ELECCIÓN
CORRECTA ¿EXISTE?
RAMÓN ANTONIO LARRAÑAGA
TORRÓNTEGUI
Diplomado y Maestría en
Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.
Pareciera que eso de encontrar tu media
naranja, casarse, tener hijos y envejecer es una existencia plena, el amor de
tu vida; pero si hacemos una reflexión de nuestra existencia y las de los que
nos rodean, prácticamente todos han o tienen pensado actuar así, y sin embargo,
las personas que son felices después de décadas de casados, son pocas, contadas
con los dedos de una mano, que triste ¿no? ¿Por qué no hay personas que
consideren que lo mejor del matrimonio viene después de 30 años? Al final del
recorrido nunca es la misma intensidad que cuando empezó, ¿por qué?,
simplemente parece que se pierde y esta situación termina por frustrar lo que
tan bien empezó.
Igualmente existe que al elegir desde un
principio todo sale mal, cuando ya nuestros sueños o el rol que hemos decidido
vivir se termina, cuando estamos a mitad de la vida y todo está mal ¿sólo queda
sobrevivir hasta que “nos toque la hora”? o es tiempo de rendirse, bajar las
manos y dejar de soñar por que “la vida es dura y cruel y si no eres fuerte no
sobrevives” Y si en vez de decidir llevar una vida “normal” ¿Cambias?
Haciendo
a un lado lo que “es bueno para tu familia” y lo que “es malo” moralmente,
basándote en las cosas medibles: dinero, mujeres, comodidades etc. no hay
comparación. ¿Es cierto esto? Pero lo que más nos inquieta es el hecho de que la única ocasión en que la
vida nos sonríe y estamos dispuestos a demostrar las emociones es cuando llega
el primer hijo (a) lo cual permite se terminen las ansias de abandonar el matrimonio
¿Por qué resulta tan fuerte este hecho? ¿En verdad vale la pena vivir una vida
por sentir esa dicha? para sentir el amor de un hijo (a) ¿Por qué tantos niños
infelices, tantos divorcios donde los hijos salen más afectados?, ¿No es esto
la cumbre del egoísmo? traer una nueva vida al mundo para hacernos sentir bien
a nosotros y luego cuando la cosa se pone fea, salir corriendo y hacer cinco,
seis o más en la desesperación cuando hay un embarazo no deseado ya sea por el
padre o por la madre el niño puede convertirse en una pesadilla.
Cuando
uno de los cónyuges no está de acuerdo con una decisión tomada por el otro
cónyuge, entonces puede ocurrir una pelea, lo cual trae un gran resentimiento
de uno contra el otro o de ambos. Y finalmente, pareciera que todo termina
“mal”, se escoja lo que se escoja, al final no hay elección correcta.
Nos
pasamos la mayor parte de nuestra vida sintiéndonos ofendidos por lo que
alguien nos dijo, o nos hizo. Pero lo sorprendente de estas denominadas ofensas
es que nadie te está obligando a ofenderte y tú no tienes que tomar todo lo que
sucede a tu alrededor como algo personal, como algo tuyo pues ¡Nadie te ha
ofendido! Sólo tú estás permitiendo sentirte así, sólo tú estás tomándote las
cosas personalmente.
Sólo
tú estás permitiendo, todas y cada una de las palabras, acciones, pensamientos
y sentimientos de las demás personas, a la cuales tú mismo has puesto en un pedestal. Después las
haces tú mismo culpables de no haber llenado esas expectativas que ellas para
nada generaron en ti. Solo tú las generaste, tú mente, tú Ego, y tu
personalidad, las subiste en tu pedestal personal, para después tu asimismo,
verlas caer y así justificar tu malestar culpándolas.
Reflexiono
que nunca quedamos conformes, siempre queremos lo que no tenemos y pongo el
ejemplo siguiente: Si vas en un urbano cuando el conductor va despacio, todos
van enojados porque tienen prisa, pero si por el contrario, va rápido entonces
las quejas sería porque viene echando carreras y pone en riesgo a los pasajeros.
Si es en coche, que hay tráfico, o porque los semáforos se tardan mucho. Si
respetas los límites de velocidad estas
entorpeciendo el camino porque podrías ir un poco más aprisa y agilizar
las cosas, pero si vas más aprisa… y siguen las quejas. Y así puedo seguir con
cientos de ejemplos y todos se reducen en que siempre estamos enojados,
quejándonos, maldiciendo… es más, también criticamos a aquellos que pese a todo
siguen serenos ante estas situaciones y los calificamos de perturbados porque
no están en la realidad.
Pocos son los afortunados que pueden voltear
atrás y decir: “Hago lo que quiero, he hecho sólo lo que me gusta, lo que me
apasiona, sin importar el qué dirán”; la inmensa mayoría termina sus años con
una mentalidad mediocre: Trabajo para vivir. Y cuidado si no piensas igual, la
sociedad te voltea a ver como bicho raro preguntando ¿y entonces que vas a
hacer? cómo si no existiera otra salida.
Nuevamente
reflexiono en mi filosofía. Cuándo la gente pierde la esperanza, cuando dejas
de soñar “Mueres, estando vivo” Los que luchan por sus pasiones y sueños nadan
como el salmón, la sociedad sopla contra ellos y sus convicciones. Los
mediocres son todos aquellos que se han rendido, que han declinado sus sueños y
pasan la vida proclamando: “No sueñes, pon los pies en la tierra“.
Creo
firmemente, que la pasión hacia y por algo es lo que nos mantiene cuerdos,
sanos. Cualquier actividad que te haga olvidar el mundo real, termina siendo un
flotador, cuando el mundo real te impide tomar de vez en cuando esta boya es
cuando enloquecemos, y es cuando los sentimientos de frustración y depresión
aparecen. En términos existenciales es esa pasión que llevamos impregnada lo
que dejará huella en esta vida, ¿su carburante? quien vive para sobrevivir pasa
la vida inadvertidamente. Estoy de acuerdo de quien no se adapta no sobrevive,
pero depende el punto de vista. Si tienes la capacidad de cambiar y adaptarte
por qué no hacerlo para adelante, por qué acomodarse a una sociedad
conformista.
No hay comentarios:
Publicar un comentario