sábado, 7 de febrero de 2026

 

CULTURA DE LOS NIÑOS

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Ex Director de la escuela Normal del Pacifico – Ex Director General del Instituto Pedagógico Hispanoamericano.

Es el sistema educativo, quien limita a los maestros para realizar cambios significativos. No pueden hacer ningún cambio en el sistema por lo que no es sano culpar a los maestros del impacto negativo en el proceso educativo. El maestro cumple con lo que se le ordena, y en muchos de los casos no cuenta con el apoyo de los padres de familia, ni de administración de la escuela. La escuela no siempre se trata de seis horas sentado en un pupitre, con la vista cansada de leer un libro de texto y las manos manchadas de tinta. A veces se trata de excursiones emocionantes, y tiempo fuera de la escuela.

Cada maestro debe programar una lista de visitas obligatorias a excursiones, asistencia a teatros, museos, conferencias, y exposiciones. Utilizar multimedia, y documentales para una inmersión en la temática que le ayude al niño a comprender el tema desarrollando sus sentimientos, empatía, emociones, épocas, ¿Por qué se convierten en una oportunidad tan valiosa para el desarrollo? “Ayuda a comprender, y recordar, mejor lo sucedido”

 ¿Quizás porque las clases a menudo se desarrollan donde la teoría se une a la práctica, y las impresiones se unen a la reflexión? Las impresiones vívidas e impactantes se convierten en un ancla poderosa para la memoria: junto con ellas, el conocimiento relacionado se absorbe durante mucho tiempo. Y, a veces, esto incluso puede despertar el interés por estudiar un tema en particular. Esto puede llevar al niño a desarrollar una nueva afición, o incluso a soñar con una futura profesión. Una visita a un teatro le permite el niño recorrer sus pasillos, los camerinos donde actores, músicos, pusieron su cuerpo y su alma.

Para los niños ir escuchando la historia del teatro, las obras y sus actores pueden vivir la historia como si cobrase vida ante sus ojos. Las experiencias personales pueden ser la clave para una comprensión más profunda de los libros de texto. Por ejemplo: A los niños se les enseña el himno nacional, y se les explica cada una de las estrofas con su significado de las palabras clásicas que fueron escritas en una época en donde muchas de ellas no se utilizan en la actualidad y que a veces ni los propios maestros comprenden su significado.

Despues de ensayarlo hasta dominarlo en el aula se pide permiso al responsable del teatro para que permita que los niños interpreten el himno en el escenario, es una experiencia única para ellos, que les permite sentirse actores por un momento. De hecho, la habilidad de representar un papel en público es sumamente útil en el aula. Al estudiar cuentos, y obras literarias infantiles, ayuda a los niños a ponerse en la piel del personaje para comprender sus motivaciones y las emociones que experimenta.

Es por ello que sostengo que asistir a obras de teatro, musicales y ballet ayuda a los niños a desarrollar la inteligencia emocional y la empatía. Y, cuando es el niño quien representa la obra experimenta una amplia gama de sentimientos, a veces completamente nuevos para ellos. Los niños aprenden a reconocer las emociones gracias a la actuación vibrante, a veces exagerada, de las reproducciones infantiles. Para los adolescentes, las historias teatrales que cobran vida en el escenario estimulan la comprensión no solo de las motivaciones de los demás, sino también de sí mismos. 

Todo esto provoca la reflexión sobre los problemas acuciantes que aquejan a la adolescencia: el miedo a crecer, las dificultades para encontrar amigos o encontrar la propia vocación. Las experiencias de otros se convierten en una guía: en las obras literarias, pueden encontrar pistas para resolver un problema, adoptar una estrategia útil o simplemente darse cuenta de que los sentimientos que experimentan son normales y que no están solos. En los niños de primaria se utilizan los cuentos de hadas (Peter Pan y Wendy, volaron por el mágico País de Nunca Jamás y aprendieron a alegrarse y a compartir la alegría con los demás)

Si el maestro analiza el cuento con los niños reflexionando descubrirá las impresiones vívidas, las reflexiones serias sobre lo que significa crecer.  Los temas sirven para comprender un tema de los contenidos en el libro de texto, y se pueden abordar con mayor eficacia durante diversas excursiones, donde el tema de la lección cobra vida y se vuelve tangible para todos. Por ejemplo: la visita a un lugar histórico en donde el maestro sumerge a los niños de inmediato en la atmósfera de este acontecimiento histórico, contándoles sobre la valentía de los participantes, la maniobras que utilizaron para no dejarse vencer, etc. (Son experiencias imborrables) Aprenden una gran cantidad de información interesante y quedan impresionados. Para ello el maestro debe lograr capturar con su exposición el espíritu de la época, y con ello estimular la imaginación creativa. 

