¿CHILLA EL PERRO SIN QUE NADIE LO TOQUE?
LARRAÑAGA
TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Médico Veterinario
Zootecnista FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.
Si un perro lloriquea fuerte sin motivo aparente, no es un capricho ni una característica de la raza. Es señal de dolor, miedo o enfermedad, y debe tratarse con atención. Lo principal es no esperar a que desaparezca por sí solo, sino observar atentamente el estado del animal y, si es necesario, contactar con un veterinario.
Cuando un perro lloriquea, siempre alarma a su dueño. Sobre todo, si lo hace de repente, sin motivo aparente, e incluso cuando nadie lo toca. Una cosa es que esté asustado, se pinche o juegue, pero si lloriquea fuerte y espontáneamente, puede ser señal de dolor, estrés o una enfermedad grave. Este comportamiento no debe ignorarse ni atribuirse a su carácter. El chillido es la única forma que tiene el perro de saber que algo anda mal.
Si un perro chillo, gime fuerte y agudamente, como si lo hubieran pinchado, aunque nadie lo haya tocado, es motivo de alerta. Estos episodios pueden ser aislados o repetirse varias veces al día. Es especialmente importante prestar atención si: El chillido se produce en estado de reposo (durante el sueño, acostado de lado) Después del aullido, el perro se comporta con cautela o se esconde. Cambios en la marcha, actividad y comportamiento. Aparecen otros síntomas: temblores, vómitos, debilidad, problemas de coordinación.
Puede que no sea solo miedo o capricho. Chillar es señal de dolor, y no siempre es evidente dónde duele exactamente. Posibles causas de los chillidos espontáneos en los perros: Dolor agudo en el cuerpo (articulaciones, columna vertebral, órganos internos). El dolor puede aparecer repentinamente, por ejemplo, al cambiar de posición. Causas comunes: hernia intervertebral (especialmente en perros salchicha, corgis, pequineses) artritis o displasia de cadera, subluxaciones y lesiones, inflamación de los órganos internos (hígado, riñones, vejiga), distensiones musculares, nervios pinzados.
Un perro puede gritar simplemente porque se gira o se sienta torpemente. Trastornos neurológicos. Si el sistema nervioso no funciona correctamente, puede causar dolor inexplicable o convulsiones. Los posibles síntomas incluyen: epilepsia (en la fase inicial), inflamación en el cerebro o la médula espinal, hiperalgesia idiopática (aumento de la sensibilidad al dolor). Miedo o ataque de pánico. A veces, un perro puede aullar no por dolor, sino por ansiedad repentina. Esto es especialmente típico en animales con mayor ansiedad que han sufrido traumas o maltrato. Si nota que el perro lloriquea ante sonidos, voces fuertes o crujidos, puede ser una reacción de miedo.
Problemas de piel o parásitos. Los chillidos pueden ser una reacción a una picazón intensa causada por una picadura de pulga o garrapata, o por una alergia. A veces, el perro literalmente chillo y salta. Así es como se manifiesta un momento de fuerte irritación. Cambios seniles en perros mayores. Los perros mayores, especialmente aquellos con demencia, pueden tener problemas para percibir estímulos. Pueden reaccionar de forma exagerada a las sensaciones más sutiles, incluso a las que no habían percibido antes. Cuando un chillido es señal de una inspección de emergencia.
Alerta: El chillido va acompañado de llanto, temblores y gemidos. El perro no se levanta, no come, se niega a salir a pasear. Hay alteraciones en la coordinación, vómitos y convulsiones. La mascota no permite tocar una zona determinada del cuerpo (espalda baja, cuello, patas) El chillido se repite varias veces al día o durante la noche. Podría tratarse de un dolor intenso que requiera alivio o de un signo de una enfermedad grave que no puede dejarse sin diagnosticar.
¿Qué hacer si tu perro lloriquea sin motivo? No te asustes, pero tampoco lo ignores. Analiza la situación con calma: dónde, cuándo y en qué posición estaba la mascota. Intenta recordar si tenía alguna lesión, enfermedad reciente o caída. Observe y registre. Anote cuántas veces ocurre y qué sucedió antes del episodio. Grabar el chillido puede ayudar al veterinario a determinar con mayor precisión el origen del dolor. Observe atentamente la reacción al tacto. Pase la mano con cuidado por la columna vertebral, las patas y el vientre. Si el perro se aparta bruscamente, tiembla o vuelve a gemir, esto ayudará a localizar la posible zona de dolor.
Proporciónale tranquilidad. Evita juegos activos, saltos y subir escaleras. Asegúrate de que el perro pueda tumbarse tranquilamente sin forzar la columna ni las articulaciones. No les dé analgésicos para humanos. Nunca les dé algo de su botiquín, aunque parezca seguro. “El paracetamol, el ibuprofeno y muchos otros medicamentos son tóxicos para los perros” Si continúa chillando, es posible que necesite: Análisis general y bioquímico de sangre, examen neurológico. Rayos X, ecografía o resonancia magnética, examen ortopédico.
El tratamiento depende de la causa: Para el dolor de espalda: medicamentos antiinflamatorios, un curso de fisioterapia, a veces cirugía. Para la artritis: condroprotectores, ajuste de la actividad y del peso. En caso de neurología - anticonvulsivos, examen por un neurólogo. En casos de estrés: terapia conductual, corrección ambiental, feromonas, sedantes. Para enfermedades de la piel: tratamiento contra parásitos, eliminación de alérgenos. Es importante recordar que los chillidos son solo un síntoma, no un diagnóstico. Tratar solo el dolor sin comprender la causa es una solución temporal.
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