HARRY HOUDINI
LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad
Nacional Autónoma de México.
En abril de 1891, a
los diecisiete años de edad comenzó su carrera como ilusionista. Uno de sus
cuatro hermanos le ayudaría en sus
primeras presentaciones de magia a los 15 años. Leyó y aprendió todo lo que
pudo al respecto, su ídolo era el ilusionista Robert-Houdin, considerado el
“padre de la magia moderna”, y en homenaje suyo, cambió su nombre a Houdini.
Comenzó haciendo juegos de cartas, pronto comenzó a
considerar practicar el escapismo, algo que en aquella época hacían algunos
espiritistas que invocaban fantasmas mientras permanecían atados para evitar
sospechas de fraude. Houdini sabía que se liberaban secretamente para manipular
la escena con efectos mágicos, que aseguraban eran reales, así que decidió que
tal vez “Escaparse» podía ser un número en sí mismo”. Houdini era capaz de
escapar de cuerdas atadas a su alrededor en cualquier forma, hasta tal punto
que ofreció una recompensa de 25 dólares
a cualquiera que pudiera atarlo de manera que no pudiera escapar. Nunca perdió.
Cuando se encontraba en Londres, sorprendió a los oficiales de Scotland Yard,
liberándose de las esposas, y en poco tiempo, se transformó de una
celebridad, y pasó a cobrar de los 18 dólares por semana, a 1,800.
.
Uno de los escapes más famosos de Houdini es La Metamorfosis,
donde Houdini era atado e introducido dentro de un saco, a su vez dentro de un
baúl, todo ello era atado y sujetado con candados. Entonces una ayudante subía
encima del baúl, levantaba una cortina y al instante la cortina bajaba
mostrando a un Houdini liberado en el lugar que ocupaba la ayudante.
Entonces se abría el baúl y se desataban todas las cuerdas
del saco para mostrar a la asistente dentro de la caja: ambos se habían
intercambiado o metamorfoseado con el mejor arte de la magia. Este número sigue
siendo espectacular hoy en día. Se cree que Houdini ejecutó este número más de
diez mil veces en toda su carrera.
La ayudante de Houdini
solía ser Beatrice Rahner, una joven de
pequeña estatura, que se convertiría pronto en Bess Houdini, su mujer, en 1894.
Bess le acompañaría durante el resto de su vida, mas nunca tuvieron hijos.
Durante la Primera Guerra Mundial, Houdini dio sus servicios al gobierno de los
Estados Unidos, haciendo presentaciones en campamentos por dos años
consecutivos.
Entre 1918 y 1921, se hizo estrella del cine. Organizó una
compañía para producir una serie de 15 episodios llamada “The Master Mystery”.
Houdini desempeñó también el papel estelar en las películas “The Grim Game” y
“Terror Island”. La capacidad de Houdini de trabajar incansablemente 18 horas
al día fue el ingrediente responsable de las muchas facetas de su vida.
Sus cruzadas
exponiendo a las “médiums” fraudulentas reciben el crédito de la eliminación
del falso espiritismo. Fue además un experto criptólogo, capaz de descifrar
casi cualquier mensaje en clave. A pesar de que Houdini ganó su reputación
mundial como escapista, la magia estaba más cerca de su corazón. En 1924 que
combinó su trabajo en escapismo con la magia y las ilusiones. Viajó por los
Estados Unidos presentando “The Houdini Mystery Show.
Como rey de la autopromoción que era, lo que solía hacer
Houdini era presentarse en una ciudad ante el jefe de la policía local, o en la
prisión, junto a un grupo de periodistas. Proponía su reto, que era publicado
en los periódicos y comentado en la ciudad. Luego el mago era encerrado, atado,
o encadenado. Cuando conseguía liberarse, su hazaña obtenía nueva promoción en
la prensa. En cierto modo fue un precursor de la autopromoción, aumentaba y
mejoraba la imagen y percepción de sus hazañas tanto antes como después de
haberlas realizado, alcanzando cotas cada vez más altas.
