sábado, 1 de noviembre de 2025

 

CUANDO LA MAMÁ MUERE

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.

La vida pasa sin darte cuenta. Día tras día. Sin intereses ni aficiones. El tiempo se desvanece en una dirección desconocida. Quizás hay un trabajo o una escuela aburridos, o algunas responsabilidades que apenas puedes cumplir. Por la noche, quieres arrastrarte a casa lo más rápido posible para llegar y tirarte en el sillón de la sala, y ver televisión. A veces piensas que toda la gente es estúpida, y hasta tus propios amigos por andar resolviendo sus problemas, pero tu sientes que no tienes fuerzas para andar en todo eso, y te dices ¿Y para qué? Un sentimiento de culpa por tu incesante pereza y tiempo perdido. Pero la vida no es eterna. ¿Estás aprovechando bien tu tiempo? ¿Te arrepentirás cuando llegue la hora de morir? ¿Lo has hecho todo en esta vida?

Hace unos pocos años perdí a mi madre y me sentía perdido. Su muerte me estaba destrozando el alma. Esto me llevó a retraerme en mi vida, y dedicar todo mi tiempo disponible a leer y escribir. Mi madre, y mis hijos son lo mejor que me pasó en mi vida. Desde muy pequeño fui muy apegado a ella. Me cuidaba y protegía. Recuerdo que estuvo a mi lado cuando llore desconsolado por perder a mi primer perro, y fue ella quien se encargó de conseguirme otro muy parecido al anterior (Hijo de los mismos padres)

Su salud empezó a deteriorarse hace un par de años, y cada día yo desviaba mi camino hacia mi trabajo para ir a visitarla. Con su muerte aprendí a vivir de nuevo en un mundo donde tu ser querido no está, pero no puedes dejar atrás toda una vida de amor y, olvidarte. Simplemente vives tus recuerdos cada día. Hoy solo me queda hacerme a la idea de que mi mama siempre estará conmigo a donde quiera que vaya.

Hoy, ya no tengo padre, madre, ni dos hermanos, pero el dolor por su partida persiste. “Los extraño” Duele por dentro cuando un comentario, una silueta similar aparece fugazmente en la calle o cuando un recuerdo vívido me los trae a la mente. Por un momento he llegado a pensar que estoy de nuevo siendo un niño sentado en la mesa de la cocina para cenar y aparece mi madre diciéndome que mi papá ya está aquí, vamos a cenar, o que ella anda por la casa con la ilusión de que pronto llegara. Enseguida me llega la comprensión del error, una profunda decepción, y nostalgia por mi vida infantil.

Pero estoy consciente en que la vida sigue con ellos, sin ellos, y sin mí. Me hice a la idea en que ese recuerdo dejaría de molestarme con el transcurrir del tiempo, que me iría adaptando, que volvería a esa vida feliz, y que la muerte de todos ellos me había afectado, pero contaria con la capacidad de superarlo adaptándome a esa afectación. Pero de nuevo la muerte nos visitó llevándose a mi madre, y de nuevo me quede como estancado, triste, sin ganas de salir a la calle a compartir los sucesos. Aclaro “No es miedo a la muerte, sino a las consecuencias de mis ideas que se quedan estancadas en mi mente” – “No me siento feliz, pero tampoco infeliz. Siento una angustia punzante en el alma, como si un gato me arañara las entrañas, y sangrara sentimientos encontrados.

No siempre, pero a menudo sobre todo cuando me enfoco en recordar los años transcurridos en mi vida a su lado. “No todas las personas lo vivimos igual” A unas se les pasa en unos días a otras en años y a unas más les dura toda su vida “Así, funciona la naturaleza humana” La vida pasó tan rápido y sin que me diera cuenta. Mi juventud se ha ido. Antes de darme cuenta, mi madre también se ha ido.

Ella al irse “No” enterró mi felicidad, sino que me hizo recordar desde mi infancia, todo lo que hizo para que fuera feliz. No niego le extraño, y en esos recuerdos me invaden todo tipo de pensamientos. Lo mismo me sucedió ante la muerte de mis dos hermanos y mi padre cuando molesto me preguntaba “¿Por qué me pasó esto a mí?”, "¿Por qué estaba destinado a quedarme sin mis seres queridos?” Mi pensamiento ante la muerte de mi madre recuerdo fue “¿Por qué me dejaste?", “¿Qué difícil será la vida para mí sin tu apoyo, sin nadie que me quiera como tú lo has hecho?”

Dias despues de su muerte reflexione que debía escribirle una carta, y luego me auto escribiría una para mi dándome contestación. Desde mi perspectiva, mi madre me explicaba por qué había decidido que era la hora de su muerte. Me di cuenta que al meterme en su posible pensamiento ella al escribir lloraba por dejar a sus hijos en la tierra he ir a ver a sus hijos que murieron años antes. Por un momento pare de escribir al darme cuenta que estaba llorando sangre mi alma, y que esa ida de ella para reunirse con sus otros dos hijos, y su esposo, era muy difícil de asimilarla. Me quede reflexionando sobre lo difícil de este tipo de decisión, en cuanto al sufrimiento que se padece. Me hice a idea de que ella había dejado de sufrir, y en ese instante comencé a llorar al sentí lastima por mi destino sin su presencia.

Quienes se acercaban a mi persona en el velorio y en el panteón me aseguraban que ella ya estaba tranquila, que se había ido a un mundo mejor en donde no padecería sufrimiento, donde estaba bien, tranquila y sin dolor. Me daban el pésame y algunos expresaban que es la naturaleza la encargada de cortar el hilo de la vida. Despues de ello, en varias ocasiones he soñado que mi madre se moría. Suelo ​​despertarme y volverme a dormir enseguida, teniendo otro sueño más agradable. Nunca vi el final ni los detalles; simplemente, la idea me llega en sueños. A veces, esos pensamientos me asaltaban en la vida real, pero los aparto de inmediato, por superstición o miedo a que se volviera algo malo para alguien de mi familia. Nunca he compartido esto que me sucede con nadie. En varias ocasiones en mis sueños mi madre me comento que se sentía mal del corazón, y en mis sueños también angustio el mio, pero al despertar, y darme cuenta que es solo un sueño, eso me hacía sentirme mejor.

Un día soñé que estaba sentada en urgencias, diciéndome que había regresado de cuidados intensivos y que se sentía mucho mejor (había estado aturdida los últimos días tras una inyección para su dolor de muelas. – Por ultimo añadiré que ¡No tengo miedo a la muerte! Simplemente pienso lo que todo el mundo expresa “Que vamos a un lugar mejor, a vivir en tranquilidad y paz, y otros que con la muerte todo termina” Cuando con nostalgia recuerdo mi infancia, mi casa, tengo la sensación de que la puerta de la calle se abrirá en cualquier momento y entrará mi madre, mi padre, hermanos. Mi madre que regresa cansada de trabajar en el mercado como siempre, pero contenta de haber llegado a casa, y que todos sus hijos están sanos. Solo puedo decir que a mis seres queridos nunca los dejare ir por muy egoista que lo sea.

 

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