miércoles, 26 de julio de 2023

 

OBESIDAD EN NIÑOS

RAMÓN ANTONIO LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI

Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.

 El 90% de niños con obesidad, son sus padres los responsables. Es importante inculcar los hábitos alimenticios correctos desde la infancia; esto ayudará a no ganar kilos de más. Sea un ejemplo: después de todo, el niño copia el comportamiento de los adultos. Es una tontería esperar que un bebé coma verduras cuando sus padres comen comida rápida, papas fritas y jugos.  Es importante que lo lleves al mercado al niño para que vea de dónde vienen las frutas y verduras. Es así como se lleva a cabo el proceso de formación de los correctos hábitos alimentarios que acompañarán a una persona en la edad adulta. Deja que los niños cocinen contigo.

 Así matarás dos pájaros de un tiro: inculca habilidades culinarias y despierta el interés por la comida sana. A tu hijo o hija le interesará probar lo que ellos mismos han preparado. Abastecerse de alimentos saludables es un gran hábito para evitar la tentación de comer lo prohibido o ir a la tienda con hambre y comprar lo innecesario (es decir, compras impulsivas). Asegúrese de tener siempre a mano alimentos frescos o alimentos que se puedan preparar rápidamente. Trate de evitar tener comida chatarra en casa, especialmente al alcance de la mano.

 Si hay un jarrón de dulces sobre la mesa, no deje uno solo, es tiempo de retíralo. Si, usted como adulto aun compra dulces, manténgalos alejados de los ojos de los niños. Como sabes, la fruta prohibida es dulce, por lo que el niño querrá más lo que no le des. En lugar de la prohibición total, practica la moderación. Permita, por ejemplo, 1 vaso de refresco dulce por semana o 1 galleta pequeña como refrigerio. Otro punto importante. Algunos usan dispositivos mientras comen, ya sea viendo videos, jugando o enviando mensajes.

 No lo permitas. Cuando un niño se distrae con ellos, puede comer más de la norma prescrita y no notarlo. A veces incluso se olvida de lo que comió. Cuando el cerebro se distrae del proceso de comer, las señales de saciedad también se debilitan. Esto afectará negativamente el proceso de digestión. El problema del sobrepeso en los niños se agudiza cada año, lo que genera preocupación entre los padres, maestros, y sociedad en general. El estilo de vida ha cambiado. Hoy es sedentario acompañado de una dieta mala que lejos de servir al cuerpo, lo afecta en su estado general de salud.

 Los niños están cayendo en la obesidad ante la complacencia de sus padres, y si no se toman medidas a tiempo, el futuro de esos niños cuando sean jóvenes y adultos los conducirá por muchas enfermedades tan peligrosas como la obesidad, la diabetes mellitus y el síndrome metabólico y con consecuencias irreparables por infarto fulminante en plena juventud. Hoy el 15% de los niños en pre- escolar, ya presentan obesidad, y un 20% sobrepeso.

 Esto realmente es decepcionante por el riesgo que ello significa para esas inocentes criaturas que son complacidas por sus padres para tenerlas contestas en sus caprichos. Los prescolares son los niños que tienen el mayor riesgo en ganar sobre peso rápidamente.  La razón más obvia por la que los niños aumentan de peso o se vuelven obesos es el desequilibrio energético, es decir, el niño consume más calorías de las que gasta (Dulces, golosinas, refrescos, fritangas, galletas etc. Esa dieta desequilibrada.

es la causa principal, pero no la única, del problema. Otros factores también incluyen: baja actividad física; modo de descanso y sueño mal organizado; estrés y sobrecarga emocional;

tendencias de moda y publicidad. Tambien puede ser que el niño este tomando ciertos medicamentos a causa de una enfermedad neuroendocrinas, tumores; tener una predisposición genética. Los psicólogos afirman que la falta de amor en su hogar, el trato estricto o cruel, la sobreprotección, sus miedos, etc.

 A simple vista el niño se ve gordito de más, le sobresale el tejido adiposo en su cuerpo, a menudo respira hasta con dificultad, su ritmo cardiaco y presión son altas y es posible un desenlace en una enfermedad cardiovascular. El tratamiento de los niños comienza con una dieta normo calórica estrictamente de acuerdo con la edad y gustos individuales. Es importante recordar que la comida diaria debe contener todos los nutrientes necesarios: proteínas, grasas, carbohidratos, vitaminas y minerales. Como regla general, debe comer 4-5 veces al día: 3 comidas principales y 1-2 refrigerios. El desayuno debe estar presente, por qué. durante el día, los niños no están en casa y la mayoría de los padres no controlan su alimentación. Los descansos entre comidas no deben ser más de 3-4 horas.

 Cena - hasta las 20:00. Por lo general, después de una dieta de este tipo, el peso vuelve gradualmente a la normalidad. La tarea de un nutricionista es abordar la dieta de tal manera que el niño se adhiera a ella con placer. Las dietas demasiado restrictivas pueden provocar trastornos alimentarios y recaídas, así como deficiencias nutricionales. Si el niño ha aumentado de peso en exceso, entonces la ingesta de calorías por día es bastante alta. Una disminución demasiado fuerte en la ingesta diaria de calorías también puede afectar negativamente la motivación, hay episodios constantes de hambre.

 Teniendo en cuenta que el aumento de peso se debe al exceso de calorías de los alimentos, es importante reducir las calorías y mantener la variedad de alimentos en la mesa tanto como sea posible, incluidos sus favoritos. Trate de comer menos carne grasosa. En lugar de bebidas azucaradas y jugos comerciales en cartón, compre fruta y hágala con agua en casa. Deje el aceite de cocina fuera de la dieta, o ponga una pizca de aceite. Si sales con el niño de paseo, lleva consigo comida casera, ponla en recipientes. Esto reducirá el riesgo de comer bocadillos sobre la marcha con comida rápida y el riesgo de contraer una infección intestinal.

 Si el niño se salta la comida, existe una alta probabilidad de que llegue con hambre y coma en exceso. Evite las bebidas carbonatadas, los tés helados dulces, las bebidas energéticas, las bebidas dulces afrutadas, los batidos, etc. Una idea errónea muy grande es que los jugos son más saludables que los refrescos, ya que están hechos de frutas y verduras. Pero contienen una gran cantidad de azúcar. El té sin azúcar también es una buena alternativa. De las bebidas lácteas, puedes aquellas que no contengan azúcar.

 Un niño requiere una hora diaria de ejercicios. Sal a pasear con tus hijos con más frecuencia. Invite a su hijo a caminar con usted a la tienda, limite su TV y otros dispositivos a 2 horas al día. No olvides que un sueño saludable también contribuye al proceso de adelgazamiento y a la prevención del aumento de peso. Durante el sueño, los niños se desarrollan, se produce la hormona del crecimiento y se inician los procesos de quema de grasa.

 Acuéstese a más tardar a las 22:00 y despiértese entre las 7 y las 9:00. Que duerma en una habitación, donde no haya luz ni objetos luminosos. Nada debería interferir con la producción de la hormona del sueño melatonina. Cheque la habitación este bien ventilada. Con temperaturas ni altas, ni bajas. - Que cene 3 horas antes de acostarse. - ¡Hábitos son salud!

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