viernes, 30 de junio de 2023

 

ELECCIÓN CORRECTA ¿EXISTE?

RAMÓN ANTONIO LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI

Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.

 Cuando se trata de elegir, normalmente es decidir “Si o No” Por un lado, es sólo un paso  la diferencia entre entrar o quedarse fuera, pero por el otro significa elegir entre una forma de vida “normal” o una criticable ¿En verdad nuestra vida está definida por una sola y única elección?, Podría decir que ¡No!, que en realidad es una serie de elecciones continuas, sin embargo, también es cierto que esa serie de elecciones empezó por un entrar o permanecer fuera. ¿Y si elegí mal?, ¿Tendré una segunda oportunidad? La pareja sentimental elegida puede ser muy importante y posteriormente ser la causa de mi desencanto.

 Pareciera que eso de encontrar tu media naranja, casarse, tener hijos y envejecer es una existencia plena, el amor de tu vida; pero si hacemos una reflexión de nuestra existencia y las de los que nos rodean, prácticamente todos han o tienen pensado actuar así, y sin embargo, las personas que son felices después de décadas de casados, son pocas, contadas con los dedos de una mano, que triste ¿no? ¿Por qué no hay personas que consideren que lo mejor del matrimonio viene después de 30 años? Al final del recorrido nunca es la misma intensidad que cuando empezó, ¿por qué?, simplemente parece que se pierde y esta situación termina por frustrar lo que tan bien empezó.

 Igualmente existe que al elegir desde un principio todo sale mal, cuando ya nuestros sueños o el rol que hemos decidido vivir se termina, cuando estamos a mitad de la vida y todo está mal ¿sólo queda sobrevivir hasta que “nos toque la hora”? o es tiempo de rendirse, bajar las manos y dejar de soñar por que “la vida es dura y cruel y si no eres fuerte no sobrevives” Y si en vez de decidir llevar una vida “normal” ¿Cambias?

Haciendo a un lado lo que “es bueno para tu familia” y lo que “es malo” moralmente, basándote en las cosas medibles: dinero, mujeres, comodidades etc. no hay comparación. ¿Es cierto esto? Pero lo que más nos inquieta  es el hecho de que la única ocasión en que la vida nos sonríe y estamos dispuestos a demostrar las emociones es cuando llega el primer hijo (a) lo cual permite se terminen las ansias de abandonar el matrimonio ¿Por qué resulta tan fuerte este hecho? ¿En verdad vale la pena vivir una vida por sentir esa dicha? para sentir el amor de un hijo (a) ¿Por qué tantos niños infelices, tantos divorcios donde los hijos salen más afectados?, ¿No es esto la cumbre del egoísmo? traer una nueva vida al mundo para hacernos sentir bien a nosotros y luego cuando la cosa se pone fea, salir corriendo y hacer cinco, seis o más en la desesperación cuando hay un embarazo no deseado ya sea por el padre o por la madre el niño puede convertirse en una pesadilla.

Cuando uno de los cónyuges no está de acuerdo con una decisión tomada por el otro cónyuge, entonces puede ocurrir una pelea, lo cual trae un gran resentimiento de uno contra el otro o de ambos. Y finalmente, pareciera que todo termina “mal”, se escoja lo que se escoja, al final no hay elección correcta.

Nos pasamos la mayor parte de nuestra vida sintiéndonos ofendidos por lo que alguien nos dijo, o nos hizo. Pero lo sorprendente de estas denominadas ofensas es que nadie te está obligando a ofenderte y tú no tienes que tomar todo lo que sucede a tu alrededor como algo personal, como algo tuyo pues ¡Nadie te ha ofendido! Sólo tú estás permitiendo sentirte así, sólo tú estás tomándote las cosas personalmente.

Sólo tú estás permitiendo, todas y cada una de las palabras, acciones, pensamientos y sentimientos de las demás personas, a la cuales tú  mismo has puesto en un pedestal. Después las haces tú mismo culpables de no haber llenado esas expectativas que ellas para nada generaron en ti. Solo tú las generaste, tú mente, tú Ego, y tu personalidad, las subiste en tu pedestal personal, para después tu asimismo, verlas caer y así justificar tu malestar culpándolas.

Reflexiono que nunca quedamos conformes, siempre queremos lo que no tenemos y pongo el ejemplo siguiente: Si vas en un urbano cuando el conductor va despacio, todos van enojados porque tienen prisa, pero si por el contrario, va rápido entonces las quejas sería porque viene echando carreras y pone en riesgo a los pasajeros. Si es en coche, que hay tráfico, o porque los semáforos se tardan mucho. Si respetas los límites de velocidad estas  entorpeciendo el camino porque podrías ir un poco más aprisa y agilizar las cosas, pero si vas más aprisa… y siguen las quejas. Y así puedo seguir con cientos de ejemplos y todos se reducen en que siempre estamos enojados, quejándonos, maldiciendo… es más, también criticamos a aquellos que pese a todo siguen serenos ante estas situaciones y los calificamos de perturbados porque no están en la realidad.

 Pocos son los afortunados que pueden voltear atrás y decir: “Hago lo que quiero, he hecho sólo lo que me gusta, lo que me apasiona, sin importar el qué dirán”; la inmensa mayoría termina sus años con una mentalidad mediocre: Trabajo para vivir. Y cuidado si no piensas igual, la sociedad te voltea a ver como bicho raro preguntando ¿y entonces que vas a hacer? cómo si no existiera otra salida.

Nuevamente reflexiono en mi filosofía. Cuándo la gente pierde la esperanza, cuando dejas de soñar “Mueres, estando vivo” Los que luchan por sus pasiones y sueños nadan como el salmón, la sociedad sopla contra ellos y sus convicciones. Los mediocres son todos aquellos que se han rendido, que han declinado sus sueños y pasan la vida proclamando: “No sueñes, pon los pies en la tierra“. 

Creo firmemente, que la pasión hacia y por algo es lo que nos mantiene cuerdos, sanos. Cualquier actividad que te haga olvidar el mundo real, termina siendo un flotador, cuando el mundo real te impide tomar de vez en cuando esta boya es cuando enloquecemos, y es cuando los sentimientos de frustración y depresión aparecen. En términos existenciales es esa pasión que llevamos impregnada lo que dejará huella en esta vida, ¿su carburante? quien vive para sobrevivir pasa la vida inadvertidamente. Estoy de acuerdo de quien no se adapta no sobrevive, pero depende el punto de vista. Si tienes la capacidad de cambiar y adaptarte por qué no hacerlo para adelante, por qué acomodarse a una sociedad conformista.

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