Una visita a un teatro o a un museo para los niños es motivo de inspiración, es meterlo a un espacio en un entorno creativo que nutre y desarrolla la imaginación. Por ejemplo: Los niños son llevados a una escuela de pintura, y observan a los estudiantes pintando. Al regreso a su escuela el maestro les sugiere que crearan su propia galería de arte, y los invita a que todos participen pintando (Combinar escolarización con descolarización desarrollando un modelo educativo capaz de afrontar estos cambios)

Desafortunadamente, tanto la tradición escolar, y la escuela tradicional se ha consolidado tan fuerte que ha sido difícil romper sus cadenas, y se continúa avanzando con la idea de hacer de la escuela un lugar principalmente para el conocimiento académico específico de cada asignatura. Si consideramos el ciclo completo de la educación escolar, un niño no sabía leer, ahora sí; un niño no podía sumar, ahora sí, y así sucesivamente. En otras palabras, la visión tradicional es que el resultado de la educación escolar es lo que antes se denominaba conocimiento, habilidades y destrezas en relación con estas áreas específicas.

Pero el niño actual tendrá que enfrentarse a otro tipo de retos globales, es decir encajar en la educación internacional, y a la fecha los cambios son mínimos como por ejemplo dar clases de inglés en donde al final de la primaria el niño no aprendió nada, o su conocimiento programático lineal de un conocimiento puramente temático a un enfoque más práctico y basado en habilidades. Lo que llamamos educación escolar necesita repensarse en la era moderna, en mi opinión. Es evidente que uno de los principales objetivos de la escuela es la autodeterminación y la elección responsable del niño de su futuro vital, incluyendo su trayectoria educativa, pero el modelo existente y puesto en práctica no reúne lo necesario, mucho menos lo óptimo.

Y esto no es menos importante que el conocimiento de las matemáticas o cualquier otra cosa. Pero la estructura a través de la cual esto debe ocurrir es la actividad práctica. Existen muchas barreras desde la concepción tradicional que tienen los padres que fueron educados en los tradicional, y se oponen a cualquier tipo de cambio ya que ellos consideran que la escuela a la que ellos asistieron si enseñaba (Percepción de la escuela) Es evidente que un maestro por ley en su trabajo, no puede adoptar un modelo de aprendizaje práctico, y que los métodos de trabajo y enseñanza no tiene la facultad de cambiarlos. Esto plantea inmediatamente la cuestión de la cualificación del profesorado, que sin duda está acostumbrado a los formatos tradicionales.

Es evidente que los nuevos métodos son más complejos, y los maestros prefieren cumplir sin rebasar sus límites para no entrar en conflicto. Esto me lleva a reflexionar que nadie está dispuesto a probar nuevos métodos, nuevos enfoques, nadie está dispuesto a cambiar, además de que no se le permite hacerlo. Han sido años de estudiar el proceso educativo con mínimo avance. ¿Cómo medir el pensamiento crítico, la creatividad, su integración participativa?

“Si, seguimos utilizando la evaluación como conductora de la educación” Sin duda el proceso de evaluación es quien influye decididamente en el futuro del niño, pero si los maestros no son capaces en medirlo ¿Es real su eficacia? ¿Por qué estamos como sociedad convencidos de que sí? ¿Se evalúa en realidad el conocimiento, y las habilidades que cada niño utiliza, y posee? En la escuela actual se ha dado un paso para que todos los datos se registren en el sistema electrónico de la escuela: los resultados se acumulan, y muestra el progreso, o la falta de él, en el dominio de estas habilidades.

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