NO TODOS SON
FAMILIA, NI AMIGOS
LARRAÑAGA
TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Diplomado y Maestría
en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.
Cuando te encuentres en una situación difícil y necesitarás ayuda, solo aquellos que son tu verdadero amigo, y familia te lo mostrarán. No se apartará, no se callará y mostrará apoyo. Estas personas son importantes en nuestras vidas, aprécienlos y protéjanlos. Tampoco olvides que ellos también pueden necesitar tu ayuda. Aférrate a aquellos que se quedan a tu lado incluso cuando el destino te empujó hasta el final. Recuerda que la vida es como una cebra, un día ves rayas blancas, y otras rayas negras, pero siempre llegara el momento en que tu situación cambiara. A tu lado convivirán familiares, o quienes se dicen ser tus amigos, y al verte en situaciones difíciles se apartarán o se acercarán no para ayudarte sino para no dejarte que levantes la cabeza del agua y no puedas respirar.
Mi madre me enseñó a no dar consejos innecesarios y a no intentar ayudar a nadie a menos que me lo pidiera. Siempre pensé que lo correcto es acudir ayudar sin que me lo pidan. Así, que doy por sentado que mi forma de ser es ayudar a los demás sin esperar nada a cambio, incluso cuando menos lo esperan. Y es cierto; los actos de bondad espontáneos a veces pueden cambiar vidas. Sin embargo, reconozco por mi experiencia que toda moneda tiene dos caras. Y conviene ser consciente de las posibles consecuencias de este tipo de filantropía.
En las personas siempre encontraremos algo bueno y algo malo por lo que a veces nos sucede que ayudar sea la mejor idea. E aprendido en la vida que “No debo ayudar a quienes no merecen mi ayuda” Sin embargo mi carácter no me lo permite quedarme pasmado como si al otro no le sucediera nada. Durante muchos años he compartido mi experiencia, y conocimiento con personas que han convivido conmigo de forma gratuita. Antes era muy frecuente que me invitaran a tomar un café y hacerme preguntas por ese módico precio, y en otras ni el café pagaban “Compensación justa” ¿Amigos?
En múltiples ocasiones me dije “Si, no valoran mi tiempo, yo tampoco voy a desperdiciarlo con ellos” Por ejemplo: Tardo seis meses escribiendo un libro, y si los invito a su presentación debo comprar varios libros en estados unidos para regalárselos, y ni siquiera se toman la molestia de leer unas cuantas páginas. Este demuestra el interés, y el valor que le dan a mis ideas y presencia. Aprendí con los años que la primera persona a la que debes hacerle un favor es a mí mismo. A veces hay que ser egoísta y pensar primero en uno mismo. Lo segundo que aprendí es que “No ayudes a quienes no pueden apreciar tu ayuda” pero tengo la formación en no saber ver de lado cuando veo a alguien con necesidad de ayuda “Ese es mi problema”
Recuerdo que un día a un jefe de trabajo para apoyarlo le dije lo que estaba haciendo mal y recibí en pago que me despidiera (Le dije cosas que no quería oír, intente ayudarlo y me odio simplemente por expresar mi opinión profesional). - Mi mayor debilidad es que disfruto mucho ayudando. Apoyo a la gente, me lo pidan o no. Esta actitud a veces puede tener consecuencias inesperadas “Una forma segura de convertir a un amigo en un enemigo acérrimo es decirle lo que no quiere oír” - Cuando ofrezco mi ayuda, lo hago con sinceridad. Pero a menudo la gente simplemente no está preparada para aceptarla.
El cambio lleva tiempo, y muchos se resisten a cambiar. No des consejos a quienes no están dispuestos a escuchar. Tarde o temprano, te dirán lo que piensan de tus consejos, que no les han servido de nada. Ofrecer apoyo cuando no está en tus manos resolverlo un error garrafal. Lo he hecho varias veces y aún me arrepiento. “La forma más fácil de arruinar una relación es ofrecer apoyo que no puedes brindar” Si ayudas a las personas equivocadas, perderás la oportunidad de apoyar a quienes realmente lo merecen.