A veces ofrecía ser examinado desnudo y que probaran en él
nuevos candados, esposas o grilletes. Marineros, fabricantes de cuerdas, sacos
y todo tipo de materiales intentaron retenerle sin éxito. Uno de los más graves
accidentes que sufrió, que casi le costó la vida, fue al intentar escapar de un
gran bidón de cerveza. Se suele considerar a Houdini el mejor escapista de
todos los tiempos y también precursor de muchas de las hazañas y retos de este tipo.
Aunque sus secretos permanecieron bien guardados se cree, por los libros que
publicó, lo que pervivió de su colección personal de trucos y los análisis de
los estudiosos, que en general realizaba sus proezas sin ayuda de compinches,
principalmente ocultando ganzúas, llaves y otras herramientas en los orificios
de su cuerpo, por ejemplo tragándose las llaves y regurgitándolas (también se
cree que usaba el otro orificio como escondite a salvo de ser examinado.) pero
lo que sí es cierto es que una parte importante era su entrenamiento.
Houdini hizo algo que
es común en muchos escapistas y especialistas en retos y proezas físicas:
entrenar hasta el límite. En sus biografías se cuenta que cada día se sumergía
en una bañera de agua llena de bloques de hielo. Con la práctica llegó a ser
capaz de permanecer hasta tres minutos sin respirar. Eso le permitiría
enfrentarse a muchos de los retos mejor preparado que cualquier persona e
incluso que algunos atletas. En general no se considera que esas hazañas sean trucos
como tales, sino simplemente el resultado de una fuerza física, habilidad y
técnica en cierto modo sobrehumanas.
A medida que pasaban los años, el físico de Houdini no era el
mismo que en su juventud, de modo que tuvo que abandonar algunas de sus proezas.
Una de las últimas que popularizó, y que a más gente congregaba en las
ciudades, era escapar de una camisa de fuerza suspendido boca abajo, colgado de
una cuerda, de una altísima grúa. Lo hizo en Times Square en Nueva York,
Washington y en muchas otras ciudades. Pero la tarea era agotadora y Houdini
solía acabar dolorido, por lo que comenzó a buscar otras salidas artísticas.
Algunos de sus escapes que se convirtieron en clásicos, como el de la camisa de
fuerza (para el que se inspiró en un manicomio), los realizaba a la vista de
todos, otros los hacía en secreto tras una discreta cortina, donde sus
ayudantes no podían entrar, pero tampoco nadie del público ver sus técnicas
secretas. En algunos tardaba unos pocos minutos, en los más complejos llegó a
tardar más de una hora. Otro de sus números más grandiosos fue la “cámara de
tortura china” , que consistía en un
enorme «acuario» donde era sumergido, colgado boca abajo por los pies, y de
donde escapaba al cabo de unos interminables minutos. Lo último que veían los
espectadores, antes de que una cortina lo tapara, era la aterrada cara de
Houdini, sumergido, golpeando el cristal.
Este número fue el primero que inventó que registró con un
copyright. En aquella época los magos empezaban a buscar formas legales de
impedir que otros magos copiaran sus números pues había gran rivalidad entre
ellos. Houdini había pasado cinco años trabajando en su Cámara; se consideraba
un innovador y odiaba a los imitadores. Cuando uno de sus números era copiado o
revendido, lo denunciaba ante los tribunales. También disfrutaba yendo a las
exhibiciones de los rivales imitadores para exponer sus trucos ante el público
y dejarlos en ridículo. No deja de ser curioso que uno de sus números más
famosos, “la metamorfosis”, fuera en realidad de otro mago.
