martes, 28 de marzo de 2023

 

ERROR DE LA ENAMORADA



CLAUDIA: Las cosas más bellas de la vida no son algo que podamos ver o tocar, esas las sentimos. Una caricia, un abrazo, la magia de una mirada o simplemente que te digan ¿Cómo te va? Todo esto es parte de la verdadera felicidad, que no es más que la suma de todas las cosas que no podemos ver con nuestros ojos. Todas estas acciones juntas son cuando estamos plantado Juntos, en los sentimientos del jardín del alma.

Reflexionar sobre arrepentirme por lo hecho con mi vida, creo que más bien le estoy agradecida. Considero que lleve una vida agradable y amorosa con mi primera pareja, juntos. Sé que lo amare hasta nuestro último día y más allá. La vida te va llevando por caminos y conflictos que no alcanzas a resolver y cometes errores. Para mi llego el momento en dejarlo, aunque no me sentía segura en hacerlo. La casa se me fue haciendo estrecha para los dos. La relación ya no era la de dos enamorados, incluso las paredes de mi casa las veía feas por más pintura y cuidado que pusiera para conservarlas bellas.

Tenía sed de algo que no me explicaba, me sentía metida en un agujero que me asfixiaba. Lo veía llegar y mi corazón ya no se aceleraba con palpitaciones luchando por no salirse. Trataba de llenarlo mostrándome amable, dándole caricias, pero por más intentos que hacia me sentía que estaba vacía. Deseaba libertad, me creía atrapada en una jaula como la canción del pajarillo pecho amarillo. Probablemente yo era la que estaba en el error, estaba escudriñando y jugando a mi manera con mis sentimientos.

Esa euforia de ser independiente, dejar el sentirme atrapada fue lo que no permitió que nuestro amor sobreviviera. Ahora solo le debo gratitud a la vida por esa experiencia mientras duro. Vivimos unos cuantos años juntos (Cuatro), no tuvimos hijos. No quise embarazarme en ese tiempo, deseaba contar con una casa propia para tener solides, creo que fue mi error no procrear uno o dos hijos. Eso me hubiera tranquilizado. La ansiedad se apodero de mi alma, medite que al dejarlo no me perdía de nada y ganaba mucho, pero me doy cuenta que me auto traicione, debido a que me fui y él fue en busca de otra pareja que lo amara, en cambio yo me quede sola con mi ansiedad y el corazón sangrando al darme cuenta que lo amaba.

En principio recuerdo renuncie a la intimidad viviendo a su lado y durmiendo en la misma cama, simplemente me hacia la enojada, cansada, molesta, que andaba en mi ciclo. Cinco años despues me junte con otra pareja. En secreto le seguí los pasos que daba mi primera pareja hasta que supe que se murió de un infarto al corazón. Todavía estoy tratando de entender y aprender a vivir con la pérdida. En el silencio de mi hogar en ciertas ocasiones me llega su recuerdo, los encuentros románticos que tuvimos antes de casarnos, el deseo que mantuve por cinco años en que regresara para reencontrarnos. - Las viejas cartas que nos escribíamos me pesa haberlas quemado en un momento de coraje cuando supe que se casó con otra.

Ahora las recuerdo vagamente, recuerdo su letra y eso me lleva a ese pasado. Tuve que silenciar a mi corazón, tratar de que su imagen se borrara, pero no lo conseguí del todo. Recuerdo cuando andábamos de novios y el era un estudiante que vivía fuera de la ciudad, cuando me llegaban sus cartas y las guardaba debajo del colchón para sacarlas en la noche y releerlas. Varias noches despues de su funeral rece por su alma encerrada en mi habitación. Me servía de consuelo que nos amamos, pero esa relación ya no tenía vuelta atrás, el viaje se hizo se ida y sin retorno.

Ciertamente me casé no muy enamorada por segunda ocasión. Mi actual esposo me seguía y venia a verme a la casa. Le hable con la verdad, y acepto casarse sin hacerme reproche alguno por mi primera pareja quedando en el acuerdo de nunca mencionar su nombre en presencia suya. Nos casamos y me cambie de casa dejando atrás todo tipo de recuerdos. En el primer otoño quede embarazada, y tuve la esperanza que ahora si lo olvidaría del todo. Un nuevo amor me estaba brotando en el alma. Probablemente no fui justa con mi primer esposo, ni lo estaba siendo con el segundo. Al primero no le hice la vida fácil, pero necesitaba llenar ese vacio que sentía fuerte en mi alma.

No niego que estuve muy enamorada, viví la vida con alegría a su lado, su familia fue muy generosa conmigo, ellos me abrieron los brazos. Tuve tanto amor como cualquier mujer enamorada desea encontrar y ser correspondida. Probablemente sea difícil imaginar ¿Por qué lo deje? Ni, yo lo sé, pero se va perdiendo algo dentro de uno, se siente encerrada, y actúa para despues arrepentirse. Quieres volver andar se solterón, y eso te arrastra hasta darte cuenta que pierdes el equilibrio, que ya no cuentas con el barco para navegar juntos. Quedas a la deriva en medio de la tempestad de tus ansiedades.

La vida te da esa oportunidad de resbalarte y levantarte, de soltar lo que consideras son cadenas, pero depende de cual cadena te sueltes ya que con una vuelves a flotar por encima del agua y con otra te hundes hasta desaparecer en las profundidades de tus ansiedades. Para volver amar se necesitan nuevas cuerdas, quitarte los trapos viejos que nublan los sentimientos. Probablemente eso me paso y me quede atrapada en mi error por cinco años. Son esos sentimientos y pensamientos que le dan vueltas a mi cabeza echándome encima el sentimiento de culpa. Gracias a Dios soy actualmente feliz.

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