CUANDO LOS PADRES SE GRITAN y SUELTAN SUS
DEMONIOS
LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Ex Director de “La escuela Normal del Pacifico”
Ex Director General “Instituto Pedagógico Hispanoamericano.
Nuestros hijos, y nietos son nuestra vejez. La educación adecuada es nuestra vejez asegurada en tranquilidad, la mala educación es nuestro dolor futuro, son lágrimas de alegría o dolor. Para los niños, un ambiente tranquilo en el hogar es sinónimo de felicidad. Pero incluso en las familias felices hay momentos difíciles en los que las emociones acumuladas encuentran una salida en las peleas. Un conflicto es un choque de intereses, donde la satisfacción de los deseos de un lado implica necesariamente la violación de la voluntad del otro.
Esta confrontación va acompañada de fuertes emociones negativas: resentimiento, ira, hostilidad. El niño toma como modelo a su familia, el cual utilizara en su familia a futuro, y los conflictos en ella también serán frecuentes replicara como las campanas ese eco. Su casa puede ser escenario de peleas abiertas, diarias, prolongadas, que van aumentando en violencia física y verbal.
Consecuencias
negativas de los gritos y amenazas: Tensión constante dentro de la familia,
situación estresante, pérdida de la capacidad para concentrarse y trabajar, la
aparición de miedos, temores por la propia vida en caso de amenazas evidentes,
divorcio, violencia física, desarrollo y exacerbación de enfermedades en el
contexto de estrés constante (Infarto, cáncer, urticaria, vitíligo; “El
vitíligo es un trastorno crónico (de larga duración) que hace que algunas áreas
de la piel pierdan su color natural”, etc.) depresión de toda la familia,
probabilidad de comportamiento suicida, trauma mental en el niño, que permanece
con él de por vida.
Búsqueda de encontrar y gritarle una traición, al contrario. Nerviosismo general en el desarrollo del niño. Los niños que a menudo experimentan conflictos en la familia de los padres, en su vida adulta tienen conflictos intrapersonales y baja autoestima, en cualquier situación estresante pueden experimentar depresión y dudas, a menudo desarrollan neurosis. Desarrolla una imagen negativa del mundo, y esto empeora significativamente la calidad de su propia vida adulta en el futuro. Ese niño de adulto, no confiará en nadie, será muy difícil de comunicar, su comportamiento será el de una persona llena de pesimismo y cinismo.
El niño que observa los pleitos desgastantes, insultantes en su hogar generalmente se convierten en personas muy enojonas, no les importa el dolor de los demás, son violentos, agresivos, tienden a lastimar en sus relaciones de pareja y amistad. Le llaman la atención los asuntos ilegales y los busca para meterse en ellos terminado en ser un delincuente (infringe la ley, y cometer actos crueles sin motivación).
Ser padre es un gran arte que se aprende a lo largo de la vida, nadie llega enseñado. Los padres deben encontrar una oportunidad para resolver constructivamente todas las disputas que surjan entre ellos y en ningún caso involucrar al niño en ellas. Si amas a tu hijo, entonces, en primer lugar, cuidarás de su comodidad y bienestar espiritual, y pacificarás tus ambiciones, sin permitir que se conviertan en confrontación desgastante. Para evitar que los conflictos se conviertan en una causa de experiencias dolorosas y traumas en los niños, los adultos deben comprender mejor cómo se sienten los niños cuando sus padres se gritan entre ellos. Cuando los padres se pelean comienzan hablar en un lenguaje degradante, en tono alto, palabras leperas.
Los niños no entienden lo que está sucediendo, y nadie se preocupa por explicárselos generándoles miedo. Se gritan que se van a separar y el niño le da miedo al ver que no sabe lo que sucederá, ni con quien vivirá (Falta de seguridad, molestia y crisis interior) Nadie los calma o les explica el motivo de la pelea, ni por qué se odian tanto sus padres, solo escucha con miedo y se lamenta al ser el testigo principal de esos insultos y gritos groseros y desagradables. Pueden los padres no estar de acuerdo entre ellos, pero ¿No, hay otra forma de resolverlos? Luego el niño los observa que sonríen, se besan, se tratan como amigos, y se vuelve a preguntar ¿Qué está sucediendo? Hacen los pases entre ellos, pero ninguno de los dos se preocupa por explicarle al niño, olvidándose que fue el testigo principal y quien absorbió todos los gritos, insultos, descalificativos.
Los conflictos entre los padres rara vez son resueltos con madurez, y esas peleas cada vez van aumentado de tono deteriorando las relaciones. El comportamiento bueno y malo de los padres afecta a los niños. Muchos de los problemas en la escuela, el hogar, con sus amigos surgen debido al hecho de que no todo va bien entre sus padres. Padres, y mucho menos se le explica sobre lo que está pasando, los niños comienzan a sentirse ajenos a ese hogar, prefieren no ser testigos presenciales, salen a buscar consuelo en otras personas, van perdiendo el cariño por sus padres. Resolver los conflictos de los padres dentro del hogar es una cuestión de educación cultural. Los padres le ocultan al niño debido a que en esa forma fueron educados en su hogar cuando niños y repiten las conductas.
Los padres se pueden enfrentar entre ellos debido a que los niños entre ellos se pelean y su rivalidad es generada por una edad mínima, pueden estar celosos de los padres entre sí, tienen una lucha por la atención. Si uno de los padres le da más atención y cariño a otro, esto causa malestar en el segundo niño. Sucede cuando la madre llega a un segundo matrimonio con un hijo de otro padre y nacen sus hermanitos o ya están allí. Los conflictos en este caso son casi inevitables. A menudo, se requiere asesoramiento psicológico.
Los niños en este caso necesitan aceptar el hecho de que su progenitor tiene una nueva pareja y todavía hay descendencia. Las suegras se meten y están presentes creando conflictos cuando hay desigualdad social y económica. El niño es capaz de asimilar toda esa cultura de agresividad entre sus padres que van en un futuro a interferir con su socialización (Aislado, anda solo, indiferente al dolor ajeno, cruel).
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