CEREBRO
HUMANO Y LOS ANIMALES
RAMÓN ANTONIO
LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI
Médico
Veterinario Zootecnista FESC- Universidad Nacional Autónoma de México
El cerebro
humano es un órgano complejo, y a pesar de que la ciencia ya sabe en términos
generales cómo funciona, todavía nadie lo entiende exactamente cómo funciona.
Solo sabemos que ahí están los pensamientos, sueños, deseos etc. Los impulsos
nerviosos se mueven a lo largo de las neuronas ubicadas en él a una velocidad de
unos 440 kilómetros por hora. Si no dormimos durante mucho tiempo, la
temperatura del cerebro humano aumenta y nuestra capacidad de pensar disminuye.
Por lo tanto, para pensar con sobriedad y eficacia, es necesario dormir horas
diarias. El cerebro
humano continúa desarrollándose hasta aproximadamente los 25 años.
En promedio,
una persona usa su cerebro al 90% por ciento o un poco más. Aunque hay un mito
común que afirma que alrededor del 5-10%, pero esto es solo un mito. Los hilos
más delgados ubicados en el cerebro humano que conducen los impulsos nerviosos
entre las neuronas se llaman axones. Hay alrededor de 150-160 mil kilómetros. El
tamaño del cerebro no afecta el nivel de inteligencia. Por ejemplo, el cerebro
de Einstein pesaba poco más de 1200 gramos, que es menos que el promedio, pero
aun así era un genio. El cerebro humano tiene memoria a largo y corto plazo, y
en esta última la información suele retenerse menos de medio minuto.
Por eso es tan fácil olvidar lo que estabas pensando
hace un par de minutos. El pensamiento y el trabajo mental se entrenan para que
funcione mejor, más eficiente. Las neuronas del cerebro humano funcionan con
células gliales, de las cuales tenemos alrededor de un billón cada una. El
cerebro no puede existir ni sin oxígeno ni sin glucosa. Durante el sueño, el
cerebro humano continúa trabajando, e incluso más intensamente que durante la
vigilia. Genera constantemente suficiente electricidad para hacer brillar una
lámpara eléctrica ordinaria. En promedio, el cerebro ocupa del 90 al 95% del
volumen del cráneo humano.
El contenido
de grasa en el cerebro humano es mayor que en cualquier otro órgano. Hay en
promedio unos 100 mil millones de neuronas en nuestro cerebro. En un adulto, el
cerebro representa alrededor del 2% del peso corporal. Los científicos han
intentado durante mucho tiempo determinar la capacidad de memoria del cerebro
humano, pero son tan grandes que aún no se han establecido.
Es gracias a
los impulsos nerviosos que podemos sentir, ver, oír y, por tanto, recibir
información sobre el mundo exterior interactuando con él. La base del sistema
nervioso central humano es el cerebro y la médula espinal. Es nuestro cerebro
el que está más desarrollado. La longitud total de las fibras nerviosas en el
cuerpo de un adulto es de aproximadamente 75 kilómetros. Si pusiéramos las
neuronas en línea alcanzarían unos mil kilómetros de largo. Las células del
sistema nervioso son más grandes que las otras células de nuestro cuerpo.
La principal
diferencia entre el sistema nervioso humano y una computadora es que las
neuronas del cerebro realizan todas las acciones simultáneamente, mientras que
la computadora realiza secuencialmente. La cantidad total de memoria que puede
contener el cerebro humano es de aproximadamente 1.000 terabytes. Los cinco
sentidos humanos básicos (olfato, tacto, oído, vista, gusto) están directamente
relacionados con el sistema nervioso.
Todos los nervios del cuerpo humano están
conectados en 43 pares. Todas las señales entre los nodos nerviosos se
transmiten mediante electricidad. Al mismo tiempo, para el trabajo de todas las
neuronas del sistema nervioso humano, se necesita menos energía de la que se
necesitaría para encender una bombilla de bajo consumo.
