DIFICULTADES DE LOS MAESTROS
LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano
FESC. Universidad Nacional Autónoma de México.
El trabajo de un maestro nunca ha sido
fácil. Esto es trabajar con personas que están en proceso de convertirse en
personas: son activas, ruidosas, a veces belicosas, perezosas, a veces
groseras. Pero, en general, impredecibles. El respeto por la profesión de
profesor en lo general es una ventaja. “Respeto al maestro, no es servilismo”.
El maestro hasta hace pocos años, se sentía con el derecho de cambiar algo,
influir en algo y, por extraño que parezca, enseñar algo. Hoy eso es volátil.
En realidad, un maestro es un ser absolutamente impotente y desprotegido.
La permisividad por parte de los
estudiantes, la falta de respeto por parte de los padres y las exigencias
exorbitantes por parte de la dirección, y supervisión escolar, no son las
mejores condiciones para participar con entusiasmo en las actividades docentes.
En la escuela actual es difícil no sólo para la “vieja guardia”, sino también
para los más jóvenes. La diferencia es que los maestros jóvenes tienen una
mayor reserva de fuerza física y mental. Cuando el maestro llega a su hogar,
sólo tienes un deseo: caerse y dormir dos días.
Los padres atacan a los maestros viejos
“Que se jubilen, que nadie los retiene”., también con frases como “Tú mismo
elegiste esta profesión, así que ahora te aguantas”. Me pregunto ¿es realmente
un crimen querer mejores condiciones de trabajo (humanas)? ¿Tú puedes padre de
familia hacer y decir, pero el maestro no? Se prometió la introducción de redes
electrónicas para liberar a todos los profesores del papeleo, pero resulta que
ahora lo envían por esa vía sin que en la mayoría de sus escuelas cuentan con
internet y además deben acudir con el original y varias copias para entregarlo
en la supervisión.
Quizás en algunas escuelas esto no
sucedió, pero el papeleo se les duplico, y al igual que todo tipo de eventos
que requieren informes en papel (en las escuelas ordinarias todavía se publican
informes en papel) La educación humanista inicia con controlar a los directores
que se convierten en tiranos, esos que se dedican todo el tiempo a escuchar a
los padres quejosos y reprenden al maestro por meros chismes.
Los padres de familia están encima de los
maestros por el tiempo que se les otorga en sus vacaciones. Ahora explicaré por
qué las pasiones en torno a esto son tan exageradas. Los profesores suelen
trabajar en su hogar, los sábados y domingos, y en la escuela se quedan
frecuentemente a que todos los padres de familia recojan a todos los niños “No
dejan a un solo niño, sin que sea entregado personalmente a sus padre o madre”
Se acusa constantemente a los profesores
de entrenar a los estudiantes para que aprueben el Examen general de las
escuelas y para aquellos que son seleccionados para una olimpiada del
conocimiento tendrá que ser un maestro quien se encargue de prepararlo. Es
imposible explicar a los padres que están lejos de la educación que el
contenido del programa no se corresponde completamente con el contenido del
examen y que muchos estudiantes requieren al menos el doble de horas de trabajo.
Tampoco se les puede explicar que no sólo la calificación de la escuela, sino
también la evaluación del trabajo del profesor todavía depende de los
resultados de los exámenes. La gran mayoría de los profesores son muy
responsables, se sientan con un niño atrasado en la lección, y le explican el
material, que no entienden bien.
Los maestros están acostumbrados a la
falta de elogios y la crítica sin fundamento, pero lo que menos aceptan es que
los regañen, sin embargo, por prudencia se quedan en silencio escuchando. Los
padres a menudo acusan a los maestros de presionar demasiado a sus hijos para
que se preparen para el Examen, y cumplan con la tarea. Los profesores se ven
maniatados por el excesivo aumento de los señalamientos de las madres de
familia que acuden a las escuelas a descargar todos sus problemas familiares
haciendo blanco en la maestra que atiende a su hijo. Eso ha llevado a muchas
maestras al agotamiento nervioso.
