Añoro el tiempo pasado cuando en la casa de cada mexicano se
cenaba en navidad y hasta te recomendaban los padres la forma de sentarte,
tomar el tenedor, lo que debías consumir primero, esa satisfacción se vio
rebasada, la voz de alerta que se daba no fue escuchada y hoy se sientan de
última hora esperando que alcance para todos o simplemente se van a la casa de
los suegros a pepenar. Aquellos años de poner el niño dios, su pesebre, la
abuela apurada en la cocina, el novio en la sala, todos deseándose la
felicidad. Y, que me dicen del árbol lleno de tarjetas navideñas que llegaban
de diferentes lados con frases creativas, hermosas. Grandes fechas en compañía
de los tuyos, todo eso se acabó, ya no hay creatividad, los hijos llegan a
intervalos y se marchan a seguir trabajando. Esto me lleva a la terrible
conclusión que no han servido los diferentes gobiernos que nos han tocado y que
el número de necesidades van en aumento.
Algo dentro de mí me decía que no diera ideas en los medios sobre
educación para que los Juniors improvisados (Criollada elitista) no los usara
en su discurso cada vez que sientan la presión social de los miles de maestros
y padres de familia que se dan cuenta de la falta de preparación en este campo
de esos amigos de cenas, fiestas, parrandas juveniles instalados en la guía de
la institución noble educativa pero pues ya ven, soy terco siempre
interviniendo a pesar de las represalias que uno recibe de este tipo de
señalamientos el cual no ha variado con el tiempo pero lo que importa es la
salud del sistema educativo. Ellos
atacan para que te eches a temblar y al final termines desgastado. Se comportan
como una secta satánica que recibe elogios en especie y se ríen de la sociedad
desvirtuando la realidad.
La precariedad en la que laboran los maestros en sus escuelas
es una política infame que desestabiliza la sociabilidad del educando. El niño
aprende a ver a su maestro de primaria, secundaria, bachillerato desplazado,
marginado, frustrado. El maestro observa al niño sin destino aparente al
comprender que por más que estudie en una escuela pública y no traiga el
pedigrí familiar no pasara de un simple maestro que luchara por años para que
se le asigne una plaza. Las buenas vacantes son apartadas para las designaciones
del político en turno.
Han perjudicado la educación, la estabilidad laboral en los
diferentes centros educativos lo que significa reproceso en la enseñanza es
decir si se deteriora las condiciones de trabajo por la improvisación que hace
el gobierno para acomodar a sus huestes políticas (Compromisos) se sufre de
entrada la humillación, luego las medidas drásticas de ajustes innecesarios
para acumular poder. La calidad de la educación es importante, el conocimiento
de quien la dirige los es aún más, el proyecto pedagógico no debe jamás ir
pegado al proyecto personal político o familiar. La asignación de presupuesto
debe ir de la mano de la inversión en educación y no en fomento de la imagen
del funcionario o sus necesidades personales (Esto, es gasto) Por lo que cada
peso invertido debe dar rendimiento y no trabajo a la familia del gobernante.
Pues bien, resulta que son muchos generales los que consumen
el presupuesto y la tropa frente a grupo le dejan las sobras. Calidad es una
escuela que logra el desarrollo integro de maestros, padres, personal
administrativo y, alumnos teniendo en cuenta el rendimiento de todos en su
conjunto. El problema radica que al dividir lo presupuestado contra lo
invertido se le queda a deber a la escuela al no contar con mantenimiento,
material, mobiliario, etc. Evidentemente la ineficacia administrativa del
gobernante es la causante. Por principio no garantiza la gratuidad universal
con sus cuotas impositivas, la obligación en dar mantenimiento a la escuela por
los padres de familia. Referentes en como tiran el dinero programado para la
educación sobran.
De nada sirve que se consagre en derecho en la constitución
cuando para el gobernante en más prioritario ir a comer a su casa en
helicóptero, gastar millones de pesos en medios de comunicación para su imagen
y a los alumnos que son el futuro no cuentan con los facilitadores en el centro
educativo. El sueldo de un profesor por desgracia no alcanza se mire desde
donde se mire mientras que el funcionario público sin perfil he impuesto por
gracia divina del gobernante cobra diez veces más. No es equiparable y en la
mayoría de los casos estos funcionarios públicos traen jubilaciones cobrando,
tienen futuras jubilaciones en puerta y otro tipo de entradas en negocios de
gobierno. El profesor no cuenta con reconocimiento social (Cualquier padre o
madre va y le grita, los medios los usa el gobierno para atacarlo)
El magisterio se fragmento en su partido político Panal. Es
preocupante por ser lo que los maestros no deseaban, su actividad y tarea seria
hacia la sociedad fue juzgada y surgió la indiferencia, cargada de apatía al
verse golpeados constantemente sobre el egoísmo social, el descredito, lo
escéptico y terco de sus consecuencias. Los maestros que venían agarrados de la
mano en un lazo fraternal con sus líderes, ideales y acción se dieron cuenta
que los improvisados lideres no les importaba nada las causas que marginaban el
magisterio y se vieron con imposiciones que no deseaban en su vida de trabajo
por ello exigieron reivindicación gremial ante el poder sindical y ante el
concepto social.
El juego moral se vio convertido en padre tutelar de quienes
tenían la responsabilidad en defender sus derechos laborales rayando a veces en
tiranía al inhibir cualquier manifestación en contra ante la actitud chocante
por falta de calidad personal. Hoy van en busca de una nueva identidad que no
repita las características anteriores para que su profesión sea valorada
decorosamente y se deje en incidir negativamente en su prestigio social.
El atributo de decencia magisterial lo vieron rebasado de la
misma forma en que fueron expuestos a la opinión pública por malos manejos de
líderes deshonestos.- Decencia y honra. Es el reclamo, salario adecuado,
estabilidad laboral, aportaciones que lleguen a su destino sin que el gobierno
del estado las jinetee. Existe una división en el magisterio vinculada a la
decisión gubernamental en mantener en puestos claves de la educación a miembros
de las clases altas sin perfil provenientes de la nueva criollada banal que
lejos en servir a la educación la perjudica.
Sacar a la señorita aristocracia de la educación es el
lamento soñado y el cual se ha venido incrementado al considerar el sistema
educativo como parte del botín político, cosa que los maestros detestan por la
frivolidad y desamor a lo que ellos entregan su vida. Es una lección mal
aplicada, esos nombramientos para dar trabajo a personas que vienen de familias
holgadas económicamente de modo que invierten el sentido educativo, el cierre
social a los valores a respetar negando la extracción y la posibilidad de
realizar correctamente esta labor.
Existe división y la
aristocracia gubernamental termina en llenarla de defectos, pedantería,
hipocresía, lujo superfluo. El buen docente se ha visto desplazado y por la
necesidad se queda callado ante la banalidad en la que se conduce la educación
en Sinaloa. Actualmente no se requiere ser buen maestro sino amigo de la
familia gubernamental para al otro día aparecer como autentico reformador,
constructor educativo convertido por la prensa como el idóneo comprometido.
Disputa y distribución es de lo que se trata y para ello se requiere la
relación familiar de la cual recibe
elogios y se esmera porque el puesto regalado lo haga feliz, mientras el
verdadero maestro de vocación sobre vive en la indiferencia ante la mirada
reprobatoria de quien ha llegado desperfilado- Mayor humillación, relación
conflictiva entre la élite que gobierna y el maestro que estudio para esa
profesión.
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