UN TAXISTA EN
CULIACÁN
LARRAÑAGA
TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Diplomado y Maestría
en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.
El otro día fui a Culiacán acompañado de un buen amigo. Al llegar a la central camionera tomamos un taxi. Tan pronto como llegamos a nuestro destino al bajar del taxi mi amigo le dijo al conductor “Muchas gracias por el viaje, se viaja muy cómodo contigo, jala muy bien tu coche” Vi como el taxista se quedó como pasmado mirando a mi amigo, y dos minutos despues respondió. “¿No te estas burlando de mi verdad?, ya sé que mi auto es viejo, le falla el aire, los asientos han perdido su comodidad, pero sigue jalando para darme de comer”
– No amigo, no es ninguna broma, simplemente admiro la forma como logras mantener la calma con tanto auto y en este calorón, sobre todo que lo tomas con calma en un tráfico tan pesado. – Ah, dijo el taxista, y se marchó con una sonrisa alegre - Bueno, ¿qué significa todo esto? - Yo pregunté a mi amigo. A lo que de inmediato me contesto “Lo que sucede, es que quiero devolverle el amor por la vida a este señor que anda por las calles talachandole para sacar para la comida de su familia. En mi opinión esto es lo único que puedo hacer por él para cambiarle el ánimo. - ¿Y cómo crees que le puedes cambiar el estado de animo a todos los que viven en esta ciudad cambiándoselo a uno solo? – No, no es la única persona que se alegrara este día, ya que estoy seguro de que la alegría que lleva ese taxista durante todo el día contagiara a muchos que pidan su servicio.
Supongamos que consiga 20 pasajeros en todo el día, y el será amable con ellos, esos pasajeros a su vez, se bajaran de su taxi y serán amables comportándose de forma más agradable con las personas que convivan, incluso con su propia familia cuando regresen a su hogar. Como resultado, si lo sumas, al menos mil personas se beneficiarán de un solo acto de amabilidad. – Cuestione ¿Pero crees tú que el taxista continuara alegre, amable con las demás personas porque tú le hiciste el día? - “No mi amigo, no siempre el método funciona, pero si se comunica con digamos 10 personas, y no las 20 con las que utilizaron su servicio puede por lo menos hacer felices a 500 personas. Al final va influyendo en su estado de ánimo.
Dime ¿Qué pierdo, yo, con hacerle el día agradable a esa persona quien sale en la mañana acongojada de su hogar con la única consigna de encontrar personas que demanden su servicio? Por eso lo hago, y estoy seguro que funciona mi método, total no se pierde nada. No es fácil que las personas atiendan nuestras palabras, la mayoría desean que los elogien por su trabajo, y se hacen sordos a lo que sucede en su entorno. Mira en un rato vamos a tomar otro taxi, te voy a dejar que tú lo hagas, para que en el intento observes su rostro, mirada, como cambia su gesto. A esta gente, lo que más les falta es el dinero, nadie toma un taxi y le dice que hace muy bien su trabajo.
En mi opinión es una vida muy dura, y sus esfuerzos pasan desapercibidos ¿Por qué nadie los honra con al menos una palabra amable? Cuando llegamos a la oficina a dónde íbamos, pasamos junto a una casa en construcción y vimos a cinco trabajadores terminando su desayuno. Mi amigo se detuvo. - Excelente trabajo, muchachos. ¡Qué tarea tan difícil y peligrosa debe ser ésta, y además con este calor infernal! Los trabajadores miraron a mi amigo con recelo. Pero él no le dio importancia y pregunto - ¿Y cuándo estará terminada esta casa? “En dos meses”, refunfuñó uno de ellos. – Mi amigo continuo.
– “Son ustedes extraordinarios, se ve impresionante su trabajo ¡Todos ustedes tienen algo de qué estar orgullosos!” Y seguimos adelante. – En ese instante me dijo “Viste, que uno de ellos se parece al quijote de la mancha por lo flaco que lo tiene el calor” Pero lo importante es que esas personas reflexionen sobre las palabras que les dije, eso los hizo sentirse mejor, de una forma u otra modificara su humor, y no se sentirán frustrados, y eso beneficia a todos ¿No crees? – En la vida, lo más importante es no desesperarse. Por supuesto, que hacer que todas las personas sean amables en una ciudad tan conflictiva como Culiacán no es una tarea fácil, pero si puedo conseguir que otros se unan a mi campaña me doy por satisfecho.
En la oficina, vi y escuché como mi amigo halago por su belleza a una mujer que a mi parecer y al de la gran mayoría de hombres no era nada agraciada. Cuando ella no me escuchaba le dije a mi amigo ¿Y ahora que pretendes con esos elogios, no es lo bella como se lo hiciste entender, y dudo que ella se lo crea? “Sí, lo sé”, respondió mi amigo. “Y si esta mujer atiende a 30 personas al día te aseguro que esas personas tendrán un día fantástico”.
Mi amigo se detuvo para decirme de frente mirándome a los ojos “Todos podemos ser grandes personas, porque todos podemos servir a las personas. No necesitas un título para servir a la gente. No es necesario saber conjugar el sujeto con el predicado, para servir a las personas, sólo se necesita un corazón lleno de comprensión. - Sonríe el uno al otro, sonríe a tu esposa, sonríe a tu marido y a tus hijos, no importa a quién le sonrías, eso nos ayudará a amar más a las personas.
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