lunes, 17 de julio de 2023

 

AGUA POTABLE Y SUBTERRANEA

RAMÓN ANTONIO LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI

Médico Veterinario Zootecnista FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.

El 10% de la población mundial se abastece de alimentos cultivados mediante el uso de aguas residuales (riego y fertilización). En los países en vías de desarrollo o emergentes, el 90% de las aguas residuales se vierten al medio natural sin ningún tratamiento. El 93 % del agua que corre por las superficies mexicanas, está contaminada por pesticidas, químicos, y herbicidas. El agua en más de un tercio de los ríos se considera no potable.

Si las consecuencias sobre el ecosistema son difíciles de cuantificar, los efectos sobre la salud son problemáticos ¿Con que está contaminada el agua? Nitratos y fosfatos. Materiales orgánicos. Micro contaminantes. Metales pesados. Residuos. Microorganismos. Otros vertidos contaminantes. Queda muy poca agua potable en el mundo, y no es accesible para todos de la misma manera, lo que favorece el desarrollo de la desnutrición, enferme3dades, envenenamiento, etc. Como resultado, las aves, y animales silvestres están muriendo. Muchas especies están al borde de la extinción. La pesca intensiva agrava aún más esta situación.

La contaminación del mar está causando cada vez más daños y algunas especies importantes, como el gran tiburón blanco, están al borde de la extinción y muchas plantas también están muriendo a causa de esta contaminación. El agua cae del cielo. La mayor parte del agua que bebemos proviene de aguas subterráneas que en principio fueron lluvia, por lo que es necesario que llueva, saquemos menos agua del subterránea. Hace 30 años estamos haciendo lo contrario y los mantos freáticos se van quedando secos. Un manto freático son reservorios naturales de aguas subterráneas poco profundas, que se alimenta de la infiltración de agua de lluvia, y son el mayor reservorio de agua potable del planeta.

El agua se filtra en las rocas penetrando en la zona en la interfaz entre el suelo y el nivel freático o zona vadosa, no saturada de agua. Luego, por efecto de la gravedad, llena el nivel freático, una zona saturada de agua y que descansa sobre un suelo impermeable. Las aguas subterráneas no son, por lo tanto, ni lagos ni ríos subterráneos, sino bolsas de agua de lluvia infiltradas en rocas porosas (piedra caliza, creta, arena, etc.). Existe un manto freático libre, cuyo nivel de agua varía sin ser bloqueado por una capa impermeable de tierra que puede correr bajo la superficie de la tierra, y otro cautivo, donde el agua está encerrada en una capa de tierra. Una vez perforada, la capa de tierra permite que el agua salga a borbotones.

El agua se infiltra fácilmente en suelos arenosos, calcáreos y calcáreos, lo que no es el caso de los suelos arcillosos. De monto de lluvia que cae solo un 30% se va a la recarga de las aguas subterráneas. A mayor evaporación menor filtrado, a menor vegetación menor reposo para ser filtrada. Cuando la tasa de recarga de agua subterránea es menor que el bombeo de extracción de agua sea para consumo humano o agrícola, minero, industrial, se reduce el volumen del nivel freático. Y, si la zona tiene pocas precipitaciones en el año el problema se agudiza.

Cada vez será menor la disponibilidad de agua potable para consumo humano y animal por múltiples factores entre ellos la contaminación por pesticidas, calentamiento global, contaminación industrial y humana. El riego agrícola es el que representa estrés hídrico y una fuente importante de contaminación de las aguas subterráneas. Los medios desproporcionados de extracción y en muchas zonas agrícolas, sin ningún control. Las aguas subterráneas están siendo extraídas en todo el mundo, y la diferencia entre el agua bombeada y la acumulada va en accenso con menor precipitación por año, mayor arrastre por falta de vegetación.

En 2022, un estudio realizado por hidrólogos holandeses, alemanes, canadienses y estadounidenses publicado en la revista Nature, estima que el 70% de la cantidad de agua extraída de las aguas subterráneas en todo el mundo por la agricultura intensiva es el 70%. Una sobreexplotación que pone en peligro los ecosistemas fluviales, de los cuales casi el 20% ha alcanzado un umbral crítico, en detrimento de la fauna y la flora. Entre las cuencas hidrográficas más afectadas se encuentran el valle central de California y las llanuras altas del Medio Oeste en los Estados Unidos, el alto Ganges y el Indo en el sur de Asia.

Además del riego agrícola, está la contaminación de las aguas subterráneas, ligada principalmente a los plaguicidas, pero también a los residuos industriales y a la presión demográfica (sistemas sépticos, detergentes domésticos, acetona para las uñas, tintes de pelo, antibióticos, desechos de hospitales, etc.). Otra consecuencia se aprecia en las zonas costeras con la subida del nivel del mar ligado al calentamiento global creando una presión de agua de mar, más densa que el agua dulce, por debajo del nivel freático. Los mantos freáticos se están mezclando con el agua salada. Los grandes proyectos urbanos siguen en bonanza y el recurso agua potable a la baja.

 Los agricultores ligados al gobierno se apoderan del agua de riesgo y de pozos artesanales. Desbastan zonas boscosas. Queman miles de hectáreas para sembrar maíz, los campesinos son expulsados de sus ranchos gracias a los grupos criminales que se apoderan de sus tierras. Las presas dejaron de ser la solución, la mayoría están azolvadas o tienen muchos años de uso, las nuevas se van a destinar a la agricultura, y la calidad del agua seguirá en franca caída para consumo humano y animal. La contaminación de ríos, arroyos, el mar mata la oxigenación en el mar que es responsable del 70% del oxígeno que consumimos.

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