EDUCACION REGIONAL Y
LOCAL
LARRAÑAGA
TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Ex Director de la
escuela Normal del Pacifico – Ex Director General del Instituto Pedagógico
Hispanoamericano.
Las instituciones educativas necesitan adaptar sus programas educativos a las cambiantes demandas del mercado. Hoy en día, mucha gente piensa: “El éxito significa irse de la región a una gran ciudad”. Esto se ve alimentado por estereotipos sobre una vida y una carrera exitosas en la gran ciudad, así como por la falta de perspectivas de futuro. Cuando los estudiantes escuchan los mismos discursos se hacen a la idea que en la región donde viven no hay futuro, y la universidad con la que cuentan no los prepara para el éxito profesional, y se van en busca de esa oportunidad que les permita realizarse.
Las universidades regionales deben abrirles las puertas a los jóvenes de secundaria, y preparatoria para que mediante conferencias acudan a un aula de cada carrera y conozcan de primera mano todas las posibilidades que ofertan. Que se estudiante mismo quien se dé cuenta si alguna de esas carreras responde a sus necesidades de su futuro. Esto, por supuesto, requiere un esfuerzo adicional y cambios constantes en la oferta de programas y su contenido. Pero esto hace que la universidad sea vibrante y atractiva. Cuando las universidades demuestran su disposición a cambiar y a escuchar, los solicitantes desarrollan confianza en ellas.
Los estudiantes de cualquier universidad pierden su motivación cuando sienten como si no fueran parte de un proyecto, sino una función estadística. Esto solo se puede cambiar mediante formatos activos e inclusivos. Todo estudiante necesita que sus maestros les demuestren que son importantes, que sus ideas son valoradas y que su crecimiento es un objetivo común. El estado debe programar para invertir, y la región debe estar preparada para ese cambio. Esto aplica no solo a las universidades, sino también a las escuelas y al profesorado. La educación moderna ya no es solo un edificio con estudiantes, maestros, libros de texto y lecciones.
Se está convirtiendo en un sistema distribuido donde las conexiones, la interacción y el entorno son cruciales. Donde estudiantes, docentes y empresas/industrias interactúan eficazmente, para que surja una educación auténtica y de alta calidad. Y es precisamente este ecosistema el que hace que una región sea atractiva para el estudio, el trabajo y la vida. En la actualidad son demasiados los estudiantes que se van perdiendo en los diferentes niveles educativos, y son pocos los egresados de universidades con calidad profesional que egresan.
En su opinión, esto se debe principalmente a que la mayoría
de ellos son “incapaces de aprender con el sistema educativo que se les educa”.
Todos piensan que los estudiantes requieren mayor conocimiento en matemáticas,
física, biología, etc., pero la motivación también es muy importante.
La educación tecnológica es imposible sin una buena base material, pero ésta no funciona sin docentes capaces de trabajar con nuevos enfoques. Hoy en día, el desarrollo docente no es solo un curso. Implica apoyo continuo, micro formatos para el desarrollo profesional y la oportunidad de abordar las deficiencias y monitorear el progreso. A través del proyecto Ciencia para las Regiones, se debe crear un entorno donde los docentes perciban el estudio profundo de una materia como un área de crecimiento inmediato. Los docentes deben tener la oportunidad de abordar gradualmente diversas deficiencias profesionales, monitorear su desarrollo y documentar sus logros. Los complejos desafíos de la transición al estudio profundo de una materia dejan de ser abrumadores y se vuelven comprensibles y alcanzables.
¿Cómo puede la educación regional convertirse en algo más que una simple oportunidad, en un verdadero imán para jóvenes? Se requiere poner la ciencia en sus manos. Existe una clara demanda del Estado para mejorar la calidad de la educación regional, y se debe a una clara disparidad regional, y local. Las cifras indican que la educación de alta calidad se concentra en ciertas zonas del país, principalmente en las capitales y las grandes ciudades.
Mejorar la calidad de la educación en las regiones es una tarea sistémica que requiere un enfoque integral. La educación no solo es la base de la economía del futuro, sino también la base para retener y desarrollar el capital humano local. Donde no existen derroteros educativos atractivos, no hay atractivo para los jóvenes. Y la emigración juvenil provoca depresión en todos los ámbitos de la vida regional. La política económica determina la vida de la sociedad, la educación es la base del desarrollo regional. Es imposible desarrollar la producción de alta tecnología sin una formación de alta calidad para los futuros especialistas. Además, esta formación no debe limitarse a memorizar y reproducir contenidos educativos.
La base del pensamiento creativo e innovador reside en una profunda comprensión de las leyes fundamentales de la ciencia, y la capacidad de aplicarlas en la práctica. Nuestro país es extenso, y las oportunidades para obtener una educación superior de calidad no deberían concentrarse únicamente en la capital y los principales centros. La formación cualificados debería distribuirse equitativamente entre las regiones, y el acceso a una educación de calidad a nivel local debería ser una prioridad para el desarrollo de todo el sistema educativo. La calidad de la educación en una región se determina no solo por el número de personas que obtienen un título universitario en la ciudad, sino también por el rendimiento académico de los estudiantes, la calidad del profesorado y los recursos disponibles en su región, y localidad.
El éxito en de la alfabetización y lograr que terminen la secundaria, es solo la punta del iceberg. “Si un adolescente tiene confianza en sí mismo y está rodeado de un entorno motivador, empezará a buscar maneras de alcanzar su potencial. Y es simple: si la región no ofrece las oportunidades adecuadas, se marchará a donde pueda encontrarlas” En este contexto, el papel de las universidades cercanas como polos de atracción es crucial. Por lo que el estado debe invertir en crear un programa de desarrollo de proyectos científicos y tecnológicos en las regiones. Sin embargo, para que estos proyectos se conviertan en áreas de crecimiento, es crucial mantener la continuidad; sin ella, las escuelas científicas no sobrevivirán.
El enfoque Debe iniciar desde la secundaria local para que cuando se gradúen de la escuela preparatoria ya sepan que quieren estudiar, con quién quieren estudiar, y dónde quieren trabajar. Crear proyectos regionales de ciencia y tecnología para que los jóvenes se integren al ecosistema educativo regional, y los futuros graduados elijan universidades locales. ¿Por qué? Porque comprenden su potencial en todos los niveles, desde la docencia hasta los futuros empleadores. Todo se vuelve más comprensible y alcanzable: el panorama científico, los temas prioritarios del proyecto y las perspectivas de empleo en las empresas regionales.
Una universidad moderna debe ser un sistema dinámico y abierto. No basta con celebrar jornadas de puertas abiertas. Es importante comunicarse con los futuros estudiantes en un idioma que comprendan: a través de proyectos de investigación, cursos conjuntos con escuelas, prácticas profesionales y programas de mentoría. Son estas vías fluidas las que generan confianza. En donde los estudiantes se sumerjan de inmediato en problemas científicos y de ingeniería del mundo real. Esto los motivaría a quedarse en la región e inscribirse en universidades locales, ya que los estudiantes ya están inmersos en el ecosistema científico y educativo desde la escuela.
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