sábado, 8 de noviembre de 2025

 

LOS ARREPENTIDOS

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Ex Director de “La escuela Normal del Pacifico” Ex Director General “Instituto Pedagógico Hispanoamericano.

Quien es incapaz de arrepentirse es incurable” Aristóteles. – “Es mejor hacer algo y arrepentirse que no hacer nada y lamentarlo” – “Prefiero arrepentirme de lo que hice que de lo que no pude hacer cuando tuve la oportunidad”- ¿De qué sirve llorar cuando la taza con la leche se ha quebrado en el piso? – “No, todos los que bailan en una fiesta, están contentos, así que no te creas todo lo que ves ni lo que oyes” – Quien sirve a Dios por dinero, servirá también al diablo si le paga más”

 Siempre me he preguntado por qué algunas personas se sienten satisfechas, contando los sufrimientos que les aquejan, bien sean de orden familiar, físicos, emocionales o económicos. ¿Quieren producir lastima hacia su persona? ¿Porque algunas personas se sienten satisfechas, al divulgar a los cuatro vientos su vida pasada, transcurrida por malos caminos, conductas erróneas y malas acciones? ¿Creen que eso les redime de sus errores pasados? ¿No se dan cuenta que es una forma de manifestar la vanidad?

Cuando las personas se recrean en contar las penas que sufren, por los sufrimientos que padecen, suele ser producto de un acto de soberbia, mezclada con masoquismo, que sirve para auto flagelarse ante los demás y así producir compasión entre los que lo escuchan. También para demostrar que se es más que nadie, al tener la valentía, de hacer ver las muchas maldades que tiene que soportar. Sienten el orgullo en su aspecto negativo, de poder contar lo mal que hicieron las cosas, lo mal que les trataron los demás y lo desgraciados que han sido y son. “Soberbia disfrazada de humildad”

Recrearse en situaciones dañinas propias o ajenas, buscando el beneplácito de los que las escuchan, solamente demuestra una debilidad mental, que la mayoría de las veces es para ocultar algunas heridas que están sin sanar y que no tienen voluntad de arreglar.

Una de las cosas que está muy de moda entre los grupos de alcohólicos anónimos o neuróticos es conseguir que las personas ofrezcan testimonios de sus tortuosas vidas pasadas y muchos de estos testimonios han salido a la luz pública por obra y gracia de mismos miembros a los cuales les toco participar ese día en ese trabajo o se encargan de correr la voz de que un señor estuvo un tiempo en grupos de alcohólicos anónimos que ya no son tan anónimos, sino públicos.

¿Qué pienso al respecto en dar testimonio? No se puede arreglar ninguna situación actual, propia ni ajena, a base de dar testimonios de malas conductas anteriores, ni de sentirse orgullosos de las cosas malas que han hecho en el pasado, aunque ya hayan sido enmendadas.

Las personas que escuchan, necesitan que les hablen de prevención y de las soluciones eficaces que se hayan encontrado, para evitar las malas situaciones y la forma de cómo han salido de ellas.

Los que han logrado sobrevivir a este tipo de problemas pueden ayudar a encontrar las soluciones correctas a los remordimientos, en vez de pregonar las cosas mal hechas anteriormente. Algunos líderes, siempre encuentran personas dispuestas a contar, con todo lujo de detalles, lo malas que han sido anteriormente. A estas personas les convencen fácilmente de que un testimonio de arrepentimiento, servirá para que otros tomen la decisión de salirse de la mala vida que llevan y que se vean como los fariseos, satisfechos de no haber sido tan malos en el pasado, además que piensen en las dificultades que otros han pasado para salir de la mala vida llevada.

Los que ofrecen el testimonio sienten como el cumplimiento de una penitencia, que, aunque nadie se la ha impuesto, ellos se fustigan como compensación por sus errores anteriores. También les crea un recordatorio continuo de su vida anterior, que les impide romper con las acciones malas del pasado. Es muy difícil convencer a los nuevos de, que los testimonios de los errores cometidos en el pasado, no son beneficiosos para nadie y que incluso son perjudiciales para las personas que los comentan y para los que viven en su entorno, sería más bien una situación que se debe llevar a cabo en una forma científica y a fondo y no dejarla al Garate sin saber el daño que ocasiona esta situación.

Ese minuto de gloria al contarlo públicamente, puede clasificarse como un acto de soberbia. En la religión católica existe el Sacramento de la Confesión, donde cumpliendo los requisitos establecidos, se perdonan y borran todas las faltas cometidas, gracias a la misericordia de Dios. También puede consultarse con un Terapeuta de la salud mental para obtener sus consejos, que siempre ofrecen el más absoluto silencio sobre lo escuchado.

Estos testimonios públicos, suelen tener muy malas consecuencias, para la fama de las personas que los divulgan, incluso ponen en guardia a terceros, sobre las posibilidades de encomendarles empleos o tareas, las cuales podrían suponer algún riesgo de recaída. Inclusive estos testimonios, lanzados públicamente, hieren a los componentes de la familia inocentes, como son los hijos, esposos, padres, hermanos, etc., que no tenían por qué ser señalados por cosas, que antes del testimonio nadie conocía.

 ¿Por qué los hijos o la esposa/o van a tener que aguantar los crueles comentarios de terceros, cuando salga a la luz pública la vida pasada de los familiares que más quieren? ¿Cómo van a solucionar el trauma que les supone, enterarse de que el esposo/a, madre o padre han llevado una vida licenciosa? La fama de cada persona, como la calumnia, es como las plumas de una almohada que, si se avientan, es muy difícil de reunir nuevamente a todas.

La mayoría de las veces, ofrecer públicamente un testimonio negativo de la vida pasada, tiene más inconvenientes que ventajas, aunque sea un deshago de la persona que lo ofrece y mucho peor, si está lleno de un mal entendido orgullo personal.

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