PROTECCIÓN
AL HONOR Y DIGNIDAD DE LOS PROFESORES
LARRAÑAGA
TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Diplomado
y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.
El
Gobierno federal y el estatal, junto con la cámara de diputados federal y local,
debe preparar y presentar propuestas para la implementación de mecanismos
legales que garanticen la protección del honor, la dignidad y reputación del
personal docente, incluso teniendo en cuenta la difusión y evaluación pública
de información sobre ellos en las redes sociales y el uso de modernas
tecnologías de la información y la comunicación”
Los
maestros se sienten inseguros, por lo que se debe proponer, y establecer una
responsabilidad por la difusión de información que desacredite la condición de
un docente, similar a establecer responsabilidad por noticias falsas y
desacreditar las acciones del Presidente de la república. La educación y la
información que daña la imagen de profesores es un área muy importante y muy
delicada que debe regularse utilizando métodos modernos.
“Es
necesario proteger a los docentes de injerencias ilegales en sus vidas y de
presiones indebidas sobre ellos en el espacio informativo”. En los últimos años la legislación se ha
centrado en la protección de los derechos de los estudiantes, y al profesor se
le ha dejado desprotegido. Los cambios que se han hecho, aún no está claro si se
convertirán en legislativos o si los mecanismos de protección no se
relacionarán directamente con los cambios en las regulaciones existentes “Esto,
debe quedar claro en la ley”
Elaborar
una iniciativa especifica que den protección a los profesores. Cuando menos un
30% de los profesores en todos los niveles educativos admiten que han sufrido
acoso principalmente por parte de una madre descontenta, o un alumno de
bachillerato con malas notas en calificación, llegando acusar en las redes a
los profesores de acoso sexual. Son situaciones difíciles que deben de
resolverse de fondo, por ejemplo, creando una comisión de conflictos y
servicios mediadora.
En
la actualidad el conflicto se deja en manos del propio afectado y el director
por conformismo apoya a la madre de familia conflictiva, o a la alumna con
problemas en calificaciones. En estos casos es poco lo que atiende el
sindicato, y resuelve quitando de su trabajo al profesor mandándolo a otra zona
sin que el fondo del conflicto se aclare y se castigue al culpable que en este
caso puede ser una forma de chantaje o difamación. No hay psicólogos que
trabajan en las escuelas.
Por
lo general hay uno en la supervisión en el caso de escuelas primarias que
atiende a todas las escuelas. Hay problemas con la calidad de su trabajo y la
cantidad del mismo. Es decir, en esencia existen mecanismos, pero es necesario
financiar plazas. Si no se mejoran los mecanismos existentes para resolver los
problemas en las escuelas, los nuevos métodos desarrollados para proteger a los
profesores contra el acoso no funcionarán. Todas las innovaciones requieren
recursos, pero todavía para las escuelas, no hay dónde conseguirlos. Y sin
financiación ni asignación de puestos de personal, puede surgir una situación
en la que los docentes sólo tendrán nuevas responsabilidades. El
problema surge de la sociedad que ha ido perdiendo sus valores “Nadie está
dispuesto a seguir las reglas”
En
muchos sentidos, la protección y seguridad de los docentes depende de la
posición de la dirección de la escuela, de una actitud cuidadosa hacia el
espacio personal del docente, de los límites entre el trabajo y el hogar, de un
sistema integrado y comprensible para el desarrollo profesional de los
docentes, de la comunicación. y cultura escolar. Debe existir una ley, tanto para
los padres, alumnos y los profesores en donde puedan apelar ante la autoridad o
el consejo de resolución de conflictos.
En
los bachilleratos es común que los estudiantes utilicen sus teléfonos para
subir contenidos que ellos los consideran como bromas, y que a menudo resulta
que el video se burla sea del profesor o de sus compañeros. Hasta hoy, el
mecanismo para atender esta situación no es suficiente. “En teoría, el Código Penal incluye la
responsabilidad por injurias, también existen artículos sobre agresión y
lesiones corporales leves” (Responsabilidad civil) ¡Pero el problema persiste!
Por
tanto, se necesitan cambios legislativos. Un profesor de nivel secundaria
y bachillerato a menudo se topa
con groserías, insultos y publicaciones en el espacio informativo, y los
mecanismos legales existentes no impiden esta práctica nociva. Existen casos de
intimidaciones en los que los profesores se ven obligados a cambiar de escuela
por lo que resulta casi imposible proteger a los profesores de padres
agresivos.
Por
lo general esa madre o padre tiene problemas en su hogar con su pareja, o es la
madre que no tiene pareja y, le
resultaba difícil criar sola, y al no sentir ningún apoyo encuentra una víctima
“El profesor”, con quien se desquita, toda su ira. Esto, muestra la necesidad
de un trabajo integral en materia de acoso escolar al profesorado. La
complejidad aquí es especialmente importante porque, la situación en las
escuelas es fundamentalmente difícil: no sólo los profesores se encuentran en
una situación embarazosa, sino también todos los demás participantes en este
proceso.
Es
primordial un ambiente generalmente favorable en la escuela. Y en esto influyen
un sinfín de innovaciones que vienen desde arriba, una carga excesiva para la
escuela, los profesores, los niños, los padres. Simplemente hay tensión
acumulada en la educación. Es importante abordar este problema primero y en
seguida lo legal en cambios legislativos.
El Sindicato de Maestros de la educación, debe
elaborar un proyecto de ley donde proponga la introducción de una
responsabilidad adicional para todos los participantes en las relaciones
educativas por falta de respeto hacia el personal docente. Lo importante es
mejorar el estatus del trabajador docente y establecerlo como un sujeto especial
separado en la legislación. Proponer que se cambien las medidas de
responsabilidad en el Código Penal y el Código de Infracciones Administrativas
por delitos contra este sujeto particular de las relaciones jurídicas. En la
actualidad los profesores están indefensos frente
al acoso: el comportamiento desviado de un pequeño número de estudiantes.
Los
padres han aprendido que pueden agredir a los profesores sin que existan
sanciones por su comportamiento agresivo (Impunidad al padre y todo el castigo
al profesor) En tal situación, la calidad de todo el proceso educativo
disminuye y los profesores y estudiantes concienzudos están constantemente bajo
presión psicológica. Hasta
ahora, se están sacrificando los intereses de la mayoría de los estudiantes en
aras de mantener en el proceso educativo a un número relativamente pequeño de
jóvenes con comportamiento agresivo. La baja en el prestigio de la profesión
aumenta las agresiones.
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