EL AMOR HACIA LOS HIJOS ¡NO DEBE SER CIEGO!
LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Ex Director de “La escuela Normal del
Pacifico” Ex Director General “Instituto Pedagógico Hispanoamericano.
Los padres se enojan y molestan con el hijo repitiéndole ¡Cuantas veces tengo que decirte, que no! De hecho, la mayoría de los padres no le dan tiempo a su hijo para ser escuchado, siempre andan apresurados, enojados, molestos, estresados por diversas causas, y contestan que no tiempo para eso cuando le niño se les acerca ¡Ya, te lo repite cien veces, que no me molestes, estoy cansado, que no entiendes o ¿Estas tonto?!
El secreto está en ¿Cómo se dice, y lo que se trasmite, lo que te gustaría que crees ocupa tu hijo? Desafortunadamente, dominar el secreto de educar e influir en un niño no se da sin esfuerzo y trabajo en uno mismo. La forma de hablar, la entonación, las pausas, las emociones que acompañan una conversación o un llamamiento a un niño juegan un papel importante para asegurarse de que se escuche, y se atienda lo que se dice. A menudo, los padres están muy emocionados, inquietos, hablan con entusiasmo, con enojo, gritan.
Ellos mismos están en un estado estresante e introducen ese estado de ánimo en su hijo. Son padres que abusan de su poder, se imaginan que son el jefe en la empresa donde trabajan y controlan meticulosamente al niño, les exigen demás, sus comentarios no son del nada agradables. Toda la buena intención se esfuma y el niño responde con negativamente o lo hace a escondidas. Los niños dependen emocionalmente de los adultos, hasta los 9-10 años son muy sugestionables. (Algunas personas siguen siendo demasiado sugestionables toda su vida.
El niño lo seguirá haciendo debido a que se ha molestado su sistema emocional, andara insatisfecho en contra de su padre, recurrirá a trucos para no ser atrapado, se cerrara al regaño, y escuchara como si estuviera sordo. Por eso los padres deben conversar con su hijo cuando estén tranquilos, alegres, libres del enojo, optimista con la vida. No solo se trata de enojo del niño, quejas, sino que se va perdiendo la relación y con ello el rendimiento en la escuela. No son solo sus consecuencias la mentira, desobediencia, sino conflictos, pleitos con compañeros. Las malas condiciones en el ambiente familiar alteran al niño desfavorablemente, y va asociado con el bajo rendimiento escolar.
El profesor nota que el niño deja de atender la clase, se muestra distraído, no maneja los números como antes, se levanta de su asiento y molesta, no escribe, tiene diversas dificultades y se desadaptada. Sus funciones intelectuales, las habilidades de imaginación espacial y conteo se debilitan; el nivel de generalización en el pensamiento también se debilita un poco. Muestra lentitud para realizar operaciones aritméticas. Algo similar sucede cuando el niño es sobreprotegido, les causa inestabilidad emocional, así como cuando se le sanciona excesivamente y con severidad se dan castigos. Se va generando en el niño una actitud negativa hacia el estudio, dejan de leer, no les gusta ir a la escuela.
Hay padres que son muy arrogantes y culpan al profesor, pero no se esfuerzan en buscar las causas o quieren resolverlas a golpes, gritos y sombrerazos. Esos padres no se involucran con la sensibilidad de su hijo ni con la escuela, no muestran interés, y no admiten cuando se les pide que se miren en un espejo para que vean la cara torcida que ponen cuando les llega un recado de parte del profesor para que atiendan una visita o sugerencia.
Actitud negativa, falta de interés, no hay preocupación ni juegan o se dan espacio para convivir con su hijo, incluso desconocen el bajo rendimiento escolar, ellos se conforman con comprarles una tableta para que se entretenga y al final revisar sus calificaciones castigándolos quitándosela) Hay padres que se ocupan y preocupan y se conectan con el profesor y con su hijo para estar al pendiente en ¿Cómo? El niño va desarrollando sus habilidades, ¿Cuáles son sus intereses, con quien se rodea? Hay madres que se encargan del hijo, la escuela y trabajan.
Llegan por la noche cansadas y se dan tiempo para apoyarlo en su tarea, uniforme, alimento para el día que sigue como hay también las despistadas que se olvidan hasta de recogerlo en la escuela dejándolo a su suerte, y los fines de semana los dedican a sus amigas o a fiestas justificándolo que es una luchadora y se mata trabajando por lo que tiene derecho a divertirse. Muchas de ellas sufren debido a que la tarea conforme el niño avanza de grado en la escuela se le van dificultando para apoyarlo, no están ya a su alcance de conocimientos.
El problema en general se ubica en la incapacidad de prestar atención a los problemas cotidianos del niño, la insuficiente confianza en su autoestima y la falta de uso de su potencial para esforzarse por establecerse en sus propios logros. Es un niño al que lo van agobiando sus problemas tanto familiar por falta de cariño como los escolares, y no sabe cómo enfrentarlos.
Los niños son muy propensos a los halagos, cariños, palabras tiernas, que se les preste atención, sin llegar a los excesos por supuesto para que no caigan en caprichosos, groseros y arrogantes (Moderado). Hay tendencias en padres y abuelos que toleran de todo, nada exigen, sin importar que la conducta sea indeseable. El exceso en prohibiciones también es malo (Moderado) Los padres deben elegir la táctica a seguir por ejemplo cuando son pequeños se conversa y en los jóvenes se conversa y negocia, pero en ambos casos darles una explicación con calma, paciencia, argumentada, escuchando sus necesidades y sugerencias.
Los niños y jóvenes deben ser tratados con amor, cuidado y cariño. Un amor que no sea ciego y a la vez no se condicione con ira, castigo, indignación, palabras ofensivas. Es entendible que existen comportamientos que no gustan a los padres, y por lo tanto le molestan, enojan, estallan dañando la auto estima. El ejemplo es que vea el niño como nos cuidamos nosotros, apoyarlo para que lo entienda y tome sus decisiones. Desarrollar esta habilidad es una de las principales tareas de un padre. La autoridad es autoritaria, los padres también, las costumbres igual, la visión de los adultos, los profesores.
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