jueves, 27 de junio de 2024

 

LOS NIÑOS Y LOS JUGUETES

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.

 Cuando un niño insiste por sí mismo, no escucha a sus padres o es travieso, a menudo se puede escuchar que está "malcriado" y que "quieres demasiado al niño, lo tienes muy mimado". A menudo confundimos el cuidado y el deseo de satisfacer todos los deseos del niño. Cuidar significa darle lo que realmente necesita y es útil, y no todo lo que pide. El hecho es que un niño pequeño no es capaz de distinguir su verdadera necesidad de comida, juego, afecto del deseo de conseguirlo todo. Trazar esta línea y enseñar a un niño a hacerlo es responsabilidad de un adulto.

 No se trata de sobrealimentar a un niño, que le hace perder el apetito real y deja de distinguir el sabor de los alimentos, dándole juguetes y regalos que deja de apreciar y que deja de disfrutar, permitiéndole no guardar sus juguetes, y los deja regados por todos lados. De hecho, un niño a muy temprana edad desaprende a disfrutar de los pequeños regalos de la vida, porque le caen encima sin cesar y, por tanto, esos regalos se deprecian en un abrir y cerrar de ojos. Por lo tanto, vemos padres que no disfrutan de una deliciosa cena, ni de comprar un auto nuevo, ni de relajarse con sus familias ante la falta de dinero mal gastado en juguetes.

 Recordemos que la generación anterior en su infancia no fue abastecida locamente con un mundo de juguetes nuevos, ni de tantos dulces. Muchos de nosotros recordamos con qué temor corrimos a mirar debajo del árbol de Navidad, y encontramos un palo con una cabeza de caballo o una muñeca de trapo acompañados de una bolsita de dulces, y con eso fuimos inmensamente felices las siguientes semanas. ¿Acaso llenar ahora el árbol de navidad, o comprar juguetes todo el año es recompensar nuestra tristeza infantil por la falta de regalos? ¿No pensamos que con esta actitud estamos dañando a nuestros hijos?

  ¿Por qué no compra algo para usted, su pareja en vez de comprarle la vigésima muñeca o juego de último modelo? Un nuevo juguete le quita el placer al niño de jugar con los anteriores y se convierte en un estorbo al interior del hogar. Me pregunto ¿No es una forma de manipulación para que supuestamente el hijo nos quiera más “Es amor”? Ese amor que nosotros creemos no recibimos de nuestros padres en la infancia. No se le puede dedicar el tiempo completo al niño porque existe esa tentación en muchos padres primerizos, eso conlleva conflictos con la pareja al ser relegada a segundo plano.

 En estas condiciones se le priva al niño de su espacio personal física y emocionalmente, y te das cuenta cuando por primera vez llevas al niño al prescolar “No, está listo para permanecer sin su madreen la institución” -  Protesta, llora, patalea, hace berrinches, se enferma etc., y se niega categóricamente a ir a clase. Es muy importante a la edad de dos o tres años comenzar a separar su vida de la vida de un niño, mostrándole al bebé que cada uno de ustedes tiene sus propias actividades y tiempo para hacerlas por sí mismo. Si se ama al niño, hay que tomar la responsabilidad de decirle “No”

 Si lo amas - toma la responsabilidad, no busques contentarlo con darle dulces, a la larga ese niño en su edad adulta padecerá diabetes y otras enfermedades degenerativas. Si, llora “Nadie se ha muerto de eso, al contrario, activa sus pulmones” Esta es la forma correcta en que el niño aprenda que la gente le dirá ¡No! un niño aprende a aceptar que el mundo le puede decir “no”, que no todo lo que quiere es bueno para él, ni se le puede entregar por el simple hecho en que él lo deseé.

 Es de esta manera que se forman los límites psicológicos saludables de una persona, capaz de vivir en el mundo real y soportar sus altibajos. Ahora en esta época, es usted como padre y madre de familia el mejor regalo para su hijo “Usted es insustituible” En ocasiones, los caprichos y la desobediencia de los niños no son más que un pedido de atención y aceptación. Es muy importante que un niño sepa que él es la persona adecuada, que todo está en orden con él, que está creciendo y progresando; en primer lugar, debe recibir la confirmación de sus padres.

 Si el bebé escucha que lo está haciendo bien, que su flor de plastilina es hermosa y que él domina heroicamente la papilla, el niño está tranquilo. Si el bebé no tiene suficientes confirmaciones, comienza a preocuparse, de aquí surgen caprichos y protestas. El niño necesita saber que sus padres lo aman tal como es; esta es la aceptación que necesita para volverse emocionalmente estable y un poderoso recurso para un mayor desarrollo. Regálele tiempo y atención a los logros del niño, incluso a los más insignificantes, tome nota de sus éxitos y simpatice con los errores y las decepciones. Esto no será reemplazado por juguetes nuevos y dulces. Su confirmación de que el niño es bueno es invaluable para él.

 

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