ESTRELLAS DE TELEVISIÓN, Y LOS
POLITICOS
LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Diplomado y Maestría en
Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.
La sociedad, es quien nos obliga a
“No ser” nosotros mismos. Un ejemplo: Las estrellas modernas no pueden darse el
lujo de decir lo que piensan. La mayoría de ellos tienen sellos de entrevistas
listos para usar diseñados por su gerente de publicidad. Rara vez pueden darse
el lujo de ser ellos mismos, incluso con personas cercanas. Es muy difícil
llegar a sus corazones para que sea su alma la que exprese, y se esconden a
través de las muchas máscaras y roles que juegan incluso en la vida ordinaria.
La gran mayoría de las personas
famosas, a menudo son personas profundamente infelices, completamente
confundidas, con entrevistas mediocres, y la gran mayoría se denigra en su
intimidad y consmuno de drogas como puerta de escape. Y te das cuenta cuando
los escuchas y reflexionas que es una pena que para muchos sean ídolos por su
cabeza seca. Ese efecto está asentado en su subconsciente sin intención en
salir para declararse su amor a sí mismo. Son personas que llenan sus
sentimientos desviándose de lo normal, y ante su miedo, intranquilidad y
ansiedad, buscan el placer. No toman el camino en desarrollarse en la
espiritualidad, sino que con su cabeza seca desean ser considerados divinos por
las masas.
Para sus impulsadores lo que les
interesa es llenarse de ganancias, y que no exprese ante nadie los malestares
de su alma por lo que son ídolos inferiores quienes, ante la falta de cabeza,
exaltan sus relaciones íntimas (Con quien le dan vuelo a la hilacha) En primer
lugar, el deseo sexual se inflama de todas las formas posibles. Esto les
permite experimentar euforia por un corto tiempo, pero tiene un efecto
destructivo en el alma (Daña su dignidad), el intelecto y el cuerpo físico.
¿Hay estrellas que estén sinceramente interesada en la vida espiritual? “Son
raras”
¿Que alegría pueden ofrecer a su
público? Si, son capaces de trasmitir esa luz a los demás, pero ellos no la
reciben. Pueden cantar, bailar, sin sentirlo, y eso no las convierte en
estrellas. Soy de esas personas que me gusta ponerme en el lugar del otro para
tratar de entender lo que le pasa por su mente, y pongo por delante el
principio fundamental de todas las religiones existentes "Haz a los demás
lo que quieras que te hagan a ti" pero por ello no me acostumbro a tener
estrellas ya que con esa cabeza las considero peligrosas para mi salud mental
.Algo similar me sucede con la gran
mayoría de personas que se dedican a la política sin ser políticos y que se
meten con la intención de enriquecerse sin escrúpulos. Cuando escucho sus
discursos y declaraciones no les creó, en automático en mi mente se me pone un
“Alto, está mintiendo” “Puede ser peligroso” “Habla con amor y piensa con odio”
Reconozco que estrellas y políticos adquieren esas habilidades, y en su camino
al estrellato las van perfeccionando, lo que los convierte en fantasmas de sus
propios deseos. Las masas se acostumbran a ellos en principio de forma
inconsciente y posteriormente consciente, y es entonces que las masas combinan
sus comportamientos para creerse copias.
Esta forma de transformación deja
una marca en la forma de pensar, carácter, discurso, posiciones y se debe a que
se sienten parte del alma que les cautivo. Pasaran tiempo identificados, hasta
que llega otro y les demuestra que ese político, no es tan bueno, y que todo
fue operado como una manipulación abusiva. La televisión tiene un poder
destructivo, y son pocas las personas que por este medio se nos vende sean
dignas de imitar. En la filosofía existencial se reflexiona mucho en el camino
de la perfección humana, ser justo, ayudar al prójimo, es un aura que se va
construyendo con calma y tenacidad hasta que cuerpo, y mente se armonizan.
En el trascurso de mi vida he
visto muchos actores en películas que interpretaron el papel de santos, y años
despues tuve la oportunidad de verlos y escucharlos en la televisión dándome la
impresión de lo mucho que cambiaron para su propio bien en beneficio de su alma
(Más espirituales) Con referencia a los políticos los he observado que conforme
van escalando puestos de responsabilidad más cínicos y manipuladores se vuelven
abandonando por completo los sanos
hábitos humanos del respeto, amabilidad, justicia. Remplazándolo por
egoísmo, rencor, odio, venganza.
E llegado a pensar que una gran
mayoría de estrellas, y de políticos en puestos importantes, no representaran
en su vida personal nunca su película de santos. El actor por sus vicios a los
que se acostumbra rápidamente, y el político por su baja calidad moral.
Entonces la degradación entre estos dos personajes no es igual, aunque en
cierto momento se emparejan los caminos. En su fondo todo es una enfermedad
mental, una degradación de lo humano. La realidad es que, tanto en política
como en estrellas de cine, actores a todos los medios de comunicación nos
tienen acostumbrados a discutir y crear ídolos para sí mismos a partir de
artistas, atletas o políticos famosos, pero no tienen una naturaleza divina.
Curiosamente, incluso hay síndrome de ¡Estocolmo!
si piensas mucho en la persona que te causó dolor o te ofendió, te vuelves como
él y asumes sus cualidades. Fíjate que una persona que habla y piensa mucho es
su abusador, después de un tiempo, empieza a hacer lo mismo. Tenemos un
intercambio de energía negativa muy fuerte con esa persona a la que convertimos
en nuestro ídolo, o que la odiamos por ser el político que es, y deseamos
quitarlo para ser nosotros en ese puesto. Para ser tu propia estrella “No hagas
ídolos, no deifiques ni que te rompas las vestiduras por un político. La mayoría
de ellos solo han dejado destrucción humana a su paso, y riqueza a su
descendencia.
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