LOS NIÑOS Y LOS JUGUETES
LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad
Nacional Autónoma de México.
Cuando un niño insiste por sí mismo, no escucha a sus padres
o es travieso, a menudo se puede escuchar que está "malcriado" y que
"quieres demasiado al niño, lo tienes muy mimado". A menudo
confundimos el cuidado y el deseo de satisfacer todos los deseos del niño.
Cuidar significa darle lo que realmente necesita y es útil, y no todo lo que
pide. El hecho es que un niño pequeño no es capaz de distinguir su verdadera
necesidad de comida, juego, afecto del deseo de conseguirlo todo. Trazar esta
línea y enseñar a un niño a hacerlo es responsabilidad de un adulto.
No se trata de sobrealimentar a un niño, que le hace perder
el apetito real y deja de distinguir el sabor de los alimentos, dándole
juguetes y regalos que deja de apreciar y que deja de disfrutar, permitiéndole
no guardar sus juguetes, y los deja regados por todos lados. De hecho, un niño
a muy temprana edad desaprende a disfrutar de los pequeños regalos de la vida,
porque le caen encima sin cesar y, por tanto, esos regalos se deprecian en un
abrir y cerrar de ojos. Por lo tanto, vemos padres que no disfrutan de una
deliciosa cena, ni de comprar un auto nuevo, ni de relajarse con sus familias
ante la falta de dinero mal gastado en juguetes.
Recordemos que la generación anterior en su infancia no fue
abastecida locamente con un mundo de juguetes nuevos, ni de tantos dulces. Muchos
de nosotros recordamos con qué temor corrimos a mirar debajo del árbol de
Navidad, y encontramos un palo con una cabeza de caballo o una muñeca de trapo
acompañados de una bolsita de dulces, y con eso fuimos inmensamente felices las
siguientes semanas. ¿Acaso llenar ahora el árbol de navidad, o comprar juguetes
todo el año es recompensar nuestra tristeza infantil por la falta de regalos?
¿No pensamos que con esta actitud estamos dañando a nuestros hijos?
¿Por qué no compra
algo para usted, su pareja en vez de comprarle la vigésima muñeca o juego de
último modelo? Un nuevo juguete le quita el placer al niño de jugar con los
anteriores y se convierte en un estorbo al interior del hogar. Me pregunto ¿No
es una forma de manipulación para que supuestamente el hijo nos quiera más “Es
amor”? Ese amor que nosotros creemos no recibimos de nuestros padres en la
infancia. No se le puede dedicar el tiempo completo al niño porque existe esa
tentación en muchos padres primerizos, eso conlleva conflictos con la pareja al
ser relegada a segundo plano.
En estas condiciones se le priva al niño de su espacio
personal física y emocionalmente, y te das cuenta cuando por primera vez llevas
al niño al prescolar “No, está listo para permanecer sin su madreen la
institución” - Protesta, llora, patalea,
hace berrinches, se enferma etc., y se niega categóricamente a ir a clase. Es
muy importante a la edad de dos o tres años comenzar a separar su vida de la
vida de un niño, mostrándole al bebé que cada uno de ustedes tiene sus propias
actividades y tiempo para hacerlas por sí mismo. Si se ama al niño, hay que
tomar la responsabilidad de decirle “No”
Si lo amas - toma la responsabilidad, no busques contentarlo
con darle dulces, a la larga ese niño en su edad adulta padecerá diabetes y
otras enfermedades degenerativas. Si, llora “Nadie se ha muerto de eso, al
contrario, activa sus pulmones” Esta es la forma correcta en que el niño
aprenda que la gente le dirá ¡No! un niño aprende a aceptar que el mundo le
puede decir “no”, que no todo lo que quiere es bueno para él, ni se le puede
entregar por el simple hecho en que él lo deseé.
Es de esta manera que se forman los límites psicológicos
saludables de una persona, capaz de vivir en el mundo real y soportar sus
altibajos. Ahora en esta época, es usted como padre y madre de familia el mejor
regalo para su hijo “Usted es insustituible” En ocasiones, los caprichos y la
desobediencia de los niños no son más que un pedido de atención y aceptación.
Es muy importante que un niño sepa que él es la persona adecuada, que todo está
en orden con él, que está creciendo y progresando; en primer lugar, debe
recibir la confirmación de sus padres.
Si el bebé escucha que lo está haciendo bien, que su flor de
plastilina es hermosa y que él domina heroicamente la papilla, el niño está
tranquilo. Si el bebé no tiene suficientes confirmaciones, comienza a
preocuparse, de aquí surgen caprichos y protestas. El niño necesita saber que
sus padres lo aman tal como es; esta es la aceptación que necesita para
volverse emocionalmente estable y un poderoso recurso para un mayor desarrollo.
Regálele tiempo y atención a los logros del niño, incluso a los más
insignificantes, tome nota de sus éxitos y simpatice con los errores y las
decepciones. Esto no será reemplazado por juguetes nuevos y dulces. Su confirmación
de que el niño es bueno es invaluable para él.
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