sábado, 30 de marzo de 2024

 ESCOGER LA MADRE DE TU HIJO

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autonoma de México.
Si eliges a una mujer atractiva, tienes que aceptar que podría estar coqueteando y controlar tus celos. Si eliges a una mujer valiente debes admirar su fuerza y la luchadora que hay dentro de ella, pero recuerda que sigue siendo un corazón sensible y bondadoso. Ninguna mujer es perfecta. Si la amas primero por sus imperfecciones y luego por su bien, entonces es una mujer que llegó para quedarse en tu vida por mucho tiempo. Si eliges a una mujer dinámica, tienes que aceptar su independencia. Si eliges a una mujer débil deberías saber que ella se aferrará a ti.
Si eliges a una mujer que eligió ser ama de casa y madre a tiempo completo, debes aceptar que ella no tiene ingresos propios y tendrás que cuidar de ella. Si eliges estar con una mujer trabajadora, tienes que aceptar que no siempre puede cuidar de todo en la casa.
Fui joven y admiré las nalgas desnudas en las playas, luego llegaron las Selfie. Mujeres jóvenes que consideran es su cuota a la sociedad y como si fuera su cuota sagrada se desnudas subiendo su desnudes a las redes de face. Personalmente estoy triste y dolorido que tantas mujeres jóvenes tiendan a ser autoestimadas. Que los hombres que las miran las clasifiquen como carne en venta y ellas estén esperando a esos clientes. Somos humanos, tenemos deseos, dignidad, altura.
Me quedé dos noches otra vez en el pueblo visitando potreros y caminado en las veredas. Bendita soledad, y silencio cubierto por un canto de los pájaros. Quería beberme ese silencio, la añoranza de los viejos tiempos, las canciones entonadas en esos caminos cuando era un niño ¿Qué se puede decir de ello? Ahí está la calma, el silencio y el eco del aire que balbucea palabras ininteligibles. La vida sencilla, trivial que pocas veces se comparte entre seres humanos y la naturaleza.
Es mejor preferir estar en cierto tiempo solos para aclarar el alma, dejar un espacio al alma con la intención que se olvide del bullicio, las pláticas sin sentido. En un alma como la que tenemos cuando niños al primer mes del embarazo dentro de la madre, y empieza a latir el corazón. Los oídos aún no están desarrollados para escuchar su canto, pero sentimos el amor que nos manda por su sangre.
Allí esperamos a su segundo mes de embarazo, y deseamos escuchar la voz de nuestra madre, lo feliz que nos hace cuando acaricia su panza y nos habla como si estuviéramos atentos a escucharla. Vamos creciendo, comenzamos a movernos al tercer mes y ella lo siente. Al cuarto mes sabemos el estado de ánimo en el que se encuentra. Para el quinto ya comprendemos si ella anda preocupada, siente si movemos las manitas o los pies. Ella se desespera quiere saber si es hombre o mujer, pero pequeño no puede decírselo debido que se divierte jugando y moviéndose. Ella sabe cuándo está dormido.
En séptimo la molestamos queriendo salirnos, ella se muestra cansada por el embarazo, pero sigue paciente hablándonos. E niño al escuchar su canto, sentir sus caricias se desespera por conocer ese mundo maravilloso en donde ella vive. Sabe por sus caricias y su voz que le protegerá. El octavo mes es molesto para el niño, se la pasa casi todo el tiempo con la cabeza hacia la salida, aunque está bien a veces empuja tan fuerte que le duele, pero no es aun el momento de salir, así que sigue esperando.
Quisiera gritarle ¡Aquí estoy Mama, estoy bien no te preocupes! Darle las gracias por aguantarle tanto tiempo dentro de su cuerpo. Llega el noveno mes y faltan pocas horas para salir, está muy emocionado, ya no puede esperar más por verla, quiere que le abrace, darle las gracias, que escuche su llanto y me entrega ese amor que lleva dentro. Ella siente dolor, pero se aguanta, se siente lastimada y todo por el amor por él. Al fin he llegado a la vida que le pueda dar muchas satisfacciones o decepcionarme, una vida que le puede llenar de ilusiones, sueños, esperanzas. Tendrá que crecer para enfrentarse a la realidad.
Estar al pendiente para que no le destruya, que valore lo importante, madurar para dejar de culpar a otros y aceptarse tal cual es. La vida tomará lo que tenga hasta que deje de quejarse y empiece a ser agradecido. Debe en dejar de mirar afuera y comenzar a reflejar lo que es y lleva por dentro. Puede caer una y otra vez hasta que aprenda y se grabe la lección. Es la primera encrucijada y comenzó llorando puesto que tiene miedo y le quita del camino cómodo del vientre en donde era “Él” quien controlaba sus horas de alimento y sueño. Ahora sale a enfrentarse a los primeros enemigos.
Lo acompaña un fluido espeso parecido al agua de un rio, y es golpeado en sus nalgas para que respire. Al tiempo llegué a la edad de los jóvenes y se asusta de los alcances que la juventud ofrece, se reí de los placeres hasta deja de tomar nada en serio riéndome de sí mismo. Una juventud rebelde, que desea todo controlar, que vive en las tormentas de sus rayos y sus demonios interiores asustada. Alcanza la madurez y el cielo se despeja de esas tormentas, la vida le sonríe llena de bondad, de grandeza y mira atrás para recordar a su madre, la raíz de donde Afloro, la grandeza para cuidar sus alas y sin decirle nada le dejo volar en su propia existencia. Fue cuando entendió lo corto que es la vida, el cómo se burla y lo convierte en nada, le da y le quita, le duele y añora el sabor de sus besos hasta convertirse en lo que él quiere.
Entre aquel parto y su llegada a este mundo aprende que debe apresurarse sin atormentarse, sin caprichos, a buscar lo que se le niega, los tesoros escondidos en otras almas hasta que dentro de su alma solo quede amor. La gente no cree que las almas se contaminan y llegan a la su muerte sin muchas cosas por dejarlas sin terminar, no admiten sus manchas oscuras en el camino. Barrer mi alma de adentro hacia afuera para arreglar los conflictos internos, las resacas emocionales, las aguas sucias y obsesiones compulsivas que hacen se pierda la cordura, la paz y la alegría.

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