viernes, 30 de junio de 2023

 

SER NEGATIVO

RAMÓN ANTONIO LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI

Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.

 Y es que cuanto más veo y ciento a los niños, más creó entender la solución de cómo hacer que nuestras relaciones interpersonales funcionen. Sólo hay que ir por la calle y verles bailar, cantar, jugar, crear, discutir… es más cuando me cruzo con ellos me dispongo a entrar en su actitud con mucha complicidad y ningún pensamiento saboteador ¿Cuál es su respuesta habitual? ¡Sorpresa ante la integración e improvisación de un adulto! La inocencia bien entendida es una maravillosa representación de buenas actitudes en el ser humano cuando es dulce, tierna y sin falta de intención por eso yo les pregunto ¿Qué emoción nos provoca el dinero?, ¿Perdemos la inocencia ante él? Has de tener claro que no nacemos negativos, que aprendemos a serlo.

 Las decepciones, los desengaños, los errores propios o ajenos, nos llevan a un estado de ira interior, desaliento o dolor emocional. Afortunadamente no es más que una mala reacción, un mecanismo inconsciente equivocado que se puede cambiar, ¡te lo aseguro! El pensamiento positivo sin duda viene con ventajas por animarnos a tomar los riesgos necesarios y ampliar nuestros horizontes. Son cada día más los estudios que demuestran que las personas optimistas tienden a ser físicamente más saludables por estar presentes, concentrados y con alta dosis de energía. Sin embargo tengo mis serias dudas que a los pesimistas les funcionen las afirmaciones positivas.

Tengo la sensación de que llevan años preparándose mentalmente para las consecuencias desagradables que puedan ocurrir. Así cuando les honras con un reconocimiento personal generalmente lo rechazan, recordándose que no han estado a la altura de los objetivos de su vida.

Tampoco creo para nada en el optimista por naturaleza porque no se adapta a las amenazas potenciales al hacer caso omiso. Por tanto y para evitar más lesiones lo mejor es estar inspirado haciendo lo que te gusta por pequeño que sea el sitio, lugar o cosa ¿Qué te gusta hacer y no haces?, ¿Quien será el siguiente en contribuir a la tendencia del cambio, tú u otro?, ¿Eres de los que dejas de hacer algo que te gusta por estar enfadado o negativo?  Te hablo de crear experiencias positivas que queden en tu registro emocional y con otros (estrechar lazos afectivos) y no de ser sólo optimista pasivo a la espera de que sucedan las cosas. No es un sinónimo, es una actitud de vida.

Aprende a decir elogios sinceros y también a recibirlos desde la mejor energía porque quizá sepas que siempre existe una transferencia de energía cuando nos cruzamos las miradas, lo sabrás especialmente cuando hay complicidad con alguien que te gusta porque sube tu autoestima y tienes más disposición a contribuir, ¿verdad? De ti, de mi y nosotros con los pies en el suelo depende que podamos inundar positivamente a los que están en versión monos cabreados “Australopitecos”. ¿Cómo crees tú que puedes contribuir a ser positivista?, ¿Qué imaginas que pasará si lo consigues?, ¿Cómo puedes hacer este sueño real? ¿Qué estamos haciendo para conseguirlo?, ¿Cuál es tu responsabilidad para ser tu primero en ser feliz?, ¿Qué más podemos hacer por salir de nuestra zona de confort?

A veces nos vemos envueltos en situaciones que se nos salen de control. Pensamos que pueden terminar de una forma y cuando nos damos cuenta es de otra, se pierde la razón, la paz, una cosa se transforma en mil y luego diez mil, los días se vuelven batallas interminables y nace algo que se parece al odio aunque no queramos llamarlo así, pero es odio, contra la familia, hermanos, hijos, jefes de trabajo, amigos, empleados, odio, odio constante y sonante que no, nos atrevemos a llamarlo por su nombre y apellido pero que ahí está presente y nos acompaña a donde quiera que vayamos.

Es resentimiento, furia, golpes, pleitos, gritos, palabras de un lado para otro que van y vienen y en ningún lugar se halla sentido. Las soluciones racional y pacifica no es viable al estar bloqueados. Se llega a tener un grado de tensión que la salud flaquea, la paciencia es mínima, hasta con aquellos que no tienen nada que ver en el asunto. Sencillamente nos dejamos llevar y perdemos la cabeza; el hígado es el que manda, el deseo de herir, de retribuciones tardías e innecesarias.

No se trata de justificar lo hecho, porque hecho esta y ni un terremoto lograra borrarlo. Se trata de afrontar con madurez los problemas y errores que cometimos, corregirlos o aceptar que estos son más grandes que nosotros mismos y nuestra capacidad de resolverlos se vuelve polvo.

Y aunque este no es un buen medio para dar consejos, ni me siento cura detrás de un confesionario como tampoco busco que salgan corriendo en busca de exoneraciones ni el pase para la salvación eterna, aprovecho el espacio para mencionar que ustedes no tienen por qué verse arrodillados o rasgándose las vestiduras para entender que la mayor sabiduría esta atrás del error cometido y que uno aprende de los errores, de las decisiones mal tomadas y a la ligera.

Pero, ¿Es necesario revivir una y otra vez una situación del pasado que nos hizo mal? hasta donde nos hace bien quedarnos reviviendo ese momento en el que se nos rompió la tranquilidad? ¿No es la vida lo suficientemente grande y hermosa como para seguir adelante y hallar lugares, personas y recuerdos que sanen cualquier herida? ¿Vale la pena dejar de vivir por un momento amargo o es que toda la cosecha debe de ser quemada hasta las raíces sequen y nazca un fruto nuevo?

Nuestra obligación como seres pensantes es volvernos tolerantes sin andar por la vida buscando pleitos de cantina, mucho menos olvidar el código de honor que, los que lo conocemos, estamos orgullosos de rendirle culto, existe solidaridad, compañerismo, respeto y aunque no conozcamos a la otra persona la apoyamos como se apoya al amigo que está al lado. Cada persona es lo que piensa de sí misma, siendo su personalidad la suma de todos sus pensamientos.

Las acciones y comportamientos de las personas son el reflejo de su manera de pensar.  La manera como pensamos nos moldea lo que somos. Si piensas que eres una persona con poco valor o una persona maravillosa, esa es tu realidad, y eso se va a reflejar en tus acciones. Nosotros elegimos si cuidamos nuestra manera de pensar, limpiándola de pensamientos negativos y dañinos hasta lograr tener lo que deseamos, una manera de pensar positiva y optimista, y que ésta se refleje en nuestras acciones. Está demostrado que el cerebro de las personas (sin importar la edad), es flexible y modificable; es decir, se puede cambiar intencionalmente, si así la persona lo desea.

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