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RECUERDOS
El tiempo de nuestra felicidad
infantil es irrecuperable, todos amamos esos recuerdos, sin embargo, ellos se
niegan aparecer. A los infantes que fueron feliceses al lado de sus padres en
la edad adulta les encanta memorarlos refrescando sus momentos feliceses. En lo
personal me sirven como fuente de experiencia y aprendizaje. Y lo digo debido a
que corrí hasta la saciedad, tome leche directamente de la ubre la vaca, mi
madre cerro mis ojos a la hora de dormir, escuche a los ancianos, a los
adultos, a mis profesores. Escuche voces dulces y no tan acogedoras, pero cada
sonido se establecía en mi corazón y la memoria. Me levante con los ojos
hinchados, la vista nublada.
Me movía y me encantaba cuando
lograba lo que me proponía, a la vez me derrumbada en el fracaso, me daba la
vuelta y lo reanudaba. Aquellas recomendaciones se “Es la hora de dormir” No quiero dormir,
mama. No tengo sueño, - le responderás, y nos ganaba el cansancio para arribar
a esos vagos, pero dulces sueños que llenan tu imaginación, el sano sueño
infantil te cierra los párpados, y en un minuto olvidarás y dormirás como
Angelito. Estas dormido y sientes la suave mano de tu madre o padre dándote un
beso en el cachete o la frente. Reconoces las caricias recibidas de quien es
esa mano, ese beso, e incluso en un sueño agarras involuntariamente esa mano y
la presionas firmemente.
Una madre que nos observa mientras dormimos y
pasa su mano tierna sobre nuestro cabello y su voz dulce suena sobre nuestro
oído “Levántate mi amor, es hora de desayunar para ir a la escuela” Abres los
ojos y ves los de ella derramando ternura y amor. De nuevo nos da un beso, nos
toca las manos y repite el “Levántate mi amor, es hora del desayuno” Toma
nuestro cuerpo abrazándonos para enseguida hacernos cosquillas juguetonas-
Aquellos amaneceres con la habitación en silencio, la mañana
semioscura; nuestra madre se sienta a un lado. Escuchamos su voz. Eso, nos
hace saltar, envolver los brazos alrededor de su cuello, presionar nuestra
cabeza contra su pecho.
Que recuerdos y momentos tan hermosos, llenos
de sentimientos. No te daba miedo exclamar que amabas a tu Mamá y a tu Papá.
Por mi parte los recuerdo cuando me envolvía en una cobija y me acariciaba
antes de darme las buenas noches. Instantes gratificantes, pero ¿Porque se van,
los olvidamos, no regresan, son escurridizos en la mente? ¿Por qué esa
felicidad, amor deja de brillar en nuestras mentes? ¿Recuerdas tu primer
juguete favorito? ¿El cómo te bañaban de pequeño? ¿Tu perro, gato, almohada, lo
que admirabas?
Unos padres que se levantaban en su diario
pensando en cómo hacerte feliz, que no sufrieras tropiezos en tu caminar, y
siendo adulto los ves cayéndose a ellos por su edad y en respuesta volteas tu
rostro o te ríes de ellos ¡No, con ellos! Ellos que dejaban de dormir
tranquilos ante cualquier alarma de enfermedad, o daño físico ¿Por qué los
descuidas? ¿No sientes ya esa necesidad de amor de parte de ellos? ¿Qué tiempo
podría ser mejor el tuyo cuando niño o el de ellos siendo ancianos? Las
virtudes se maman y transitan por el camino de la necesidad ilimitada de dar y
recibir amor, esos son los verdaderos motivos de la vida, lo otro es vanidad,
egocentrismo, arrogancia, desprecio.
¿Cómo no amar, no apreciar los recuerdos de la
infancia? Estos recuerdos refrescan, elevan mi alma y me sirven como
fuente de los mejores placeres. Habiendo corrido jugando con los amigos por las
calles y patios llegaba a sentarme a que me sirvieran la comida. Era el tiempo
de sentarte y escuchar a tus padres. Oir la dulce voz de tu madre que le habla
a uno de tus hermanos o a ti, con el corazón mirándolos fijamente a los ojos.
Es ver, esos mismos ojos somnolientos esperando que seas tu quien se duerme
primero por la noche antes de irse ella a descansar, y no se despega de ese lugar
hasta que ver que no te mueves. Una mano suave recorre tu cabello en espera de
ese sueño infantil. Nuestra madre es como si todo su tiempo lo dedicara a
estarnos espiando para descubrir lo que necesitamos para ser feliceses, es
increíble el tiempo que dedican a ello.
Son instintivas para adivinar lo que nos sucede
¿Cómo lo hacen? No lo sé, pero ese pensamiento les sirve para guiarnos mediante
conversaciones que en la mayoría de las ocasiones no, nos gusta por muy amable
que este sea. En cada página de nuestra vida están presentes, y en la juventud
cuando todas las fuerzas del alma se dirigen hacia el futuro lo hacen con mayor
presencia. Así, es todos los días desde el nacimiento hasta el día que dejan de
existir, son Sol y luz a la expectativa a que nuestro destino se cumpla.
Estúpido y tonto es el que reniega de ella. Hay muchas pruebas en la vida, como
hay amor, odio, miedo, hay necesidades, prosperidad, espiritualidad, gloria.
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