viernes, 28 de abril de 2023

 LEYENDA DE VIRGINIA (SAN IGNACIO, SINALOA).


En la época colonial se decía que una mujer se bañaba en el rio, solo cuando había luna llena a la luz de la luna su cabello se observaba rubio o dorado. De piel blanca rosada y sus ojos grandes de color verde. En las calles del poblado emanaba un raro aroma con mirada tranquilizadora. Muchas de las gentes de esa época acudían a la casa de la joven Virginia, para ser curadas del mal del espíritu. La joven mujer atraía a los hombres jóvenes. Ellos se creaban fantasías en su mente. Algunos cayeron en las aguas en estado de locura y ya no se les encontró. El religioso del pueblo comenzó a difundir que era una hechicera y que debían rezar para que se marchara.
Incluso hubo gente que aseguraba la vio caminar sobre las aguas del rio y que platicaba con los peces y serpientes. En esos años corría la historia de la llorona y que su alma andaba en pena debido a que perdió a sus hijos. La joven mujer de origen vasco había llegado al pueblo con su padre y su madre. Su principal atributo fue que no atendía cuestiones de amor con ningún hombre, no se le conocía amistades con ellos, siempre caminaba sola y sus ojos brillaban por el callejón rumbo al rio. Un día mientras regresaba del rio, un campesino encontró a su mujer con otro hombre y en su ataque de ira le corto la cabeza con un machete.
Al escapar se encontró con la joven rubia en el callejón y al ver sus ojos verdes brillantes se volvió loco colgándose en el patio de su casa. El sacerdote ordeno que se quemara la casa en donde viví el colgado por ser un pecado mayor y los tres hijos los recogieron para que vivieran en una casa hogar para niños sin padres. Más que bruja dijo un acaudalado minero es una mujer maravillosa que nos protege de todos los males. Vieron cómo se presentó y perseguido al hombre que hizo el mal. Una de esas noches la joven apareció muerta. La gente pidió castigo para el culpable, se investigó a fondo el asunto, sin embargo, nunca se supo el motivo, ni por qué la asesinaron.
Un año paso para que por primera vez se escucharan los cascos de un caballo caminando por la calle. Las personas que observaron por su ventana vieron montada en un caballo negro a la joven mujer rubia cabalgando en su lomo sin silla o arreos. A partir de allí, ella cambiaba de calle, callejones disfrutando su cabalgata. Es una mujer que controlara a los borrachos nocturnos, a los infieles, a los abusadores. Ella aparecerá y castigará todo mal en sus almas.
Los hombres le temían y debido a que frecuentemente cambiaba de calle y callejón decidían recogerse temprano en su casa. Varias fueron las personas que aseguraban que después de cabalgar la joven mujer se bañaba en el rio mientras su caballo la esperaba. Los años siguieron pasando y ahora solo se escuchan las herraduras del caballo sobre el piso sin que nadie pueda verla.
Dicen que el caballo sigue hasta una piedra en el rio en donde ella se bañaba y allí desaparece en medio de las aguas. Otras personas contaron la leyenda de que el sacerdote la acuso de brujería y fue sometida en una de esas noches mientras se bañaba por una persona contratada para que la asesinara. El padre de Virginia, se llevó el cuerpo del pueblo y fue enterrada en una de las colinas cercanas.
El párroco la acuso ante la inquisición que la joven mujer quería convertir al pueblo centro de lujuria y que por eso se ordenó su castigo. Otras personas aseguraron que era una mujer tranquila que le gustaba bañarse en el rio en donde se pintaba sus uñas, se destramaba el pelo frente al agua cristalina, tocaba una guitarra y entonaba canciones en su idioma. Todo sucedió aproximadamente en el Siglo XVI.
De hecho, la leyenda continua hasta el siglo XIX y la gente señalaba la piedra en donde se sentaba sirviendo para que muchas inocentes personas se asustaran. También se cuenta que un hombre viejo tenía la obsesión de ir a verla a escondidas bañándose en el rio y un día se atrevió a tratar de mancillarla, la joven al defenderse el hombre la estrangulo enterrándola en una cueva cercana.
El temor de las mujeres del pueblo se despertó para dejar de acudir a lavar la ropa en esa parte del rio. Unos hombres han asegurado que después de que pasa el sonido de las herraduras del caballo han observado a una mujer que los llama pidiéndoles que la liberen y que castiguen al culpable.
Los vecinos que no les creen, los llaman borrachos y que por culpa del vicio sufren alucinaciones. Lo que queda claro es que el espíritu de la bella Virginia sigue presente con su encantadora sonrisa y atractiva mirada pero que los aterroriza cuando se muestra frente a ellos.
Ahora se dedica a perseguir y castigar hombres deshonestos con conductas inapropiadas, sobre todo los que abusan del alcohol o las drogas, los que roban o maltratan a sus parejas etc. Unas personas le llaman el jinete de negro que cruza a toda velocidad a lomo de un caballo negro. Si desea caminar por las calles del pueblo en medio de la noche con luna llena, antes de hacerlo ponga sus cosas en orden no vaya a ser que una aparición le provoque un infarto al corazón.

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