lunes, 29 de mayo de 2023

 

ANÉCDOTAS DE SECUNDARIA Y PREPARATORIA

RAMÓN ANTONIO LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI

Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC Universidad Nacional Autónoma de México

Época bella la de secundaria con anécdotas chuscas: En una ocasión acudimos a entrenar básquet bol un sábado, la secundaria se encontraba sola, solo nosotros. El velador nos sacó unos balones nuevos diciéndonos que los lleváramos a llenar a la gasolinera a una cuadra, eso hicimos pero el lunes en honores nos enteramos que faltaba un balón y, fuimos requeridos en forma inmediata a la dirección, recuerdo nos pararon en el centro de la cancha donde se hacían honores y micrófono en mano el director le comunico a la comunidad estudiantil que los cinco que nos encontrábamos al centro éramos unos rateros, nos habíamos robado un balón nuevo.

En un principio fuimos expulsados los cinco mientras se aclaraba el hecho. Dos días pase expulsado. Al salir la verdad, uno de los otros cuatro lo había empeñado en una tienda a cambio de refrescos. Mi amigo fue expulsado y a la siguiente semana me platico que se encontraba inscrito en otra secundaria de tipo particular donde fue aceptado gracias a que su mama hablo con el director.

Aceptado bajo la responsabilidad de firmar un papel en donde su mama se comprometía a que su hijo mostraría una disciplina excelente. Mi regreso al salón de clases me hizo reflexionar para cuidar no caer en actividades que podrían señalarme nuevamente. La responsabilidad a partir de esa fecha era enorme a tal grado que debía cuidar todos los detalles incluso en lenguaje a emplear. La mirada de los profesores siempre andaba posada sobre mi espalda.

Por su parte mi amigo no era mucho lo que importara o conmoviera lo que sus profesores expresaran del mismo, siguió siendo el mismo escapándose de la secundaria y llegara a la secundaria a la hora de la salida para irse con nosotros por las calles. Cabe señalar que mi amigo no tenía padre y, su madre trabajaba todo el día fuera de su casa por eso su casa estaba sola y nos servía de refugio a esas horas.

La corrida de mi amigo se venía venir dado que jamás mostraba interés por la escuela, cuando llamaban a los padres a junta se encargaba en falsificar la firma de su mama y la dirección de la escuela se enfadaba ante la falta de asistencia de ella pero terminaban por olvidar, su castigo por la inasistencia de su mama era un día sin clases.

Él ya lo sabía, cuando esto ocurría se iba a la playa o a la matiné dependiendo del día del castigo. No cabe duda, es hermoso meternos en esos polvos del pasado entre lo que dejamos, desencadenamos. En segundo de secundaria me comenzó a entrar la quisquilla de traer dinero y, me di a la tarea de conseguir un trabajo en una panadería como entrega pan en abarrotes usando un triciclo. Poco me duro el gusto debido a que me gustaban mucho las conchitas y el dueño me llevaba la cuenta en las consumidas esto ocasiono que al momento de pagarme, le salía debiendo y eso del ahorro no se podría dar, así que mejor continúe con mis estudios.

En mi primer año de preparatoria, la falta de dinero se hizo presente y entre a trabajar en un taller de ayudante, esto lo hice hasta terminar mis estudios y me marche a la ciudad de México a continuar.- A mi favor puede decir que amaba la danza, el béisbol, básquet bol, nadar, andar en bicicleta por el malecón. Una tarde mientras pedaleaba observe que una persona se estaba ahogando de inmediato deje la bicicleta, las chanclas, camiseta y me tire a ayudarla.

En ello estaba cuando llegaron los salvavidas y logramos que saliera bien. Al subir al malecón me encontré con la desagradable sorpresa de que entre los mirones uno se había robado mi bicicleta, chanclas y, la camiseta teniendo que regresar a casa a pie.

Tres meses después tocaron a la puerta de mi casa y en la puerta se encontraba un americano preguntando por mi persona. Me traía una bicicleta nueva, me invito a cenar con su esposa y la hija que meses antes ayude en el mar, al hotel en donde se hospedaba. Recuerdo me dijo que no es común encontrar gente que se atrevan hacer esos actos, que yo era un muchacho muy sensato y que deseaba reparar en cierta manera el daño que me hicieron.

Recibí con alegría la bicicleta, son cosas que no se dan a diario. Una vez la recibí, en la cena me invito a ir a estados unidos, según comento era dueño de varias funerarias, pero no acepte y no lo lamento por considerar que era mi obligación, responsabilidad como ser humano haber actuado en la forma en que lo hice.

 

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