Las investigaciones arrojan que el cerebro del
ganado ha disminuido después de la domesticación, se han vuelto más pequeños.
Como regla general, los animales domésticos tienen cerebros más pequeños que
sus contrapartes salvajes. Un equipo de científicos de la Universidad de Zurich
en Suiza ha descubierto cómo los cerebros de los animales han cambiado con el
tiempo. Los biólogos han medido 13 cráneos de un uro salvaje extinto, un
antepasado putativo del ganado moderno. Luego se compararon los restos con los
datos de 317 cráneos pertenecientes a 71 razas de artiodáctilos rumiantes. Los
detalles del trabajo se publican en Proceedings of the Royal Society B:
Biological Sciences.
Las diferencias en el tamaño de los cráneos
mostraron que los cerebros del ganado han disminuido en un promedio de 25,6 %
en comparación con los antiguos ancestros salvajes. Los científicos piensan que
algo similar sucederá con el cerebro de los humanos y el uso de la computadora,
tecnología que produce comodidad por ejemplo resolver una cuenta financiera,
matemáticas, calcular mediante el uso del cerebro, y todos los procesos que el
cerebro en la actualidad está dejando de desarrollar. Además, aunque aún es muy
temprano para ver el daño a largo plazo, se puede pensar que tendrá un impacto
muy fuerte con el envejecimiento del cerebro y sus enfermedades, se puede
observar tan solo en el hecho de una persona que utiliza su teléfono para
desarrollar una suma simple.
Un ejemplo claro se observa en los toros de lidia
que pasan sueltos en los potreros y las vacas lecheras en donde el cerebro de
las vacas que paren toros de lidia son más grandes que las estabuladas en
granjas de leche. Los cerebros más grandes se encuentran en animales de vida
libre. Al comparar los cerebros de diferentes especies animales, es importante
tener en cuenta la estructura del cerebro y su tamaño. Dado que la relación
entre la masa cerebral y la masa corporal no tiene en cuenta el desarrollo
evolutivo de la corteza cerebral y la densidad de las conexiones neuronales que
se encuentran allí, los científicos consideran el cociente de encefalización
como la medida más precisa de la inteligencia animal.
Existe un concepto conocido como regla de Haller:
cuanto más grande sea el animal, menor será la proporción cerebro-cuerpo. Así,
el cerebro más grande conocido por la ciencia pertenece al cachalote (Physeter
macrocephalus). Pesa 8 kg, pero con un peso corporal total de 45 toneladas, la
relación entre la masa cerebral y la masa corporal es de 1:5100. Así podemos
ver que los animales más pequeños en proporción con su cuerpo tienen los
cerebros más grandes. Es un hecho comprobado que, la relación entre la masa
cerebral y la masa corporal en sí misma no es un buen indicador de la
inteligencia.
Un ejemplo: Los humanos y los roedores tienen
aproximadamente la misma proporción de peso entre el cerebro y el cuerpo, sin
embargo, si una rata tuviera el cuerpo de un humano, no sería tan inteligente
porque tiene una corteza cerebral más pequeña (la región más externa del
cerebro que se asocia con las funciones mentales más complejas) y menos
neuronas que la gente. El comportamiento de los monos está más basado en su
curiosidad (Sophie Scott, profesora de neurociencia cognitiva en el University
College London)
En los humanos, el tamaño de la corteza y la
densidad de las neuronas corticales (el número de neuronas presentes allí)
afectan más a la inteligencia que el tamaño del cerebro en relación con el
cuerpo. Con ello se llega a la conclusión que tener un cerebro más grande no
garantiza una gran inteligencia. De acuerdo a su peso corporal y el peso de su
cerebro son las hormigas diminutas Brachymyrmex las de mayor cerebro con un
peso de 0,006, miligramos de peso corporal y 0,049 peso del cerebro (Revista Brain,
Behavior and Evolution 2009) por lo que su cerebro constituye aproximadamente
el 12% de su peso corporal, lo que da una relación de peso cerebro-cuerpo de
aproximadamente 1:8.
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