MEDICAMENTOS DURANTE EL EMBARAZO
RAMÓN ANTONIO
LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI
Diplomado y
Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.
Uno de los períodos más importantes en la vida de una mujer
es el período de tener un hijo. Y en estos pocos meses, la futura madre debe
hacer todo lo que esté a su alcance para dar a luz a un bebé sano. Pero el
embarazo dura nueve meses, y es muy difícil durante este tiempo no sentir nunca
ninguna dolencia o problema de salud. Es muy importante que toda mujer
embarazada recuerde que cualquier medicamento durante el embarazo puede traer
no solo beneficios, sino también daños considerables, por lo tanto, cualquier
autoadministración durante este período es inaceptable, ya que sus
consecuencias son impredecibles y en muchos casos pueden causar daños
irreparables al feto en desarrollo.
Es recomendable que el médico recete un solo medicamento, es
decir, el tratamiento debe, en la medida de lo posible, realizarse con un solo
fármaco; el tratamiento combinado durante este período no es deseable. El
tratamiento local es más deseable que la administración sistémica (oral,
intravenosa, intramuscular) del fármaco. Recordemos que no hay medicamento
seguro, he inofensivo. El período más peligroso para el uso de cualquier droga,
tanto de origen químico como natural, se considera el primer trimestre del
embarazo (las primeras 12 semanas de gestación)
Es en este momento que el feto se considera el más vulnerable
a cualquier sustancia química y medicinal. Una mujer embarazada debe mantenerse
lejos de productos de asbesto, acetaldehído, cloruro de vinilo, sulfato de
dimetilo; factores de las industrias metalúrgica y del caucho; metales: cobre,
níquel, plomo, zinc, cadmio, mercurio, cromo, arsénico, estireno, formaldehído,
cloropreno, epiclorhidrina, óxido de etileno.
Lejos de los campos
agrícolas por los pesticidas, insecticidas, repelentes, fungicidas, etc. La
tendencia es que consuman ácido fólico de al menos 400 mcg/día y yoduro de
potasio 200 mg/día. Se recomienda el uso de preparados vitamínicos durante el
embarazo y la lactancia como forma de mejorar la salud de la madre y el feto.
El paso de fármacos a través de la placenta depende del estado de la barrera
placentaria, el peso molecular del fármaco y su capacidad para unirse a las
proteínas plasmáticas. El estado de la barrera placentaria depende de la
duración del embarazo (cuanto más largo sea el período, mayor será la
permeabilidad de la placenta), de la presencia de una serie de enfermedades y
complicaciones del embarazo, lo que lleva al desarrollo de insuficiencia
placentaria y un cambio. en la estructura de la placenta y, en consecuencia,
una disminución en su función.
Los medicamentos
pueden tener efectos adversos en el feto de tipo embriotóxico, que se
manifiesta en las primeras 3 semanas de embarazo y consiste en un efecto
negativo sobre el cigoto y el blastocisto (una de las etapas iniciales del
desarrollo de su bebé); fetotóxico, que, dependiendo de la duración del
embarazo, puede provocar trastornos estructurales o funcionales en el cuerpo
del feto. El efecto teratogénicos conduce a la formación de malformaciones
fetales, y la naturaleza del defecto está determinada por la edad gestacional.
Hay medicamentos, cuyo uso antes del embarazo causa malformaciones fetales (por
ejemplo, retinoides - "ungüento retinoico: Accutane" ampliamente
utilizado en cosmetología para el tratamiento del acné). Usarlo significa no
embarazarse en los próximos tres meses para no presentar riesgos para el feto.
Las sustancias que se sabe que son teratogénicos en humanos
incluyen alcohol, medicamentos de quimioterapia (utilizados para tratar el
cáncer), anticonvulsivos (como los medicamentos utilizados para tratar la
epilepsia), andrógenos, anticoagulantes (warfarina) y otros medicamentos. Las
sustancias con efecto teratogénicos tienen un efecto tóxico en el feto,
independientemente de la dosis administrada. Lo recomendable es no creer en los
laboratorios farmacéuticos que engañan a los médicos con que el medicamento es
totalmente seguro con estudios hechos a modo por quien paga y vende. Es necesario
evitar tomar medicamentos en el primer trimestre del embarazo sin receta
médica. Si es posible, realizar un tratamiento local. Antes de consumir
alcohol, tabaco, o un medicamento cuando se está embarazada piénselo dos veces.
TALIDOMIDA La catástrofe de la talidomida (1953-1963) La
prescripción de talidomida a embarazadas durante los años 50 y 60 cambió las
bases en el control de medicamentos. Corría el año 1953. Una compañía
farmacéutica suiza, Ciba, acababa de sintetizar una nueva sustancia cuyas consecuencias
jamás imaginaron: la talidomida. Después de un periodo de pruebas extenso, no
completaron su desarrollo al no encontrarle efectos farmacológicos apreciables.
