SOCIEDAD MEXICANA
LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
En la actualidad se abusa sin responsabilidad. La misma generación actual de jóvenes se divide en los irresponsables buscadores del placer sin beneficio alguno para su vida y la otra persona y los que sienten que llegaran a su meta por lo que se preparan en conocimientos, lenguaje, estos últimos no dudan que su accionar es inversamente proporcional a su éxito. Sienten y se dan cuenta que el propósito alcanzado va en bienestar de su propia vida y de ellos depende el desperdiciar. La juventud es el lugar perfecto en donde la mayoría se ahoga y justifican en no ser comprendidos porque fue un accidente que no debió ocurrir, son seres pequeños de espíritu que culpan por los desperdicios que van dejando de su ser en el camino de su putrefacción.
Los jóvenes que se dan la vida al placer sin responsabilidad son como los mosquitos que se reproducen chupándose la sangre uno de otro y después de que calman en ese placer se calientan con otro distinto y terminan por morir. El otro grupo de jóvenes se organiza, se estimula, activa su voluntad, le da significado a su creatividad preocupándose por lograr el sentido de la vida. Un grupo en la luz y el otro en la oscuridad, uno en el camino correcto donde tiene la capacidad de elegir, decidir, crear, donde se inspira, disciplina con responsabilidad. El otro grupo dedicado al placer no es claramente consciente de lo que hace o expresa y sus decisiones son imprecisas por lo limitado de su pensamiento, sus pocas palabras en lenguaje, falta de conocimiento, de hablar con la verdad, tener fe en sí mismo, falta de confianza, camino sin límites. Uno escucha el otro es sordo, uno se entrega al placer el otro a la higiene de su espíritu.
El del placer se agota antes de madurar convencido en que no sirve y sus errores fueron culpa de alguien. El otro se convence que cada vez vuela más alto, es mejor persona, tiene mayores oportunidades, la vida le sonríe, irradia energía positiva, se aprecia a sí mismo, aprende por sí solo, se vuelve creativo, revela su amor a la persona elegida, es correspondido. Una persona que no ama nada se engaña a sí mismo, porque en realidad se adora a sí mismo y sirve a sus pasiones.
Es por lo general una persona inútil que es proclive a esconder la verdad, a crear personajes ficticios en su identidad social y su futuro se mide por lo que aguante su cuerpo en el placer mundano.
En la vida hay que aprender a disfrutar lo poco dulce y lo mucho amargo, aprendiendo a disfrutar ambos, esperar esos momentos y resistir con templanza para que empuje a la esperanza y se active una respuesta sana. La conciencia se despierta en la juventud y se fortalece en la madures con la fuerza y la voluntad del amor, eso es lo que le da al ser humano la felicidad que lo expresa con palabras, lo demuestra en sus acciones y extrae de lo escondido lo mejor de su persona.
El alma y la voluntad son inseparables, es el resultado de los deseos, la comprensión, la fidelidad y el amor. Aquí se esconde la última e incondicional raíz de la ecuanimidad. Y el secreto del libre albedrío radica en el hecho de que las fuerzas del espíritu son capaces de acumularse, afirmarse y multiplicar sus habilidades, así como superar sus barreras internas y externas.
Cada persona establece la dirección y el contenido del trabajo de la voluntad, esta es, ante todo, su "libertad", pero la libertad es limitada e imperfecta. Solo bajo la condición de un comportamiento moral positivo, el libre albedrío puede considerarse una realidad positiva. El espíritu es una energía viva: típicamente no pregunta por su propia habilidad, sino que la usa; no para referirse a la presión de los impulsos y las circunstancias, sino para superarlos en acción real.
Contar con la libertad es no tenerla limitada a los estímulos de la necesidad en placer, ni a las circunstancias que se presentan, sino a la personalidad adquirida quien es la evaluadora de la decisión tomada. Las personas pueden ser quien quieran, nada les impide acceder o descender. El poder embrutece, la bondad enaltece, las circunstancias empujan, la voluntad frena, la conciencia llama el espíritu comprende lo que destruye y construye. El horizonte futuro de cada joven está en sus manos para que cada uno demuestre su capacidad en encontrar el camino que le apetezca, entre el éxito, fracaso, error, solo es capaz en evitarlo en la medida de su responsabilidad.
¿Qué puede esperar la sociedad de un profesionista mal preparado? ¿De una persona inmoral? ¿Un arribista político? ¿Podemos confiar? Hay que distinguir entra cada uno de los actores sin conciencia madura y un deseo ferviente en apropiarse de lo que no le pertenece ante su falta de responsabilidad. Basta con imaginarse una persona de estas en un puesto de responsabilidad. Un policía con cargo de médico en un quirófano, un Médico de notario público alguien asumiendo un negocio que no conoce, no siente su vocación.
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