SER
AGRADECIDO “CON LA VIDA”
LARRAÑAGA
TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Diplomado
y Maestría en Desarrollo Humano FESC- UNAM.
Vivimos pensando en el pasado y
en el futuro, por lo que no vivimos el presente. Esto significa que no podemos
disfrutar del momento y no sabemos por qué debemos estar agradecidos.
Separarnos del presente nos hace añorar lo que ya tenemos. Para tomar
conciencia del presente, debemos abrir los ojos y mirar a nuestro alrededor.
Nunca des las cosas por sentado: asumes que tu pareja sabe que la amas, que tu
madre sabe que la amas. Darlo por sentado es un error. Aquellos que significan
algo para nosotros deben escucharlo, o debemos mostrarlo en nuestras acciones.
No esperes nada de los demás: un
error es esperar que los demás se comporten como tú. No sucederá en la mayoría
de los casos, así que deja de pensar de esa manera. Ser agradecido es no
esperar nada a cambio. Debes luchar por ello por tu cuenta porque te hace
sentir bien. Tan pronto como te levantes de la cama, sé agradecido con la vida,
y tu mamá. Y cuando te vayas a la cama, agradece todas las cosas buenas que has
experimentado durante el día. Agradecido de estar vivo, y no solo por las
personas en tu vida. A sentirte afortunado pon una sonrisa en tu rostro. “No
cuesta nada y te hará mucho más feliz” Sé agradecido por todas las
oportunidades que has tenido con tu esfuerzo y sé agradecido por el trabajo que
has logrado con tu perseverancia.
Vive tu vida con gratitud
constante por todo lo bueno que hay en ella, y sobre todo agradece a todos los
que te rodean por lo que aportan. Cuanto más ejerzas la gratitud, más fácil
será y eventualmente se convertirá en un hábito. Ser agradecido será parte de
ti. ¿Cuántas veces queremos cosas que no podemos conseguir? Ante un problema
que nos preocupa o una preocupación que nos mantiene tensos, es importante
preguntarnos si hay algo que podamos hacer al respecto ¿Puedo hacer algo con mi
problema? Si puedo, tomaré medidas, si no, lo aceptaré. Pero nunca hacemos las
cosas con tanta sabiduría. Recorremos el mismo camino una y otra vez, lo que
nos agota, socava nuestra autoestima y nos pone ansiosos.
No siempre podemos controlarlo
todo, porque hay cosas que simplemente suceden, y eso está bien. Aceptarlo nos
libera de un gran lastre, pues a veces queremos responsabilizarnos de cosas que
no podemos controlar. A veces es fruto del miedo, la incertidumbre u otros
problemas que nos impiden soltarnos. Es hora de aceptar y no cegarnos por lo
que sabemos que no podemos controlar. Las mejores cosas suceden cuando
aprendemos a dejar ir. La aceptación es una de las cosas más difíciles de la vida,
porque a veces significa que tenemos que dejar de asumir el papel de víctima.
Cuando no aceptamos una enfermedad, una situación o un momento de nuestra vida
en el que las cosas no van tan bien, empezamos a negar lo que está pasando ya
rebelarnos contra ello.
No somos víctimas; el mundo no
está contra nosotros. Las cosas simplemente suceden. Acepta lo que no puedes
cambiar. Hacer lo contrario, es derrochar energía. tenemos la tendencia de
culpar a nuestros padres por cómo nos criaron, pero ahora somos adultos. Como
dijo Séneca, “No está en nuestro poder elegir a nuestros padres, nos fueron
dados por casualidad. Pero podemos elegir el tipo de niño que queremos ser”.
Mirar atrás y arrepentirse de
todo lo que ha pasado no nos ayudará. Es una forma de excusar nuestra pasividad
frente a las dificultades que nos afectan en el presente. Pero ahora somos
adultos; tenemos el poder de cambiar a un camino diferente al de nuestros
padres. Ahora somos nosotros los responsables de nuestra propia vida, nadie
más.
Hoy es el día en el que debes
dejar de intentar controlar lo que no puedes hacer, aceptar las situaciones
como son y empezar a tomar las riendas de tu propia vida. Puedes hacerlo
dándote tu espacio personal es tan importante como lograr que los demás
respeten el tuyo. proporcionar un espacio que promueva el crecimiento personal
de todos los que nos rodean. Si los demás no respetan el espacio, tus derechos
y tus necesidades, eres tú quien debe distanciarse.
Cuando otros invaden tu espacio
personal, donde guardas en tu mente tus sueños, necesidades y valores, atacan
tu identidad y autoestima. Las mujeres son muy dadas a meter en su espacio
personal (Platicas) Dar espacio no significa simplemente tomar una distancia
física. Es dar espacio para que el otro tenga su propia voz, opinión y
oportunidad de defender sus propios valores y hacer que se respeten. Esto
promueve el crecimiento personal en el otro. A los hijos, dales alas para
alcanzar sus metas y al mismo tiempo ser ellos mismos, sin forzar sus propias
necesidades o elecciones.
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