domingo, 12 de enero de 2020


MIGRANTES

Son el resultado de una política neo- liberal que solo busca la rentabilidad a corto plazo esquilmando la naturaleza de un lugar, otro y otro, y que mata a quienes coloniza. Son los grandes olvidados, los sin tierra, los sin brillo en los ojos, los sin nada. Sólo tienen vida y quieren mantenerla, como cualquier animal, incluso racional. No pueden esperar más. No pueden esperar, especialmente los jóvenes, a que la desidia internacional y las multinacionales acaben con ellos como hicimos con sus padres y con sus abuelos.

El abuso que se comete resuena en la conciencia de todas las personas de bien. No son ladrones, son la previsible consecuencia de un capitalismo salvaje que explota los recursos naturales de sus países y abandonan a su suerte a la ciudadanía que puebla esos semilleros de oro, de diamantes, de petróleo, de madera.

No son ave de rapiña, son personas. No son pájaros de mal agüero, son el reflejo fiel de una sociedad clasista. No vienen a robar, vienen a ofrecernos el producto de su fuerza y de su inteligencia a cambio de vivir, de poder comer. No demandan algo que sea ilegal, piden que la justicia en la Declaración Universal de los Derechos Humanos se cumpla. Su presencia, tan denostada por algunos y tan aireada por los medios, suponen un estruendoso triunfo en la campaña política de un presidente en campaña en el país del norte. Son la desgracia personificada de los pueblos de América latina y la sinvergüenzada de gobiernos, empresarios foráneos que no queremos ver ni entender. Son el dibujo de la miseria que nos negamos no sólo a aceptar sino siquiera a mirar excepto cuando lo hacemos con el morbo que da la desgracia ajena a distancia.

Los migrantes son los conejillos de indias de Donald Trump en busca de su permanencia en la presidencia de estados unidos. Son el reflejo del saqueo de los estados unidos en sus países y los gobernantes rateros abusivos oriundos con casas en Miami etc. Son el reflejo de lo que somos en toda la América latina: sociedades inhumanas insensibles al dolor ajeno. Hay quienes ven en las avalanchas cuya puerta es México  una amenaza. Se equivoca el gobierno de estados unidos si piensa que en México no existimos nacionalistas dispuestos a dar la vida por nuestra tierra.- Se equivoca si piensa que López Obrador es otro Antonio López de Santana.- Aunque ambos personajes son liberales, el segundo fue acomodaticio en los templos sagrados de Salomón.

Para los mexicanos no se trata de una amenaza es una oportunidad. La oportunidad de hacer otra política acorde a los tiempos en donde los derechos de la ciudadanía, por el mero hecho de serlo, estén por encima siempre, de los intereses financieros y económicos. Alguien tendrá que poner orden en este desaguisado, en este entramado de intereses que sólo beneficia a unos pocos en detrimento de la paz social en todo latino América.

Reitero, no vienen en son de guerra, ni traen el fragor de los cañones de Hernán Cortes; vienen con sus brazos desnudos y mucha hambre atrasada, un hambre endémica, demasiada para no hacer algo, para no dar la vida en el camino a la frontera si hace falta, para morir en el intento. Total… si se quedan en los lugares de los que proceden se morirán de inanición de todas formas o los mataran los sicarios pagados por empresas extranjeras para que dejen la zona a explotar. 

Traen grabado en el iris de sus grandes ojos de sorpresa y en todas y cada una de las neuronas que pululan por sus cerebros que su meta, su único objetivo -que no es otro que la vida- está tras el muro de incomprensión que les impide llegar a Estados unidos. Hemos colocado vallas, miles de soldados llamados guardia nacional y las reforzamos cada vez más. Como se hace con el ganado, con los animales díscolos que hemos de amansar. ¿Dónde queda la visión de Dios de López Obrador? ¿Cuál es el significado de patria? No es necesario recordarle la visión de izquierda, la idea de Juárez, los viejos gobiernos con dignidad, la constitución política, la fraternidad, igualdad, solidaridad, templanza, caridad, filantropía, magnanimidad.- Fuerza, belleza, candor reflejada en el roció que baja sobre nuestras vestiduras. México convertido en un volcán de pasiones a punto de reventar con medidas paliativas de sumisión.

 La sangre hierve, se derrama por los caminos cada vez es más frecuente y México aguanta la ofensa, la utilización que de su gobierno hace el gobierno extranjero que al final de nada servirá la vergüenza de esa ofensa. Me avergüenza la actitud pública para quien los derechos humanos no valen, son disimulados, pisoteados por el salvaje capitalista que se ríe de los pobres, de los que por años a saqueado su país de los recursos naturales. Los discursos y acciones van en la línea de presionarlos a los inmigrantes huelen el dólar, son oportunistas de traje a la medida extranjera y se mueven con áureas de salvadores de patrias.- Son sinvergüenzas, analfabetos con actitudes de marionetas sin alma. Secan el sudor de su frente con pañuelos de seda y discursean con motivos anarquistas. Son ladrones con chaqueta perfumada que buscan borregos para que difundan sus ideas en las redes o pantallas de plasma.

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