MIGRANTES
Son el resultado de una política neo- liberal que solo busca
la rentabilidad a corto plazo esquilmando la naturaleza de un lugar, otro y
otro, y que mata a quienes coloniza. Son los grandes olvidados, los sin tierra,
los sin brillo en los ojos, los sin nada. Sólo tienen vida y quieren
mantenerla, como cualquier animal, incluso racional. No pueden esperar más. No
pueden esperar, especialmente los jóvenes, a que la desidia internacional y las
multinacionales acaben con ellos como hicimos con sus padres y con sus abuelos.
El abuso que se comete resuena en la conciencia de todas las
personas de bien. No son ladrones, son la previsible consecuencia de un
capitalismo salvaje que explota los recursos naturales de sus países y
abandonan a su suerte a la ciudadanía que puebla esos semilleros de oro, de
diamantes, de petróleo, de madera.
No son ave de rapiña, son personas. No son pájaros de mal
agüero, son el reflejo fiel de una sociedad clasista. No vienen a robar, vienen
a ofrecernos el producto de su fuerza y de su inteligencia a cambio de vivir,
de poder comer. No demandan algo que sea ilegal, piden que la justicia en la
Declaración Universal de los Derechos Humanos se cumpla. Su presencia, tan
denostada por algunos y tan aireada por los medios, suponen un estruendoso
triunfo en la campaña política de un presidente en campaña en el país del
norte. Son la desgracia personificada de los pueblos de América latina y la
sinvergüenzada de gobiernos, empresarios foráneos que no queremos ver ni
entender. Son el dibujo de la miseria que nos negamos no sólo a aceptar sino
siquiera a mirar excepto cuando lo hacemos con el morbo que da la desgracia
ajena a distancia.
Los migrantes son los conejillos de indias de Donald Trump en
busca de su permanencia en la presidencia de estados unidos. Son el reflejo del
saqueo de los estados unidos en sus países y los gobernantes rateros abusivos
oriundos con casas en Miami etc. Son el reflejo de lo que somos en toda la
América latina: sociedades inhumanas insensibles al dolor ajeno. Hay quienes
ven en las avalanchas cuya puerta es México
una amenaza. Se equivoca el gobierno de estados unidos si piensa que en
México no existimos nacionalistas dispuestos a dar la vida por nuestra tierra.-
Se equivoca si piensa que López Obrador es otro Antonio López de Santana.-
Aunque ambos personajes son liberales, el segundo fue acomodaticio en los
templos sagrados de Salomón.
Para los mexicanos no se trata de una amenaza es una
oportunidad. La oportunidad de hacer otra política acorde a los tiempos en
donde los derechos de la ciudadanía, por el mero hecho de serlo, estén por
encima siempre, de los intereses financieros y económicos. Alguien tendrá que
poner orden en este desaguisado, en este entramado de intereses que sólo
beneficia a unos pocos en detrimento de la paz social en todo latino América.
Reitero, no vienen en son de guerra, ni traen el fragor de
los cañones de Hernán Cortes; vienen con sus brazos desnudos y mucha hambre
atrasada, un hambre endémica, demasiada para no hacer algo, para no dar la vida
en el camino a la frontera si hace falta, para morir en el intento. Total… si
se quedan en los lugares de los que proceden se morirán de inanición de todas
formas o los mataran los sicarios pagados por empresas extranjeras para que
dejen la zona a explotar.
Traen grabado en el iris de sus grandes ojos de sorpresa
y en todas y cada una de las neuronas que pululan por sus cerebros que su meta,
su único objetivo -que no es otro que la vida- está tras el muro de
incomprensión que les impide llegar a Estados unidos. Hemos colocado vallas,
miles de soldados llamados guardia nacional y las reforzamos cada vez más. Como
se hace con el ganado, con los animales díscolos que hemos de amansar. ¿Dónde
queda la visión de Dios de López Obrador? ¿Cuál es el significado de patria? No
es necesario recordarle la visión de izquierda, la idea de Juárez, los viejos
gobiernos con dignidad, la constitución política, la fraternidad, igualdad,
solidaridad, templanza, caridad, filantropía, magnanimidad.- Fuerza, belleza,
candor reflejada en el roció que baja sobre nuestras vestiduras. México
convertido en un volcán de pasiones a punto de reventar con medidas paliativas
de sumisión.
La sangre hierve, se
derrama por los caminos cada vez es más frecuente y México aguanta la ofensa,
la utilización que de su gobierno hace el gobierno extranjero que al final de
nada servirá la vergüenza de esa ofensa. Me avergüenza la actitud pública para
quien los derechos humanos no valen, son disimulados, pisoteados por el salvaje
capitalista que se ríe de los pobres, de los que por años a saqueado su país de
los recursos naturales. Los discursos y acciones van en la línea de
presionarlos a los inmigrantes huelen el dólar, son oportunistas de traje a la
medida extranjera y se mueven con áureas de salvadores de patrias.- Son
sinvergüenzas, analfabetos con actitudes de marionetas sin alma. Secan el sudor
de su frente con pañuelos de seda y discursean con motivos anarquistas. Son
ladrones con chaqueta perfumada que buscan borregos para que difundan sus ideas
en las redes o pantallas de plasma.
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