MARTHA, SU VIDA, Y
TRABAJO
LARRAÑAGA
TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Diplomado y Maestría
en Desarrollo Humano – FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.
Andamos inquietas porque no somos capaces en retirar el ruido en nuestro entorno, o al menos deberíamos reducirlo en volumen para que no nos afecte tanto. Preferimos amortiguarlo en vez de silenciarlo. Vivimos cargadas de información la cual nos llega de todas partes. Información inútil que en realidad no nos deja nada, y a veces es insoportable. Yo por ejemplo he decidido desactivar las notificaciones, pero me gana la curiosidad en lo que puede estarme llegando, y me asalta la incertidumbre de que algo importante puedo perderlo. Pero la realidad es que nada de lo que me llega es importante, y si sucede algo extraordinario cuando las vuelvo activar veo esos mensajes. Soy de las pocas chicas que intenta utilizar su teléfono lo menos que se pueda, y lo activo cuando lo necesito.
Creo que no hay nada que pueda ser tan urgente a menos que sea un familiar que necesite lo apoye. Por la noche mi teléfono pasa apagado, en silencio. Las únicas personas que lo saben son mis familiares cercanos, y ellos se comunican conmigo por mi teléfono fijo en el hogar, así que los demás deberán esperar a que amanezca y lo activo para devolverles su llamada perdida. Para hacerme la vida tranquila y placentera deje de ver noticias en la televisión, eso solo me generaba estrés con tantos eventos negativos que me di cuenta afectaban mi armonía ¿Si, todos esos eventos estaban sucediendo muy lejos de donde vivo, en que me afectan o porque tienen que ser importantes?
Comprendí que a los medios de comunicación no les importan sus auditorios, solo difundir los mensajes con los que ganan dinero. Y lo esconden para llamar la atención. “No soy política” Los políticos compran tiempo para difundir sus supuestos logros que nadie les compra por su falta de valor, y significado real ¿Que me deja a cambio? ¡Nada! Y si estoy equivocada que alguien me demuestre lo contrario. Ellos repiten y repiten para hacer que su noticia sea convertida en verdad, pero en realidad ¿Para mi vida en que la mejora? Lo bueno es que aprendí a ver la televisión sin escucharla, y creo que si me preguntan lo que hace una hora un comentarista estaba opinando nada me queda en la mente.
Aprendí a proteger mi mente porque mi tranquilidad es más valiosa que su deseo de decirme algo en lo que no puedo influir. Solo puedo influir en mi vida. Eso es importante. Todo lo demás es ruido con la intención de idiotizar. “No dejes que las llamadas te ocupen tu tiempo, protege tu tiempo y tu concentración. Ninguna llamada es obligatoria que la contestes, nada grave pasa en la vida si no contestas, al contrario, tienes más tiempo para ti, permaneces en calma, y puedes reflexionar mejor. Otra de mis acciones, es que las personas negativas que me envían mensajes, no los veo, y no dudo en eliminarlos. Creó que esa información no me hace ningún bien, es decir no la necesito.
Prefiero hacerlo a iniciar una guerra de regaños que no me llevara a nada. Abro lo que realmente me emociona, me aporta, me es útil. Todo de acuerdo a mi criterio es “No llenar de basura mi cerebro” Así, que elimino la información innecesaria. En general, el cerebro se las arregla bien por sí solo: olvidamos con bastante facilidad y rapidez. Lo principal es no interferir con él. Desde niñas nos convencen que leamos todo lo que podamos para ser mejor, pero esto es falso, no todo nos sirve para mejorar, y la gran mayoría es basura que nos hace perder espacio en el cerebro y tiempo. Mantener lo bueno, sano es como una vacuna para protegernos de mayores errores. Sin duda es mejor comer poco que comer demasiado.
