martes, 10 de enero de 2023

 

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RECUERDOS

El tiempo de nuestra felicidad infantil es irrecuperable, todos amamos esos recuerdos, sin embargo, ellos se niegan aparecer. A los infantes que fueron feliceses al lado de sus padres en la edad adulta les encanta memorarlos refrescando sus momentos feliceses. En lo personal me sirven como fuente de experiencia y aprendizaje. Y lo digo debido a que corrí hasta la saciedad, tome leche directamente de la ubre la vaca, mi madre cerro mis ojos a la hora de dormir, escuche a los ancianos, a los adultos, a mis profesores. Escuche voces dulces y no tan acogedoras, pero cada sonido se establecía en mi corazón y la memoria. Me levante con los ojos hinchados, la vista nublada.

Me movía y me encantaba cuando lograba lo que me proponía, a la vez me derrumbada en el fracaso, me daba la vuelta y lo reanudaba. Aquellas recomendaciones se “Es la hora de dormir” No quiero dormir, mama. No tengo sueño, - le responderás, y nos ganaba el cansancio para arribar a esos vagos, pero dulces sueños que llenan tu imaginación, el sano sueño infantil te cierra los párpados, y en un minuto olvidarás y dormirás como Angelito. Estas dormido y sientes la suave mano de tu madre o padre dándote un beso en el cachete o la frente. Reconoces las caricias recibidas de quien es esa mano, ese beso, e incluso en un sueño agarras involuntariamente esa mano y la presionas firmemente. 

Una madre que nos observa mientras dormimos y pasa su mano tierna sobre nuestro cabello y su voz dulce suena sobre nuestro oído “Levántate mi amor, es hora de desayunar para ir a la escuela” Abres los ojos y ves los de ella derramando ternura y amor. De nuevo nos da un beso, nos toca las manos y repite el “Levántate mi amor, es hora del desayuno” Toma nuestro cuerpo abrazándonos para enseguida hacernos cosquillas juguetonas- Aquellos amaneceres con la habitación en silencio, la mañana semioscura; nuestra madre se sienta a un lado. Escuchamos su voz. Eso, nos hace saltar, envolver los brazos alrededor de su cuello, presionar nuestra cabeza contra su pecho. 

Que recuerdos y momentos tan hermosos, llenos de sentimientos. No te daba miedo exclamar que amabas a tu Mamá y a tu Papá. Por mi parte los recuerdo cuando me envolvía en una cobija y me acariciaba antes de darme las buenas noches. Instantes gratificantes, pero ¿Porque se van, los olvidamos, no regresan, son escurridizos en la mente? ¿Por qué esa felicidad, amor deja de brillar en nuestras mentes? ¿Recuerdas tu primer juguete favorito? ¿El cómo te bañaban de pequeño? ¿Tu perro, gato, almohada, lo que admirabas?

Unos padres que se levantaban en su diario pensando en cómo hacerte feliz, que no sufrieras tropiezos en tu caminar, y siendo adulto los ves cayéndose a ellos por su edad y en respuesta volteas tu rostro o te ríes de ellos ¡No, con ellos! Ellos que dejaban de dormir tranquilos ante cualquier alarma de enfermedad, o daño físico ¿Por qué los descuidas? ¿No sientes ya esa necesidad de amor de parte de ellos? ¿Qué tiempo podría ser mejor el tuyo cuando niño o el de ellos siendo ancianos? Las virtudes se maman y transitan por el camino de la necesidad ilimitada de dar y recibir amor, esos son los verdaderos motivos de la vida, lo otro es vanidad, egocentrismo, arrogancia, desprecio.

¿Cómo no amar, no apreciar los recuerdos de la infancia? Estos recuerdos refrescan, elevan mi alma y me sirven como fuente de los mejores placeres. Habiendo corrido jugando con los amigos por las calles y patios llegaba a sentarme a que me sirvieran la comida. Era el tiempo de sentarte y escuchar a tus padres. Oir la dulce voz de tu madre que le habla a uno de tus hermanos o a ti, con el corazón mirándolos fijamente a los ojos. Es ver, esos mismos ojos somnolientos esperando que seas tu quien se duerme primero por la noche antes de irse ella a descansar, y no se despega de ese lugar hasta que ver que no te mueves. Una mano suave recorre tu cabello en espera de ese sueño infantil. Nuestra madre es como si todo su tiempo lo dedicara a estarnos espiando para descubrir lo que necesitamos para ser feliceses, es increíble el tiempo que dedican a ello.

Son instintivas para adivinar lo que nos sucede ¿Cómo lo hacen? No lo sé, pero ese pensamiento les sirve para guiarnos mediante conversaciones que en la mayoría de las ocasiones no, nos gusta por muy amable que este sea. En cada página de nuestra vida están presentes, y en la juventud cuando todas las fuerzas del alma se dirigen hacia el futuro lo hacen con mayor presencia. Así, es todos los días desde el nacimiento hasta el día que dejan de existir, son Sol y luz a la expectativa a que nuestro destino se cumpla. Estúpido y tonto es el que reniega de ella. Hay muchas pruebas en la vida, como hay amor, odio, miedo, hay necesidades, prosperidad, espiritualidad, gloria.

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