Es difícil enumerar las razones, porque es
más bien una larga cola de razones falsas. La mayoría de las veces, la razón
fue que el maestro según la madre, impidió que el niño fuera un excelente
estudiante y le dio calificaciones deshonestas. A una maestra la cambiaron de
escuela porque en el recreo la niña resbaló, se cayó y se rompió el brazo. El
director para mostrar empatía con los padres, consideró que mandar a la maestra
a otra escuela era la mejor manera de salir de la situación. Todos los demás
maestros se ven obligados a quedarse quietos como si eso no formara parte de su
vida colectiva.
Las amenazas administrativas los han ido
desarmando hasta perder su dignidad. Una maestra se dio cuenta en pleno examen
que el estudiante de secundaria estaba haciendo trampa, le recogió el examen y
los padres hablaron con el director argumentando que eso era un asunto de
derechos humanos. La Maestra fue suspendida de ese grupo, y al joven se le
preparo un examen a modo para que lo aprobara excelentemente. Eso, sirvió de
base al argumento del director en que la maestra no fue responsable, y se
condujo inmaduramente. En secundaria, si durante las lecciones ocurren
situaciones "fuera de lo común", cuando un estudiante, por ejemplo,
escupe al maestro, o a sus compañeros, les rompe sus libros, dice malas
palabras, el maestro redacta un informe, y se lo entrega al director.
En teoría, la dirección tiene derecho a
presentar este informe a los padres con la exigencia en que influyan en el
comportamiento de su hijo. Pero en el 99% de los casos, el director de la
escuela “No” lava la ropa sucia en la dirección llamándole a la atención al
alumno sin exigir que acudan sus padres. Y, además el director invita al
maestro, insinuándole que busque un acercamiento con el joven para que se
arreglen las cosas. Hay muchos jóvenes problemáticos en secundaria y
bachillerato que las administraciones de esas escuelas no tienen prisa por
atender.
Los maestros cada vez son más amenazados
con acciones legales, simplemente un joven que no quiere contestar en el aula
una pregunta del profesor lo reta con la mirada, o golpes ¿Falta de educación?
En muchas escuelas los profesores son enemigos de sus compañeros, y les echan
cuando estos no están presentes, es decir, los profesores son a priori personas
ofendidas. Esperan constantemente una puñalada por la espalda, y se defienden
de la forma más accesible. Por tanto, no hay por qué tener miedo de los
profesores. Más bien, deberían sentir lástima. Sin embargo, la compasión
humilla (¿y cuánto más?). Entonces, simpatiza.
En secundaria y bachillerato siempre hay
varios chicos insolentes que se creen inteligentes para llamar la atención. Los
hay sarcásticos. Groseros en sus comentarios, y gustan en hacer payasadas en el
aula. El inseguro, el silencioso, el que tienes que empujar para sacarle una
palabra. El que agita los brazos, el que anda de un lado a otro por el aula, el
que todo se lo cuenta a sus padres con exageración y actuación haciéndose la
víctima. Tambien hay el que siempre anda detrás del profesor. El alumno que
cree saberlo todo y pone en duda lo que dice el profesor.
El que se queja de todo y no cumple con
nada. Como puede ver, son muchos los problemas en la escuela y en el aula. Los
escolares y los padres intimidan a los profesores, pero siguen fingiendo que no
pasa nada. Los profesores son objeto de burlas al menos una vez. A los
profesores se les imponen apodos, la disciplina es violada en sus propias
barbas.
Los alumnos le demuestran que no les
interesa su materia, y si las calificaciones son bajas, ellos se quejan ante la
dirección con motivos falsos. Han llegado incluso algunos alumnos a
demostrarles desprecio con gestos, o miradas. Algunas maestras reciben mensajes
de carácter íntimo y ofensivos. Antes los alumnos esperaban con miedo la
reunión de padres de familia con el asesor de grupo, hoy hacen lo que mejor les
parece, ellos mismos regañan a sus padres si no los defienden. Las madres se
unen al chat para preparar estrategias en contra de una maestra o maestro.

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