IDIOMA INGLES EN LAS
ESCUELAS
LARRAÑAGA
TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Ex Director de la
escuela Normal del Pacifico – Ex Director General del Instituto Pedagógico
Hispanoamericano.
El idioma es la base de nuestra identidad, cuyo valor está consagrado en la Constitución. Nuestra lengua materna es lo que configura nuestra visión del mundo, lo que nos distingue y nos diferencia de los demás. Nuestro país posee una multitud de idiomas y, por lo tanto, un sistema diverso de códigos que distingue a nuestro país y, en general, a nuestra civilización. Lo hemos heredado y debemos transmitirlo a las generaciones futuras. Hoy en dia se han escrito libros de texto en esos idiomas por lo que esos niños reciben educación en su lengua materna. En la década del 2000, hablar la lengua materna pasó de moda y las generaciones nuevas se mudó aprender inglés. Parte de ello se debió a la música, el cine, modas, economía, trabajo, etc.
Cada vez que la política del país se orienta hacia un mayor aislamiento del mundo, el estudio de lenguas extranjeras en las escuelas recibe el primer golpe. Esto se hace de diversas maneras. Por ejemplo, desde los años 80s, los planes de estudio redujeron el énfasis en el desarrollo del lenguaje oral, priorizando la gramática y el vocabulario. Aparecieron los libros de texto en las escuelas secundarias con los que era imposible aprender ese idioma, porque los estudiantes y sus maestros no estaban interesados en el contenido, y una gran mayoría de estudiantes no contaban con recursos para comprarlos por lo que su uso en la escuela secundaria era muy limitado.
A principios del año 2000, la situación cambió por completo, e incluso el deseo de apertura llegó al punto de imponer la obligatoriedad de idioma ingles en la escuela primaria. Por razones políticas en falta de presupuesto, obvio, esta decisión nunca se implementó. Actualmente, vivimos una situación que recuerda a finales del siglo XVIII en el Porfiriato (Presidente que duro en el poder 30 años), cuando el idioma era un indicador de clase social y, entre la nobleza, todos hablaban francés, a veces sin siquiera saber su lengua natal. Mientras tanto, el resto de los ciudadanos se veían privados de la oportunidad de aprender una lengua extranjera.
Hoy en día, las condiciones para el aprendizaje de lenguas extranjeras en las escuelas regulares siguen deteriorándose. Son raras las escuelas primarias públicas donde se impartan cinco horas semanales de enseñanza de lenguas extranjeras en profundidad, con lo cual es imposible que se logren resultados, y son los niños quienes se ven privados de la oportunidad de hablar inglés con fluidez y debido a esta política general, muchos maestros de inglés ni siquiera se esfuerzan por lograrlo.
Los estudiantes que acuden a colegios particulares de prestigio se van trasformando en estudiantes de élite. Nos guste o no, el idioma inglés penetra en nuestras vidas conforme vamos creciendo hasta el punto que a veces ni siquiera sospechan que en realidad estamos hablando una mezcla de “inglés y español”. Esto se observa principalmente en la jerga juvenil, es descomunal. A las generaciones mayores a veces les cuesta entender a sus hijos. Muchos adultos, sobre todo quienes no han estudiado inglés, difícilmente captarán de inmediato el significado de muchas estas palabras.
Y tenemos muchas de esas palabras en nuestro lenguaje cotidiano. En la actualidad con el número reducido de horas clase de este idioma, lo único que conseguiremos es el surgimiento de un pseudo-inglés. Es improbable que lo dominen incluso quienes tienen dos horas semanales dedicadas a ello. En muchos países, ajenos a al idioma ingles aprenden desde niños a comunicarse en su idioma materna, y en este idioma, y podemos observar que en los países desarrollados al llegar a la edad adulta las personas hablan perfectamente hasta tres idiomas.
Siempre nos quejamos de la falta de condiciones para el aprendizaje de inglés en nuestras escuelas: falta de profesores, falta de hora clase, la mala calidad de la formación del profesorado, que carece de métodos eficaces, etc. Esto es especialmente evidente cuando escuchamos a un niño que acude a clases particulares. Muchos padres, reconociendo la importancia del inglés hoy en día, contratan profesores particulares para sus hijos. Muchas veces escuchamos a los padres cantar, bailar canciones en inglés, pero desconocen el vocabulario de las canciones, y son incapaces de traducir su letra.
Hay muchos maestros de inglés sin la preparación o motivación necesaria que muy a menudo lo que provoca en los niños es un odio ardiente por el idioma ingles desalentando su interés por el idioma. Nuestro país es uno de los países en donde menos existen personas que hablen, o dominen inglés, y es un privilegio que solo un 5% lo hable a nivel práctico. Las deficiencias en el dominio del idioma materno, y el idioma ingles de los escolares es ampliamente reconocido. Sin embargo, se ha querido compensar estas deficiencias sin resultados ya que son muy pocos los maestros de inglés en las escuelas primarias y el número de horas asignadas es muy poco.
Además, todos los maestros se centran en un parámetro común para evaluar el dominio del idioma extranjero. Los niños no alcanzan nivel alguno. La actual tendencia va en la dirección correcta, pero a pasos muy lentos. Así como en el Porfiriato los niños y adultos aprendían Frances por su importancia hoy lo es para en inglés. Un niño al que se le da una hora o dos de inglés a la semana, es muy poco, porque los niños a esta edad tienen un sistema de memoria que, si hay un descanso entre clases de más de cuatro o cinco días, olvidan casi todo lo aprendido. Muchos padres consideran que es mucho más provechoso que su hijo aprenda matemáticas, y otras materias importantes en lugar de inglés.
Pero esta es la opinión de quienes no dominan inglés, y no ven el más mínimo pecado en ello, sin darse cuenta de que esto aísla a los niños de la cultura global y de una amplia gama de información. Me recuerda a la actitud de los padres que dicen: “Bueno, mi padre me azotó y crecí bien, sin traumas”. Y “les daré a mis hijos, porque así crecerán bien”. En otras palabras, piensan con categorías anticuadas de anteayer, convencidos de que tienen razón. En nuestro país se hablan más de 150 lenguas. Hoy en día, muchas de ellas están en peligro de extinción, y las políticas estatales se centran en su preservación y desarrollo.
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