“¡Crueles! ¡Sepan que son cien veces más desafortunados aquellos que les piden ayuda por necesidad y a quienes ustedes se niegan!” En un pequeño pueblo vivían dos hermanos campesinos quienes eran muy unidos gracias a los años en que sus familias habían vivido una al lado de la otra. Uno de ellos acumulo ganado, grandes extensiones de tierra, mientras que el otro apenas podía mantener a su numerosa familia. El campesino con poder adquisitivo ayudaba frecuentemente al pobre para aliviar su difícil situación económica. Cayó un año de secas, y mala cosecha el campesino pobre se vio de nuevo en la necesidad de pedirle ayuda al hermano pudiente. Pero este se la negó. El campesino pobre mando a su esposa a que le implorara porque sus hijos se estaban muriendo de hambre.
Ella le dijo que le prestara unos cuantos kilos de maíz para hacer tortillas y dársela con agua a sus hijos. Pero el campesino con recursos económicos andaba pensando en sus propios problemas buscando solucionarlos por lo que tampoco le prestó atención. El campesino pobre pasaba dias enteros sentado a la puerta de la casa de su hermano con la intención de convencerlo y le brindara la ayuda que requería en esos momentos, pero su hermano rico estaba en ese momento preocupado por algo ajeno a su petición y se negó a acceder a ella. El campesino pobre le prometió al rico que la siguiente siembra trabajaría de tiempo completo con él sin sembrar su propia tierra, y que le agradecería con su corazón su ayuda.
Pero todo fue en vano. El campesino rico permaneció arrogante, perdona vidas mientras la familia del pobre moría de hambre. El rico miraba por su ventana para comprobar que el pobre no estuviera sentado afuera de su casa esperándolo. Los hijos fueron al pueblo a pedir limosna y la mujer quedo encamada ante su desnutrición. El rico se sentía aliviado al no ver más a su hermano esperándolo, es decir nada lograba conmover su corazón. Con el paso de los dias el campesino rico comenzó a extrañar al pobre al no verlo sentado esperándolo. Al no verlo se dirigió a su granero en donde guardaba cien costales de maíz.
Al abrir la puerta se encontró con el cuerpo de su hermano colgado de una viga, y este se quedó horrorizado al verlo en ese estado. Por estar en su propiedad de inmediato pensó que podía ser acusado de ser el quien lo colgó por encontrarlo robando maíz por lo que de inmediato pensó en un plan para librarse del cuerpo y de toda sospecha. Tras llenar un carro de heno y esconder el cadáver en su interior, emprendió su viaje al monte para colgarle de nuevo y que fuera encontrado en esta situación. Cuando iba saliendo de su propiedad se encontró con los policías del pueblo quienes de inmediato le preguntaron sobre la mercancía que trasportaba en la carreta de heno y al revisarlo encontraron el cadáver del campesino pobre.
Esto ocasiono ser sospechoso de la muerte de su hermano, y fue apresado. Dias despues fue llevado a juicio. La policía incauto la casa y su granero, y fue sentenciado a 20 años de prisión. Ahora, el desdichado hombre no deja de maldecir su crueldad. Pues, por su avaricia y arrogancia lo perdió todo. Claro que no ha podido demostrar su inocencia al ser encontrado con el cuerpo del delito en su carreta de heno. Hoy sufre en prisión y se siente arrepentido con remordimientos por no ayudar a su hermano, y amigo de niñez.
Somos seres sociales. Es importante para nosotros sentirnos parte de algo más grande que nosotros mismos. Familia, amigos, compañeros de trabajo, incluso personas con intereses similares: todos ellos forman nuestra red de apoyo. Al ayudarlos, invertimos en estas relaciones, fortalecemos los lazos y creamos un ambiente de apoyo y confianza mutuos. Recuerda lo agradable que es recibir ayuda cuando la necesitas. ¡Y qué gratificante es brindarla!
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