miércoles, 7 de mayo de 2025

 

SER AGRADECIDO “CON LA VIDA”

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC- UNAM.

Vivimos pensando en el pasado y en el futuro, por lo que no vivimos el presente. Esto significa que no podemos disfrutar del momento y no sabemos por qué debemos estar agradecidos. Separarnos del presente nos hace añorar lo que ya tenemos. Para tomar conciencia del presente, debemos abrir los ojos y mirar a nuestro alrededor. Nunca des las cosas por sentado: asumes que tu pareja sabe que la amas, que tu madre sabe que la amas. Darlo por sentado es un error. Aquellos que significan algo para nosotros deben escucharlo, o debemos mostrarlo en nuestras acciones.

No esperes nada de los demás: un error es esperar que los demás se comporten como tú. No sucederá en la mayoría de los casos, así que deja de pensar de esa manera. Ser agradecido es no esperar nada a cambio. Debes luchar por ello por tu cuenta porque te hace sentir bien. Tan pronto como te levantes de la cama, sé agradecido con la vida, y tu mamá. Y cuando te vayas a la cama, agradece todas las cosas buenas que has experimentado durante el día. Agradecido de estar vivo, y no solo por las personas en tu vida. A sentirte afortunado pon una sonrisa en tu rostro. “No cuesta nada y te hará mucho más feliz” Sé agradecido por todas las oportunidades que has tenido con tu esfuerzo y sé agradecido por el trabajo que has logrado con tu perseverancia.

Vive tu vida con gratitud constante por todo lo bueno que hay en ella, y sobre todo agradece a todos los que te rodean por lo que aportan. Cuanto más ejerzas la gratitud, más fácil será y eventualmente se convertirá en un hábito. Ser agradecido será parte de ti. ¿Cuántas veces queremos cosas que no podemos conseguir? Ante un problema que nos preocupa o una preocupación que nos mantiene tensos, es importante preguntarnos si hay algo que podamos hacer al respecto ¿Puedo hacer algo con mi problema? Si puedo, tomaré medidas, si no, lo aceptaré. Pero nunca hacemos las cosas con tanta sabiduría. Recorremos el mismo camino una y otra vez, lo que nos agota, socava nuestra autoestima y nos pone ansiosos.

No siempre podemos controlarlo todo, porque hay cosas que simplemente suceden, y eso está bien. Aceptarlo nos libera de un gran lastre, pues a veces queremos responsabilizarnos de cosas que no podemos controlar. A veces es fruto del miedo, la incertidumbre u otros problemas que nos impiden soltarnos. Es hora de aceptar y no cegarnos por lo que sabemos que no podemos controlar. Las mejores cosas suceden cuando aprendemos a dejar ir. La aceptación es una de las cosas más difíciles de la vida, porque a veces significa que tenemos que dejar de asumir el papel de víctima. Cuando no aceptamos una enfermedad, una situación o un momento de nuestra vida en el que las cosas no van tan bien, empezamos a negar lo que está pasando ya rebelarnos contra ello.

No somos víctimas; el mundo no está contra nosotros. Las cosas simplemente suceden. Acepta lo que no puedes cambiar. Hacer lo contrario, es derrochar energía. tenemos la tendencia de culpar a nuestros padres por cómo nos criaron, pero ahora somos adultos. Como dijo Séneca, “No está en nuestro poder elegir a nuestros padres, nos fueron dados por casualidad. Pero podemos elegir el tipo de niño que queremos ser”.

Mirar atrás y arrepentirse de todo lo que ha pasado no nos ayudará. Es una forma de excusar nuestra pasividad frente a las dificultades que nos afectan en el presente. Pero ahora somos adultos; tenemos el poder de cambiar a un camino diferente al de nuestros padres. Ahora somos nosotros los responsables de nuestra propia vida, nadie más.

Hoy es el día en el que debes dejar de intentar controlar lo que no puedes hacer, aceptar las situaciones como son y empezar a tomar las riendas de tu propia vida. Puedes hacerlo dándote tu espacio personal es tan importante como lograr que los demás respeten el tuyo. proporcionar un espacio que promueva el crecimiento personal de todos los que nos rodean. Si los demás no respetan el espacio, tus derechos y tus necesidades, eres tú quien debe distanciarse.

Cuando otros invaden tu espacio personal, donde guardas en tu mente tus sueños, necesidades y valores, atacan tu identidad y autoestima. Las mujeres son muy dadas a meter en su espacio personal (Platicas) Dar espacio no significa simplemente tomar una distancia física. Es dar espacio para que el otro tenga su propia voz, opinión y oportunidad de defender sus propios valores y hacer que se respeten. Esto promueve el crecimiento personal en el otro. A los hijos, dales alas para alcanzar sus metas y al mismo tiempo ser ellos mismos, sin forzar sus propias necesidades o elecciones.

 

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