Sin embargo, otra compañía alemana, Chemie Gruenenthal, asumió la
responsabilidad de continuar el desarrollo de esta sustancia en 1954. Según la
propia compañía alemana, realizaron experimentos con la talidomida en monos, un
paso indispensable para la evaluación del fármaco antes de ser aplicado en el
ser humano.
No se encontraron efectos secundarios. Tampoco en conejas,
ratas y perras preñadas a las que se les suministró el medicamento durante
varias semanas. Mucho más tarde se descubriría que los animales recibieron la
talidomida en un periodo de tiempo equivocado y/o en dosis tan grandes que los
fetos habían muerto. En resumidas cuentas, las pruebas se hicieron de forma
incorrecta y los resultados se falsearon. Basándose en estas supuestas pruebas,
las autoridades alemanas aprobaron la talidomida para humanos. No tenían
ninguna razón para rechazarla, pues según los informes todo era normal. Se unía
además el hecho de que no fue hasta 1961 cuando se introdujeron en Alemania
unas leyes específicas sobre el control de fármacos.
De esta forma, el paso a la comercialización de la talidomida
fue algo bastante sencillo. Después de muchas indicaciones experimentales, la
talidomida terminó convirtiéndose en un medicamento de elección para prevenir
la náuseas, vómitos y ansiedad en embarazadas. Su distribución fue muy amplia,
abarcando su comercialización a varios países de Europa, África, América y
también en Australia. Las consecuencias no tardaron en llegar.
Miles de niños (se estima que unos 15.000) padecieron los
efectos de este medicamento: Nacían con una falta de desarrollo total o parcial
de piernas y brazos (focomielia). Los obstetras detectaron que algo iba mal
cuando esta rara malformación genética de causa espontánea había aumentado
espectacularmente su frecuencia. Tras varias investigaciones y encuestas a
mujeres cuyos hijos tenían focomielia descubrieron que el culpable había sido
la sustancia que ellos mismos les habían recetado, la talidomida. La avaricia
de la farmacéutica distribuidora de la talidomida y la ignorancia de los
obstetras que la recetaban sin conocer las consecuencias, llevó al mayor
desastre humano causado por un medicamento.
Aunque muchas víctimas fueron compensadas económicamente y
Chemie Gruenenthal fue llevada a juicio, aún muchas personas no han podido
conseguir justicia debido a la rocambolesca burocracia necesaria para demostrar
que fueron consumidores de dicho medicamento.
Los medicamentos seguros hasta el día de hoy a partir de las
12 semanas de embarazo son: ácido fólico, Levotiroxina sódica, paracetamol,
sulfato de magnesio. – Los relativamente seguros: amoxicilina, heparina,
insulina, aspirina, metronidazol (excepto el primer trimestre) Los medicamentos
inseguros por efectos teratogénicos o embriotóxico: fluoroquinolonas,
gentamicina, antidepresivos, anti parkinsonianos. Estos medicamentos solo deben
usarse si el beneficio potencial supera el riesgo potencial.
Medicamentos ¡Peligrosos!: anticonvulsivos, doxiciclina,
kanamicina, diclofenaco. Medicamentos que no deben recetarse en el embarazo:
antimetabolitos, agentes alquilantes, anticonvulsivos, trimetadiona, ácido
valproico, fenitiona, carbamazepina, andrógenos, warfarina, danazol, litio,
retinoides, talidomida. Las drogas más seguras son los analgésicos como
Paracetamol. – Antibióticos: Aminopenicilinas, macrólidos (Vilprafen),
azitromicina, cefalosporinas, clindamicina, eritromicina, metronidazol (excepto
el 1er trimestre), penicilinas, trimetoprina (excepto el 1er trimestre) De los
antidepresivos seguros: Venlafaxina, fluoxetina, trazodona. De los
antidirreicos seguros: loperamida.
De los Antieméticos: Andácidos, doxilamina, proclorperazina,
vitamina B. Antihipertensivos seguros en
el embarazo: Bloqueadores B, Hidralazina, metildopa, prazosin. Desparasitarios
seguros: permetrina. Si la paciente tiene Tuberculosis y está embarazada:
embutol, isoniazida. Con virus: amantadina, Aciclovir. – Antihistamínicos:
cetirizina, loratadina. - Antiasmático / antialérgico: epinefrina,
broncodilatadores inhalados, teofilina En enfermedades cardiovasculares:
Bloqueadores B, bloqueadores de los canales de calcio, digoxina,
nitroglicerina. Embarazada estreñida: Bisacodilo, metilcelulosa. – Para
diabetes, insulina. En enfermedades gastrointestinales: Sucralfato,
metoclopramida. Con problemas de tiroides: Levotiroxina, liotironina.
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