EDUCAR
AL PERRO
LARRAÑAGA
TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Médico
Veterinario Zootecnista FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.
Educar a
un perro desde los primeros meses de vida es esencial para que este tenga un
comportamiento excelente a lo largo de sus años a tu lado. Enseñarle con amor a
través del refuerzo positivo basado en la constancia, la perseverancia y la
paciencia es sin duda el mejor modo de educar a un perro y evitar castigarlo en
el futuro. Son muchos los mitos que hay sobre cómo enseñar a un perro a no
romper cosas, a no orinarse en la casa o cualquier otro asunto, pero recuerda
algo: cualquier conducta que cause miedo a tu animal no lo ayudará a mejorar ni
a que te quiera más sino todo lo contrario.
CASTIGO.
- Cuando escuchamos la palabra “castigo” la relacionamos con algo negativo,
pero no siempre tiene que ser así. Se ha demostrado que tanto en humanos como
en personas funciona el refuerzo positivo: motivar e incentivar, pero sin pasar
por alto los errores. Se podría decir que este tipo de disciplina es un
“castigo camuflado” porque a fin de cuentas el objetivo es el mismo: mejorar un
comportamiento. Ahora bien, ante los malos comportamientos de nuestro perro,
¿cuál es el mejor castigo?
Hay
castigos negativos (llamémoslos así) que hay que evitar a toda costa, pues no
solo no lograrán mejorar los comportamientos que queremos, sino que además
pueden perjudicar en forma física y mental a tu perro. No está de más volver a
decir que castigar físicamente a un perro es una forma de maltrato y no hará
nada más que dañar al animal y hacer que te tenga miedo. Por otro lado, el
perro puede acostumbrarse a este tipo de castigo y cada vez entender menos por
qué lo haces. Gritar o insultar a tu perro no hará que obedezca. Recuerda que
él no habla tu idioma y que no te atenderá mejor porque le grites más fuerte.
Encerrar a un perro cuando hace algo mal no mejorará mucho la situación. El
animal no entenderá porqué lo haces y solo llorará haciendo crecer su ansiedad
y preocupación.
El
efecto es el mismo si lo sacas a la terraza y no lo dejas pasar, se sentirá
encerrado. El castigo negativo no consigue nada positivo, y, lo que, es más, el
perro se puede acostumbrar a él creyendo que su forma de vivir es normal y no
aprender nunca ninguna lección. Además, se romperá el vínculo que hayas
establecido con él, pues siempre relacionará tu presencia con algo negativo. Si
quieres que tu perro aprenda un comando de voz como la orden “ven “, lo más
lógico será que al principio de diez veces que lo llames venga una. Si te
enfadas las otras nueve veces y restas valor la única vez que lo hizo, el perro
no le verá sentido a obedecer.
Premiando
las buenas acciones, por pocas que sean, incentivarás a tu animal a ser
obediente y todo será más fácil. Hay ocasiones en que debemos regañar a nuestro
perro, ¿cómo hacerlo? De forma verbal con un tono de voz firme pero no rudo.
Mirándolo a los ojos y sujetándolo por el cuello suavemente para que no se vaya
mientras le hablamos. No lo alargues demasiado, debe ser algo breve. Los seres
vivos tenemos diferentes maneras de expresar nuestros sentimientos. Las
personas solemos dar un abrazo a quienes amamos; sin embargo, esto no resulta
del todo agradable para nuestro perro. Por ello, aunque estés acostumbrado, te
recomendamos que no abraces a tu perro. ¡No, le gusta que lo abracen!
Les
fastidia que los abracen. Esto no significa que el animal no nos quiera o que
no le agrade nuestro contacto. Simplemente no se siente a gusto porque en su
naturaleza no está el expresar afecto mediante abrazos, Los perros no pueden
comprender que un abrazo es sinónimo de cariño. Al contrario, ellos lo
relacionan con una falta de libertad o escasez de movimientos, que puede estar
causados por un posible peligro eminente.
Al
darles un abrazo le quitas la posibilidad de huir si hubiese algún problema. En
otras palabras, les resulta estresante estar obligados a quedarse quietos. Debemos prestar atención a todas aquellas
señales sutiles que nos pueden ayudar a detectar cuál es la reacción de nuestro
perro cuando le abrazamos. Al estresarse el perro saca la lengua, evita vernos
a los ojos, respira entrecortado, dobla las orejas hacia abajo, entrecierra lo
ojos, mete la cola entre las patas, se llame el hocico frecuentemente, acomoda
su cuerpo en señal de escape, gira la cabeza en sentido contrario tuyo, levanta
el hocico como si buscara aire fresco.
A ellos
les agrada que le des una palmada en el lomo, en la cabeza o le rasques la
cabeza, su barbilla, le gusta escuchar palabras amables, que le des un premio
comestible. No trates en ser empalagoso mimándolo demasiado (No es humano) Eso
le puede provocar comportamientos agresivos. Algunas personas les otorgan a los
perros un lugar como si fueran humanos y los miman demasiado. Todo en su justa
medida a la hora de medir el cariño. No ponga al perro en el centro de su vida,
eso les provoca problemas de comportamiento. Entonces, para que no se mezclen
ideas, mimar a un perro no tiene por qué significar que le consientas malos
comportamientos.
Hay que
mimarlo siempre que respetemos sus tiempos y sus ganas, no debería volverlos
más agresivos. Más bien todo lo contrario. Un animal que se siente querido
seguramente se integrará con más facilidad a una familia que otro que está
constantemente recibiendo indicaciones poco cariñosas de cómo debe comportarse.
Algunos miman demasiado a sus mascotas para suplir ciertos vacíos emocionales,
también cabría preguntarse ¿qué problema psicológico presentan aquellos que
solo quieren un perro para demostrarle al animal quién es el que manda en la
casa?
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