía claro
¿Por quién inclinarme? Mi padre se enteró de mi inclinación debido a que reviso
mi teléfono, la computadora y se dio cuenta que lo mismo charlaba con los
chicos como con ellas.
Muy molesto me dio una
paliza de nuevo poniéndome el ultimátum que no volviera hablar con los chicos,
así que a partir de allí tuve que esconderme de mejor forma teniendo mayor
cuidado. Tenía 17 años cuando empecé a cuestionarme si mi padre poseía derecho
a disponer de mi cuerpo y pensamientos, me dije ¡Yo, soy quien debe decidir! La
desesperación obsesiva de mi padre lo llevo a que uno de los amigos de uno de
mis hermanos que era bueno en computación me pirateara todo lo que tenía en la
computadora, en internet, redes sociales.
Despues de ello me
quito el celular, y a escondidas compre otro.
Mi padre comenzó a decir que necesita ser internado en un
hospital psiquiátrico para que me trataran de mi jotera porque llevaba un
estilo de vida inmoral (Nunca había tenido intimidad con nadie, solo con mis
manos). Un amigo de la preparatoria homosexual libre me dijo que yo era
bisexual, que esa era mi orientación. Recuerdo que mi madre en cierta ocasión
aproximadamente a los once años de edad me llevo con una hechicera porque una
vecina le dijo que estaba hechizado por una mujer que estaba enamorada de mi
padre, y fue en mi dónde encontró la forma de vengarse de su hombría.
Mi madre le creyó y en varias ocasiones me llevo con varios
charlatanes para que expulsaran de mi cuerpo lo inmoral de mi sexualidad. Me
dieron a tomar agua, colgaron amuletos en mi cuello, echaron humo en mi cuerpo,
gritaban desesperados que el mal tenía que irse, salirse de mi cuerpo. Entre más
me presionaban más estaba convencido en que no estaba enfermo, sino que era
algo de mi naturaleza que se negaba abandonarme. Estaba sano, pero deseaban
arrastrarme a sus complejos. Aprendí que debía respetar a mi padre y madre.
Que debía escuchar sus
consejos, sin embargo, se interponía mi padre con quien no podía hablar, es un
hombre que se cierra, amenaza, golpea, no se calma, solo le faltó que sacara
una pistola y me diera unos tiros en la cabeza para sacarme mis ideas. El cura
que en la edad de primera comunión me llamó jotita, le pidió permiso a mi padre
para golpearme con una vara en el lomo en la sacristía, me tomo los testículos
y los presiono hasta hacerme llorar gritando que se salieran mis demonios. Me
dejo con su ayudante solos en la sacristía y este se embarro vaselina y metió
uno de sus dedos en mi trasero, eso me lo hizo una seis veces cuando acudía a
estudiar el catecismo en la sacristía.
Eso me dolió bastante.
En tercero de secundaria mis padres me llevaron con un médico endocrinólogo, y
este comenzó a inyectarme con una droga que me debilitaba, perdí el
conocimiento, me bajo la respiración. Mi padre dijo que me estaba haciendo.
Estuve un mes internado en esa clínica. Me llevaron a creer que estaba muy
enfermo, pero al final al mirar atrás solo veo un estafador más en mi vida.
Empecé a estudiar psicología en la Universidad, y uno de mis maestros, cuando
le conté como me torturaba mi padre, por más bien que me portaba siendo sano
moralmente hablando, me explico que no se trataba de mi “maldad”, sino que mi
padre era un sádico enfermo, que cree que puede hacer lo que quiera con un
hijo.
-No, eres propiedad de él, me dijo molesto-; es consecuencia
de una comprensión pervertida de las costumbres. Me comento. - Eres un adulto,
es repugnante todo lo que han hecho contigo, ni siquiera quiero hablar de eso.
A partir de mi primera comunión despues de que aquel ayudante del cura saco mis
demonios por mi ano, me hice ateo. Aprendí que los cuerpos de policía hay
muchos machistas, lesbianas que andan a la caza de personas como yo para
torturarlos, encarcelarlos, quitárseles sus pertenencias etc.
La sociedad en la que vivimos se caracteriza porque los
hombres se creen superiores que las mujeres, puede ir a donde quiera, caminar
con quien quiera, hacer lo que quiera. Porque es un hombre rudo, grosero en sus
palabras. Muchos de ellos son bisexuales que se protegen casándose, les gusta
tomar una esposa que no rezongue por nada, ni los cuestione, y que les sirva de
tapadera para pasar sin sospechas que les gusta tanto hombres como mujeres.
Aquí en mi profesión de psicólogo me han tocado hombres que se visten en
secreto con ropa de mujer, y le envían fotos intimas a su amante hombre, otros
que tiran a matar a su esposa porque lo descubre, y les amenazan que, si le
cuenta a alguien sobre esto, la mataría.
Afortunadamente la mentalidad de los padres está cambiando.
Conozco historias cuando la familia descubrió que una chica era lesbiana y
rápidamente la casaron, incluso chicas que las mataron por ser lesbianas. Si,
estas en secundaria no puedes decir que lo eres debido a que formas una
atmosfera oscura a partir de allí. En estos asuntos aprendemos que debemos
guardar silencio para que no se burlen, se reían de nosotros. Sobre esta base
se cometen muchos asesinatos que no se investigan. Hay hombres tan cerrados que
un día despues de la boda aun regresan a la novia porque no es virgen. La
sociedad piensa que matar a un homosexual es parte de la responsabilidad moral,
y se queda en silencio o lo juzga bastante drástico.

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