Una obsesión de Houdini era la muerte. A partir de cierto
momento en su carrera, casi todos sus retos supusieron un enfrentamiento
directo con un riesgo mortífero, un peligro de muerte real que cautivaba al
público, tanto que algunos abandonaban la sala antes de que terminara el
espectáculo. Curiosamente Houdini había tenido un accidente en un río siendo
pequeño, con siete años, y estuvo a punto de perecer ahogado. Es interesante
que muchos de sus retos tengan como protagonista precisamente la inmersión en
agua (bidones, acuarios, ríos) en los que siempre acaba burlando a la muerte
La otra obsesión era el amor enfermizo por su madre, y cuando
esta murió una médium intentó contactar con el espíritu de su querida madre,
fallecida años antes, a pesar de que Houdini nunca había creído en ello. Cuando
la médium transcribió el «mensaje literal» que había recibido, Houdini reveló
que difícilmente podía ser en verdad su madre: el mensaje estaba en inglés,
mientras que su madre sólo hablaba una mezcla de alemán y húngaro una cruz
encabezaba el mensaje, mas su familia era judía. Indignado, juró entonces
convertirse en un cruzado contra el espiritismo. rmado con sus conocimientos, y
a veces con disfraces, se presentaba en reuniones para desenmascarar a los
fraudes. Publicó artículos en la revista Scientific American, declaró contra el
espiritismo ante el Congreso, hizo de cazafantasmas y dejó en ridículo a los
creyentes en lo paranormal. Los premios que ofreció a quien demostrara tener
habilidades sobrenaturales nunca fueron otorgados a nadie, pues sus engaños
siempre eran siempre descubiertos por el mago. Por esta cruzada personal contra
espiritistas rompió con su amigo Sir Arthur Conan Doyle, gran creyente de este
mundo paranormal.
Tras muchos años luchando contra lo paranormal, el mago había
diseñado un reto definitivo aprovechando su propia muerte. Ideó un código
secreto que compartió con su mujer, consistente en diez palabras secretas
(curiosamente, extraídas de una carta de Conan Doyle). Si alguna vez contactaba
a través de algún médium «desde el más allá» usaría esas palabras, de modo que
Bess pudiera tener la certeza de que el contacto era genuino. Diversos
espiritistas aseguraron haber entrado en contacto con el espíritu de Houdini
una vez muerto, aunque su mujer nunca recibió el código secreto.
El telón final cayó para Houdini a la 1 a.m. del lunes 31 de
octubre de 1926 en Detroit. El último acto de su vida había comenzado quince
días antes cuando inició su temporada en el teatro Princess. Su programa de dos
funciones diarias incluía una conferencia sobre fenómenos psíquicos y
espiritismo en la Universidad McGill. Después de la conferencia, los
estudiantes presentaban sus respetos a Houdini, quien, complacido con esto,
invitaba a los estudiantes a visitarlo en el teatro. La mañana del viernes un
artista joven, acompañado de dos amigos saludó a Houdini. Uno de los amigos,
una estrella del boxeo en la Universidad, preguntó si tendría el privilegio de
golpear a Houdini en el abdomen.
El estudiante quería
convencerse de la fortaleza que Houdini proclamaba tener en su condición
física. Houdini, quien se encontraba sentado, aceptó el reto. No había
terminado de levantarse aún, cuando el joven golpeó su abdomen con todas sus
fuerzas. Después del inesperado golpe, la cara de Houdini se puso blanca
mientras hacía esfuerzos para respirar. Algunos minutos después, Houdini pidió
al joven que lo golpeara nuevamente. Esta vez él estaba preparado para recibir
el golpe. El estudiante lo golpeó una vez más y se encontró con un abdomen duro
como un roble. Houdini había comprobado su fortaleza y el joven boxeador quedó
ampliamente impresionado. Houdini no se dio cuenta, pero en la demostración de
su fortaleza al joven estudiante, había sufrido la ruptura del apéndice, que se
convirtió en el umbral de su reto final.
Por su carácter Houdini quiso seguir trabajando durante los
días siguientes a pesar de padecer fuertes dolores y fiebre. Finalmente sufrió
dos desmayos en una actuación y fue hospitalizado. Tras varios días luchando
contra la enfermedad, pareció rendirse ante lo inevitable. Le dijo a su hermano
Hardeen: “Estoy cansado de luchar. Creo que esta cosa me va a vencer.” En la
madrugada del 31 de octubre de 1926, Halloween, Houdini fallecía a los 52 años.
Los médicos emitieron un informe en el que indicaban una peritonitis como causa
de la muerte. El entierro se celebró a los pocos días. Una multitud de dos mil
personas acudió al evento, algo tan multitudinario como algunos de sus números
callejeros. Pero una cuestión flotaba en el ambiente: ¿Podría el mago escapar
de su propia muerte? ¿No sería este otro de sus espectaculares trucos?
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