RELACIÓN MAESTRO/ALUMNO “FACE”
LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN
ANTONIO
Diplomado y Maestría en Desarrollo
humano FESC. Universidad nacional Autónoma de México.
No teníamos conexión a
Internet. Mucho menos sabíamos manejar una computadora y estábamos convertidos
en analfabetos cibernéticos. Así, estábamos catalogados los maestros hace 10 años,
pero vimos lo que venía y nos metimos a cursos, nos conectamos a las redes, y
nos llenábamos de asombro.
El mundo como lo
conocíamos había cambiado, ya estaba Internet, aunque no al alcance de todos,
nos dimos cuenta que se manejaban datos que jamás hubiéramos soñado, nos asombraba
pensando que era imposible lo que estábamos viviendo. Nadie podía imaginar que iba a ser tan grande
Internet desde un celular o una note/notebook, IPod, IPad o Tablet.
Sería pulcro decir que el
mundo portátil nos tomó por sorpresa. Sin embargo, no tardara en morir, este
mundo, en el que usamos aplicaciones desde que nos levantamos hasta que nos
vamos a dormir a través del aparataje de portátiles que acarreamos y que cada
vez está más saturado. La verdadera revolución es Internet, “tan importante y
lo que hacemos con ella es seguir evolucionando”.
El caos delirante de la
web abierta es una fase que encontró su manera en un mundo nuevo, y a través de
los artefactos portátiles, comienzan a adueñarse de él. Ya funciona ITunes, que
cobra por cada canción que uno descarga. También existen miles de aplicaciones
pagadas. ¿Será este el destino final? ¿Que todo vuelva a tener dueño? La
intención primera fue enfocada al beneficio de la humanidad, pero irónicamente
hablando y aunque las vísceras nos duelan terminara en negocio de paga con sus respectivos
pagos de impuestos ¿Estoy exagerando? ¿Morirá la web abierta?
Es algo, que desconozco,
pero al leer lo que escriben en “Face”, el uso que le estamos dando a esos
espacios creó que “Si” lograra hacerlo en corto tiempo ya que las tonteras
llegaron forradas en regalo, con su moño de estupidez. Los rastros de su presencia son, por
desgracia, fáciles de seguir en las redes sociales. En términos llanos, en el
sentido de la tradición moderna, el saber es producido por las relaciones de
poder y el poder es producido por las disciplinas del saber. Ya tenemos una
consecuencia inesperada en las redes en donde los alumnos se dedican a
desprestigiar a los maestros, los ponen en ridículo o son alumnos desesperados
por ingresar al poder de la fama escolar.
Sucede que hoy, alumnos y
maestros, en esto de las redes como Facebook o Twitter, ya no consideran inapropiado
el tipo de contacto limpio que significa pertenecer a la red del otro y es aquí
donde los campos, antes separados por aguas de ubicación se llenaron de lodo y
es que los alumnos y maestros ingresan a las redes del otro y están al tanto de
la intimidad de ambos. Están muy al tanto de lo que pasa en la vida personal
del de la vereda de enfrente. Las situaciones que se desatan, suelen ser de lo
más encantadoras al desatarse las pasiones humanas y los limites “Ético/moral”
¿Qué encuentras en la red intima maestro/alumno?
Maestros amantes de la
copa en fin de semana o fin de cursos que incurren en el pecadillo de confesar
básicos deseos a alumna que pronto dejará de serlo. Alumnas que, seguramente
confundidas por esa magnética relación poder/saber, insinúan al docente un amor
empíricamente incomprobable. Riesgo: inminente denuncia, vía fotos en Face, o
you tube. Maestros que se enteran de las mil maneras de perderle el respeto al
alumno por sus actividades fuera del curso regular. Riesgo: que ocurra exactamente
lo contrario “Ingresan al mundo privado” con su habilidad en las redes.
Estudiantes que reciben invitación a chatear y que, por temor a represalias, no
borran al docente de su lista de amigos del Face.
No vaya a ser cosa que
antes del final del curso las repruebe o les acredite notas bajas al tomar el
vanidoso maestro este gesto como ofensa y cambie el rumbo de los
acontecimientos. Uno quisiera que no fuera cierto aquello que dijo Nietzsche al
hablar de la universidad alemana de entonces: “la forma más rápida y eficiente
de transformar al joven inteligente en un estúpido, es mandándolo a la
universidad” y que ahora podríamos decir “La forma más estúpida de perder el
tiempo es chatear” ¿Por qué se perdió la sana distancia entre el maestro y el
alumno?
Y al no entenderlo
expongo esta reflexión: La relación entre el maestro y el alumno, es una
relación de ida y vuelta entre personas de diferente edad, madurez y jerarquía
sin caer en la irracionalidad de reacciones sexuales, comportamientos no
acordes, actitudes desmotivantes, sino que se debe responder con paciencia,
ecuanimidad, prudencia y exigencia en su actuar, en sus juicios y en las
manifestaciones.
La relación no puede ir
más allá de una simpatía que se establece conociéndose mutuamente “Jamás de
tipo personal” por lo que se debe marcar siempre los limites.
En la docencia, el
maestro se entrega, por tanto, a la consecución de los fines del estudiante. En
cambio, el discípulo no se pone a su vez al servicio de los fines particulares
del maestro. El maestro da y el alumno recibe, sin devolver. El maestro, al ser
amigo y atender a sus alumnos, descubrirá realizados en cada uno de ellos sus
propios fines como frutos de su entrega y esfuerzo. Entonces, la manera como el
alumno corresponde y compensa los afanes del maestro consiste sencillamente en
aceptarlos y aprovecharlos.
Al maestro le compete marcar el inicio, la
dinámica y la continuidad de la relación. Es a él a quien corresponde generar
el clima apropiado que garantice la fluidez de las relaciones con los alumnos.
En este sentido, tiene en sus manos la posibilidad de fomentar un ambiente rico
en situaciones de crecimiento o, por defecto, un ambiente lo suficientemente
tenso e incómodo que termine frenando la expresión de la participación en los
alumnos. “Ser ejemplo, no mera eficiencia” Si, el alumno descubre los vicios
del maestro o defectos con los que predica “Se perdió”
La percepción de lo que hace o deje de
hacer un maestro difiere de un alumno a
otro, por eso no es conveniente sentar precedente que “Nunca, jamás se podrá
revertir” Cuando el maestro no controla sus reacciones, cuando se deja llevar
por sus emociones, por sus simpatías, por procedimientos en el pasado eficaces
sin atender el presente, cuando trasluce su tedio, cuando externaliza su
disconformidad con alguna norma, cuando extrapola sus deseos personales “Deja
de ser”, mediatiza y contamina la relación con sus alumnos. “Rebasar fronteras
es un riesgo irreparable” Hay que tener siempre presente que su prestigio mueve
al alumno a responder con respeto, atención e interés.
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