INSTITUTO PEDAGOGICO HISPANOAMERICANO
LARRAÑAGA
TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Ex Director de
“Escuela Normal del Pacifico” y ex Director General del “Instituto Pedagógico
Hispanoamericano”
Tengo muchos
recuerdos cálidos y vívidos asociados con el nacimiento del instituto
pedagógico hispanoamericano, pero quizás uno de los mejores es la organización
y el trabajo en la Institución. En general en lo académico tuvo muchos
triunfos, y me gustan mucho las actividades extracurriculares simplemente
porque unen lo académico con el desarrollo físico.
Para mí, no fue
sólo una oportunidad de adquirir una enorme experiencia a nivel profesional,
sino también de hacer nuevas amistades. Donde fui el organizador principal. Fue
muy divertido y al mismo tiempo me permitió aprender mucho sobre mí mismo.
Eventos como estos
siempre tratan sobre creatividad, comunicación y aprendizaje de nuevas
habilidades. Creo que los recuerdos más vívidos son, un ambiente acogedor.
Trabajaba como director de la escuela normal del pacifico, cuando fui invitado
para hacerme cargo como director general de un nuevo proyecto educativo al cual
se le designo como Instituto Pedagógico Hispanoamericano. Había que iniciar de
cero en infraestructura, permisos, reclutamiento de personal.
Una de las partes
importante del proyecto lo eran los maestros, los cuales los seleccione de los
nuevos egresados de “la escuela normal del pacifico”, y el perfil de ellos me
intereso debido a que esos egresados cursaron su formación académica bajo los
cuidados de un gran maestro Fernando Torres Colio, quien se desempeñaba como
coordinador académico, y el mismo se encargaba de seleccionar los
profesionistas que impartía cada una de las materias (Victor Romero Chang, Joel
Ramos, Genaro Betancourt, Roberto Vázquez, Carlos Medrano, Carlos Sepúlveda,
Maria Elena Gonzales, Carolina Fernández, Sedano) .
Así, que los
seleccione, y había llegado el momento de sentarnos a conversar en reuniones
frecuentes para que fueran adaptándose a la idea pedagógica con la que llevaría
a cabo el enfoque pedagógico de la institución, mientras se prepara todo el
equipamiento necesario. Decidí que lo primero era ir conociendo cada una de las
opiniones sobre los estudios y actividades curriculares y extracurriculares de
la institución por cada maestro, desde programas de asesoramiento, cuidados
psicológicos, programa y plan de estudios.
Esto a los maestros
les resultaba sencillo puesto que todos contaban con un título profesional, y
además yo, los había conocido en su etapa de estudiantes por lo que desde un
inicio contamos con un excelente equipo docente formado por profesionales
apasionados con los que es interesante hablar. Estaba seguro que con ellos cada
uno de los alumnos y padres de familia recibirían una actitud humana hacia
ellos, y gracias a su preparación y comprensión casi no existirían situaciones
irresolubles. Pero ya estábamos listos y nos quedaba esperar la respuesta de
los padres en seleccionar el instituto para inscribir a sus hijos, lo cual tuvo
un éxito total ya que tuvimos que rechazar alumnos por falta de espacios.
Antes de hacerlo,
nos sobraban preguntas sobre la institución, los maestros, el permiso, el
enfoque educativo para el progreso de los alumnos, las clases de inglés, las
actividades extracurriculares, etc. “No, todo era fácil, por ser una
institución nueva” Los maestros altamente comprometidos respondían en cualquier
momento a las dudas de los padres, y eso fue una gran ventaja de nuestro
personal docente. Ellos se ayudaban entre sí, y se dejaban guiar por consejos
así, que nadie se sentía abandonado. Todos los alumnos recibían la atención
esmerada de cada maestro. La formación de un departamento de psicologia fue de
gran ayuda, nos resultó muy útil en la parte de integración de los alumnos a la
academia en su proceso de unificación social educativa.
Las clases en su
mayoría les resultaban a los estudiantes muy interesantes, pero como en todas
partes, también había uno que otro alumno que se quejaba en ser aburridas. El
idioma inglés, resultaba muy conveniente, y a esa parte le preste también
atención. Seleccione a egresadas de la licenciatura en lengua inglesa, quienes
habían sido alumnas mías en la universidad. Deseaba clases de inglés con un
alto profesionalismo, y es por ello que antes de invitarlas a ser parte del
equipo de trabajo, las monitoree durante las clases que les impartía para
conocer su calidad humana.
A cada uno de los
maestros les hice saber mi filosofía de vida como maestro, y en las
conversaciones se los hice saber al dedillo “La mayor ventaja de un maestro, es
la apertura de los profesores hacia los estudiantes” Fue genial el observar en
ellos esa disposición y mostrar su propio interés, y voluntad por apoyarme en
el proyecto que ahora también era su proyecto. Nos aceptamos como iguales, lo
cual también es una ventaja. Además, los maestros se esforzaron por hacer que
sus clases fueran realmente interesantes y memorables con la ayuda de
diferentes juegos, visualización de películas/videos y diversas tareas para el
trabajo independiente.
Además del proceso
educativo, el plan contemplaba actividades extracurriculares bien
desarrolladas, donde cualquier estudiante podía demostrar su valía participando
en diversos proyectos y mejorando sus habilidades en la actividad seleccionada.
Raramente faltaba un maestro a su clase, y creo que esto se debía a su gran
compromiso y entrega. Entre las grandes ventajas que vivimos juntos en la
institución, nombraré las más importantes y sorprendentes para mí: un ambiente
familiar (donde siempre estás apoyado por compañeros) e igualdad al mismo
tiempo, el personal docente (gente que ama lo que hace, muchos de ellos
convertidos en verdaderos especialistas en el ejercicio de su profesión).
Mucha actividad, e
interacción. Su desventaja, es que al principio la institución estaba alejada
de medios de transporte, pero no interfirió esto con la calidad del trabajo. La
actividad física fue intensa, los jóvenes no se cansaban de entrenar juntos, y
como fruto de ello comenzaron a ganar trofeos. Fue una alegría poder hacer con
atención exactamente aquello para lo que me había estado preparando durante
varios años.
Pero en gran medida
este triunfo tiene que ver con la formación que adquirieron los maestros a
manos de excelentes maestros en la normal del pacifico, dirigidos en lo
académico por el profesor Fernando Torres Colio, y fue en parte gracias a los
maestros que se pudo profundizar en mis ideas pedagógicas para crear una
institución en donde lo más importante fuera el ser humano. La personalidad de
ellos. Su amor por su profesión, y las ideas que daban vuelta a mi cabeza se
movieron en esa dirección.
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