Nunca nos molesta haber comido poco, pero siempre nos arrepentimos de haber comido o bebido demasiado y ahora nos sentimos mal. “Cuanta menos basura, mejor funciona nuestro cerebro. Creó que incluso esta regla aplica “Cuantos menos libros tengas, más probabilidades tendrás de leerlos. Cuantas menos tareas al día, más probabilidades tendrás de completarlas” Finalmente, “Cuanta menos información te llenes de redes sociales y noticias, más despejada estará tu mente y más tranquila. Esto no significa que tengas que aislarte de todo, no leer ni ver nada. Pero definitivamente vale la pena revisar la dosis.
Muchas chicas prefieren estar al tanto de frivolidades, raras ocasiones se aplican en conocimientos, es decir prefieren estar metiéndose en la vida de artistas a los que terminan viéndolos como si fuera un Dios. Para mí eso es tiempo perdido, “Inútil” Toda la basura su objetivo es captar la atención, y quedarse con tu dinero. En cambio, esa chica lee un libro, y mañana no recuerda ni el nombre del libro “Vende el tiempo de su vida, demasiado barato por las tendencias con las que la programan, y terminan por no escucharse a sí mismas” La grandeza de una mujer moderna se esconde en libros de calidad, personas con las que comparte su tiempo, y experiencias.
El tiempo dedicado a un buen libro, a una persona inteligente o al trabajo rinde más y mejor que un TikTok y Reels sin propósito y vacíos en las tendencias. Mi experiencia me dice que busque conocimientos, que clarifique mi vida, que comprenda el mundo como a mí misma y creó que no es en la televisión con programas frívolos donde debo buscar paz, conocimiento y pasión. Soy un claro ejemplo de este tipo e chica que se esfuerza para que le vaya mejor. Por ejemplo, diré que, tras graduarme de la universidad, me lancé de inmediato a la batalla con el deseo de empezar a ganar dinero y demostrar que puedo con cualquier tarea.
Percibo mis errores con mucho dolor, sin pensar que se debieron a la inexperiencia o a la enorme carga de trabajo impuesta. Me castigaba con el hecho de que mi jornada laboral hacía tiempo que había superado las 8- 12 horas y cada vez dedicaba menos tiempo a dormir, caminar, relajarme. Me sentía frustrada como un atleta que corre hacia la meta y no la alcanza, por la ansiada medalla de campeona cada vez más lejos. Fue entonces que me di cuenta que estaba convertida en una esclava, que mi tiempo no me alcanzaba para lograrlo todo. Comenzaron mis problemas sin darles solución. Ponía el despertador cada vez más temprano y corría al trabajo para arreglar, para hacer tal o cual tarea. Prácticamente no me quedaban fuerzas para la familia, las amigas, para mi persona. Todos mis pensamientos estaban ocupados solo con el trabajo. Mi relación amorosa con otra persona la deje también relegada, y al no comprenderme se alejaban sin decirme adiós.
Todos los jefes estaban contentos con mi trabajo “Es raro encontrar una empleada esclava” Pero lo peor de todo es que conforme se hizo costumbre, los jefes lo tomaron como si fuera una obligación por la misma paga. Y peor aún, el respeto por mí misma empezó a desaparecer. Empecé a perder la confianza en mí misma, en mis conocimientos y habilidades. Quería dejarlo todo y escaparme, pero también tenía miedo de no saber hacer nada, ¡y cómo iba a vivir sin trabajo!
Llego el momento en que me sentí muy incómoda al verme y cuestionarme ante el espejo, porque desde allí se mira una mujer con moretones bajo los ojos y arrugas visibles por las desveladas. Una mujer que iba perdiendo hasta las ganas de hablar el lenguaje cotidiano. Meses enteros en vigilia esperando que el despertador sonara, y prepararme para el odiado trabajo, porque en ese lugar me sentía estable.
Hasta que por fin me llego la fuerza y dije ¡Ya, no aguanto más, estoy muerta en vida! Había dejado de verme con lastima al cuestionarme sobre lo que había aprendido, y a lo que no le tenía ningún respeto. Llegaba el momento de aprender de nuevo a caminar, respetarme, ser una mujer digna, ubicada. Ya no buscaría un trabajo que fuera igual para que todo siguiera igual. Cambiar de actitud, de vida, entender qué es importante para mi aquí y ahora, qué quiero, cómo lo quiero.
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