lunes, 29 de mayo de 2023

 LA HUELGA EN LA UNIVERSIDAD 1976 SEGUNDO AÑO DE PROFESIONAL

RAMÓN ANTONIO LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI
Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC Universidad Nacional Autónoma de México.
La decisión estaba tomada, al otro día estableceríamos un mitin en medio de la plaza entre facultades con la intención de llamar a todos los estudiantes a revelarnos contra el costo excesivo del trasporte y el mal trato que recibíamos de los choferes. Teníamos contemplados a cinco oradores, lo cuatro primeros expondrían la situación y luego invitaríamos a los espontáneos para que dieran su punto de vista y de acuerdo a como se fueran presentando las cosas me tocaría ser el orador de las propuestas y cierre y acuerdos, entre ellas la principal era que al otro día a la entrada de las facultades pondríamos una urna para depositar su opinión, si no íbamos a huelga.
El plan implicaba que si la mayoría votaba por el sí, de inmediato cerraríamos las instalaciones y prepararíamos bombas molotov, estableceríamos grupos de trabajo y una brigada que se encargara de tomar los camiones para meterlos a los patios ¿Cuant. Camiones?
Los que cupieran en las dos canchas de básquet bol. Esa noche estaba preocupado, aunque sentía ese poder de pensar en los acontecimientos que se avecinaban y los eventos que podrían ocurrir, pensaba en ese futuro y los obstáculos así como las posibles eventualidades, tratando en la mente de anticiparme ante lo inesperado. Por ejemplo lo que haríamos para resguarde los camiones y detener a la policía ¿Cuántos de nosotros tendríamos el ánimo para enfrentar una situación de violencia?
Vivía momentos de ansiedad, estaba preocupado pensando lo peor, lo que podríamos pasar y el temor en el cómo manejarlo. Los sentimientos encontrados me reproducían imágenes de compañeros muertos en un posible desastre fuera de control pero ese era nuestro destino y teníamos que enfrentarlo para que los camioneros bajaran la Tarifa y nos cobraran la mitad a los estudiantes.
Hoy que lo recuerdo me llegan sentimientos encontrados hasta para confesarlo debido a que no solo yo tenía miedo sino todos los que estábamos involucrados y preocupados por el desarrollo que seguiría al día siguiente. No podía dormir, andaba inquieto con tensión muscular, un poco de dolor de cabeza tal vez por lo que les podría pasar a mis compañeros que estaban confiando en mí.
No pude dormir, la ansiedad no me lo permitió por lo que a las seis de mañana ya estaba frente a la reja de la facultad de acuerdo al plan que me había trazado. Desesperado miraba hacia el estacionamiento en espera de que aparecieran mis compañeros, no sin hacerme la pregunta ¿Y, si se dieron por vencidos? La espera era un tanto incierta por el significado de la misma.
Algunos de la bola ya teníamos experiencia previa en otros movimientos en bachillerato y deseábamos utilizarla en bien los estudiantes universitarios, aunque en México no sería capaz en predecir el resultado y ello se debía que la gran mayoría no nos conocíamos y muchos proveníamos de diferentes estados de la república, además existía otra preocupación debido a que varias de las estudiantes eran mujeres, de una carrera de química que jamás se metían en estos asuntos y muchas de ellas ni siquiera utilizaban el camión al contar con auto.
Eso lógicamente perjudicaba al movimiento por desconocer su carácter y los intereses. Sabíamos que peleábamos lo justo, nos preocupábamos por un problema real y teníamos que resolverlo de tajo, “ahora mismo o nunca se lograría”, sin embargo el miedo me planteaba el peor escenario.
En esa meditación estaba cuando entro al estacionamiento un bocho (auto) de donde descendieron cinco compañeras de la facultad de química con tres urnas listas, eso levanto mi moral que casi estaba exhausta y era natural que me preocupara-, primero porque ellas no usaban el camión, eran nacidas en la ciudad de México y sentían que apoyaban a una causa justa.
“Vaya”, aquí descubrí el empuje de la mujer chilanga para tomar decisiones, cambio por completo la percepción que tenia de ellas (Eran más pintadas que las de mi tierra), eso ayudaría mucho a conseguir los votos necesarios para tomar la escuela.
Pusieron una mesita y el ejercicio inicio con el resultado favorable a cerrar la escuela.
El siguiente paso sería tomar los camiones y establecer la vigilancia y control desde los techos con bombas molotov en mano ¿Quién velaría por la noche? ¿La comida? ¿Cuidar todos los edificios y las bardas?

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