domingo, 27 de octubre de 2024

 

ESTRELLAS DE TELEVISIÓN, Y LOS POLITICOS

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.

 La sociedad, es quien nos obliga a “No ser” nosotros mismos. Un ejemplo: Las estrellas modernas no pueden darse el lujo de decir lo que piensan. La mayoría de ellos tienen sellos de entrevistas listos para usar diseñados por su gerente de publicidad. Rara vez pueden darse el lujo de ser ellos mismos, incluso con personas cercanas. Es muy difícil llegar a sus corazones para que sea su alma la que exprese, y se esconden a través de las muchas máscaras y roles que juegan incluso en la vida ordinaria.

 La gran mayoría de las personas famosas, a menudo son personas profundamente infelices, completamente confundidas, con entrevistas mediocres, y la gran mayoría se denigra en su intimidad y consmuno de drogas como puerta de escape. Y te das cuenta cuando los escuchas y reflexionas que es una pena que para muchos sean ídolos por su cabeza seca. Ese efecto está asentado en su subconsciente sin intención en salir para declararse su amor a sí mismo. Son personas que llenan sus sentimientos desviándose de lo normal, y ante su miedo, intranquilidad y ansiedad, buscan el placer. No toman el camino en desarrollarse en la espiritualidad, sino que con su cabeza seca desean ser considerados divinos por las masas.

 Para sus impulsadores lo que les interesa es llenarse de ganancias, y que no exprese ante nadie los malestares de su alma por lo que son ídolos inferiores quienes, ante la falta de cabeza, exaltan sus relaciones íntimas (Con quien le dan vuelo a la hilacha) En primer lugar, el deseo sexual se inflama de todas las formas posibles. Esto les permite experimentar euforia por un corto tiempo, pero tiene un efecto destructivo en el alma (Daña su dignidad), el intelecto y el cuerpo físico. ¿Hay estrellas que estén sinceramente interesada en la vida espiritual? “Son raras”

 ¿Que alegría pueden ofrecer a su público? Si, son capaces de trasmitir esa luz a los demás, pero ellos no la reciben. Pueden cantar, bailar, sin sentirlo, y eso no las convierte en estrellas. Soy de esas personas que me gusta ponerme en el lugar del otro para tratar de entender lo que le pasa por su mente, y pongo por delante el principio fundamental de todas las religiones existentes "Haz a los demás lo que quieras que te hagan a ti" pero por ello no me acostumbro a tener estrellas ya que con esa cabeza las considero peligrosas para mi salud mental

.Algo similar me sucede con la gran mayoría de personas que se dedican a la política sin ser políticos y que se meten con la intención de enriquecerse sin escrúpulos. Cuando escucho sus discursos y declaraciones no les creó, en automático en mi mente se me pone un “Alto, está mintiendo” “Puede ser peligroso” “Habla con amor y piensa con odio” Reconozco que estrellas y políticos adquieren esas habilidades, y en su camino al estrellato las van perfeccionando, lo que los convierte en fantasmas de sus propios deseos. Las masas se acostumbran a ellos en principio de forma inconsciente y posteriormente consciente, y es entonces que las masas combinan sus comportamientos para creerse copias.

 Esta forma de transformación deja una marca en la forma de pensar, carácter, discurso, posiciones y se debe a que se sienten parte del alma que les cautivo. Pasaran tiempo identificados, hasta que llega otro y les demuestra que ese político, no es tan bueno, y que todo fue operado como una manipulación abusiva. La televisión tiene un poder destructivo, y son pocas las personas que por este medio se nos vende sean dignas de imitar. En la filosofía existencial se reflexiona mucho en el camino de la perfección humana, ser justo, ayudar al prójimo, es un aura que se va construyendo con calma y tenacidad hasta que cuerpo, y mente se armonizan.

 En el trascurso de mi vida he visto muchos actores en películas que interpretaron el papel de santos, y años despues tuve la oportunidad de verlos y escucharlos en la televisión dándome la impresión de lo mucho que cambiaron para su propio bien en beneficio de su alma (Más espirituales) Con referencia a los políticos los he observado que conforme van escalando puestos de responsabilidad más cínicos y manipuladores se vuelven abandonando por completo los sanos  hábitos humanos del respeto, amabilidad, justicia. Remplazándolo por egoísmo, rencor, odio, venganza.

 E llegado a pensar que una gran mayoría de estrellas, y de políticos en puestos importantes, no representaran en su vida personal nunca su película de santos. El actor por sus vicios a los que se acostumbra rápidamente, y el político por su baja calidad moral. Entonces la degradación entre estos dos personajes no es igual, aunque en cierto momento se emparejan los caminos. En su fondo todo es una enfermedad mental, una degradación de lo humano. La realidad es que, tanto en política como en estrellas de cine, actores a todos los medios de comunicación nos tienen acostumbrados a discutir y crear ídolos para sí mismos a partir de artistas, atletas o políticos famosos, pero no tienen una naturaleza divina.

 Curiosamente, incluso hay síndrome de ¡Estocolmo! si piensas mucho en la persona que te causó dolor o te ofendió, te vuelves como él y asumes sus cualidades. Fíjate que una persona que habla y piensa mucho es su abusador, después de un tiempo, empieza a hacer lo mismo. Tenemos un intercambio de energía negativa muy fuerte con esa persona a la que convertimos en nuestro ídolo, o que la odiamos por ser el político que es, y deseamos quitarlo para ser nosotros en ese puesto. Para ser tu propia estrella “No hagas ídolos, no deifiques ni que te rompas las vestiduras por un político. La mayoría de ellos solo han dejado destrucción humana a su paso, y riqueza a su descendencia.

 

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