CABALLITO DE MAR
LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC-UNAM.
Los caballitos de mar surgieron hace aproximadamente 104
millones de años. Son animales sorprendentes por sus cuerpos peculiares y su
sistema reproductivo. Tienen un “hocico” alargado con una pequeña boca terminal
y mandíbulas fusionadas. La cola es prensil (le permite sostenerse de plantas
marinas), no tienen aletas pélvicas ni caudales, dientes, estómago ni costillas
y su cuerpo está cubierto por una armadura de placas óseas en lugar de escamas.
Los adultos viven de 1 a 3 años, y tan sólo unos pocos de los
huevos de cada puesta (que puede ser de hasta 2.000 ejemplares) sobreviven
cuando abandonan la bolsa paterna. ¿Cuántos hijos tiene un caballito de mar? En
función del tamaño, varía la cantidad de huevos que pueden fabricar e incubar.
Los más pequeños no superan los 30 mientras que los más grandes alcanzan los
2.000. Si todo sale bien y controlado, pueden nacer todos vivos. Se alimentan
de pequeños crustáceos, los que pasan rápidamente por su sistema digestivo por
la falta de dientes y estómago y por eso deben comer constantemente. Solo hay
dos especies en la naturaleza en es el macho el que se embaraza: los caballitos
de mar y los peces pipa. Todo comienza con una danza entre macho y hembra, una
vez se aceptan, entrelazan sus colas, la hembra deposita sus huevos en el macho
mientras su esperma los fecunda, esto en tan solo en 6 segundos. La gestación
de las crías la hace el macho en una bolsa abdominal donde la hembra inserta
los huevos.
Allí nutre los embriones hasta el nacimiento, aunque
demuestra ser un mal padre porque una vez que los libera de la bolsa no les da
ningún cuidado adicional. Nunca se adaptaron al cautiverio, pues suelen morir
mucho más rápido a causa de estrés y variadas enfermedades. En su habitad
natural el cambio de temperatura es el principal asesino de esta especie pues
son demasiado sensibles a él. Los caballitos de mar tienen los primeros
dientes, pero despues de que los pierden ya no vuelven a salir y si por alguna
razón están allí, no pueden masticar. ¿Por qué no tienen dientes? La falta de
unos genes conocidos como SCPP, secretores de fosfoproteínas de unión al calcio,
es fundamental para la mineralización de los tejidos como huesos y esmalte
dental, entre otros.
Hay dos grupos de genes SCPP: los ácidos y los ricos en
prolina/glutamina. Los primeros regulan la mineralización del colágeno en
huesos y dentina, mientras que los segundos están involucrados en la formación
del esmalte dental. Los caballitos de mar tienen los primeros dientes, pero no
los segundos y si los tienen están en forma de pseudogenes, es decir que no se
expresan, transformándolos en desdentados. Así, que no mastican el alimento,
sino que los chupan con la presión que generan sus fuertes hocicos. Bien muy
bien, pero carecen de olfato. El olfato es útil para cazar, conseguir pareja y
escapar de los enemigos, sin embargo, la capacidad olfativa de los caballitos
de mar está disminuida porque le faltan varios genes relacionados con los
receptores olfatorios.
Esta falta de olfato se ve compensada con un gran sentido de
la vista, cada ojo se mueve independientemente del otro, el que usan para
ubicar a sus presas. Son muy malos para nadar: Las aletas pélvicas son para los
peces lo que las patas traseras para los caballos o las piernas para los
humanos. Sirven, fundamentalmente, para escapar de los predadores y realizar
maniobras durante el nado. Los caballitos de mar no tienen aletas pélvicas y
nadan de manera erecta usando la aleta dorsal para la propulsión y las pequeñas
aletas de los lados de la cabeza para la estabilidad y dirección. La pérdida de
las aletas pélvicas se asocia con la ausencia de predadores y/o con la
evolución de un cuerpo alargado.
En este caso se debe a la segunda opción con la presencia de
una armadura ósea y el alargamiento de la cola. Los genes de la caja T (T-box)
son factores de transcripción implicados en el desarrollo de las extremidades y
en los caballitos de mar la ausencia de aletas pélvicas está relacionada con la
ausencia de un gen de esta caja, el TBX4. Este es fundamental para el
desarrollo de las patas traseras en mamíferos y de las aletas pélvicas en los
peces. Los machos son los que se embarazan: En los peces donde la gestación la
realiza la hembra, se expresan genes de la subfamilia C6AST que codifican para
las enzimas coriolíticas.
Las mismas están
implicadas en la disolución de la membrana que rodea al huevo (corion) para
lograr su eclosión, es decir la salida de los embriones. Esta subfamilia de
genes ha sufrido, en el caballito de mar, duplicaciones dando lugar a seis
genes, de los cuales cinco están altamente expresados en la bolsa de cría del
macho. Esto sugiere su función en el embarazo masculino, posiblemente por una
reconfiguración de la regulación de esos genes. Las regiones no codificantes
del ADN son muy importantes porque pueden contener secuencias regulatorias como
potenciadores, represores y aisladores génicos.
Los potenciadores se unen a los factores de transcripción
para aumentar los niveles de transcripción de un gen o grupo de genes, los
represores controlan la transcripción de otros genes y los aisladores son
secuencias que delimitan regiones funcionales (donde hay genes que codifican
proteínas).
En el caballito de mar se han perdido muchas de estas zonas
no codificantes, fundamentalmente cerca de los genes SALL 1A, SHOX e IRX5A que
están asociados al desarrollo de las extremidades, corazón, riñones y
esqueleto. Los patrones de expresión alterados de algunos de estos genes pueden
conducir a fenotipos diferentes como ausencia de aleta pélvica o placas óseas
en lugar de escamas, aunque los científicos necesitan estudiar más el papel que
juega la pérdida de regiones no codificantes y la evolución del caballito de
mar.
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