jueves, 20 de julio de 2023

 

LEER

RAMÓN ANTONIO LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI

Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.

Una técnica que da resultado, es no querer comerte el libro en una sentada, si no que vayas capitulo por capitulo descansando, dándote tiempo. Pero no te brinques los capítulos, ve uno a uno en su secuencia. No permitas que los sentimientos de impotencia, te preocupen al grado de que te bloquen. Cuando comprenda cómo una actividad aparentemente desagradable como estudiar conduce a una meta agradable, disfrutará de esa actividad.

Cuando vea la conexión entre el progreso y las tareas, su deseo de hacerlas aumentará naturalmente. Si ve y comprende su progreso, disfrutará de la lectura; Por ejemplo, si está ocupado aprendiendo un idioma, haz una lista de palabras para cada día y al final del día, marca las palabras que has aprendido. Disfrutarás leyendo cuando veas que te estás acercando a tu meta fijada leyendo todos los días.

Dibuja un mapa de todo el material que necesitas estudiar, y después de leer cada material, coloréalo en el mapa y amplía tus conocimientos en el mapa. Con este método, visualizas tu progreso para alcanzar la meta, por lo que tu motivación para progresar y alcanzar la meta se multiplica. La persona puede odiar estudiar, pero si desea acercarse al estudio debe definir lo que le gusta estudiar.

Antes de inscribirse en una carrera, primero defina lo que le gusta, sus intereses, propósitos en la vida. Dentro de la facultad defina el método de estudio que va a seguir, sus principios y vaya analizando su progreso en la probabilidad de éxito que se va obteniendo. Si el tema de tu proyecto de estudio es cercano a los temas escolares, la confianza que ganes en tu proyecto mejorará tu desempeño en la escuela.

A los niños, no les ayuda enterrar un libro en su memoria por terquedad de los padres o un maestro.

A los humanos les encantan las actividades mentales desafiantes. Resolver crucigramas y hacer rompecabezas difíciles es divertido para muchas personas, pero si estas mismas personas tuvieran que hacerlo como tarea, probablemente odiarían formarlo. ¿Cuál es la razón? Esto se debe a que las evaluaciones de desempeño en el futuro, al ser involuntarias e imperativas, pueden matar todo su entusiasmo por el trabajo. Suponga que tiene que resolver un examen y sabe que los errores que cometa afectaran su vida.

Entonces no disfruta resolviéndolo, sino lo ve como una maldición y castigo. Los pedagogos y psicólogos educativos aconsejan que las cosas que hagan los estudiantes sean con gusto y diversión. Los planes de estudio escolares hasta finalizar Bachillerato son obligatorios y se debe acreditar muchas materias y temas que los estudiantes detestan, así que van contestando los contenidos de las materias que los atraen y producen gusto y felicidad.

El estudiante al que le gusta una materia siente gusto al saber que presentara un examen y contestara correctamente, sin miedo. Por ello, la mayoría de los estudiantes se centran en el ¿Cómo pasar la materia que aborrezco? Los seres humanos aprendemos mejor mediante el juego, pero en secundaria y bachillerato no se te permite moverte del pupitre en los tres años que curses cada grado. Lo correcto sería pensar en una didáctica de juegos “Cuanto más pienses en la lectura como un juego, más disfrutarás leyendo y más aprenderás”

El odio por estudiar no, nos llega de la noche a la mañana, sino que es acumulativo, por ese condicionamiento que tiene sus raíces en la imposición consiente de los adultos que castigan en la vida por actividades que le son desagradables al niño. Aprender a disfrutar de la lectura es más importante que aprender lectura básica. Si aprende a disfrutar los desafíos y mira lo que aprende de manera positiva, su desempeño mejorará.

Los estudiantes posponen el estudio y la preparación para el examen hasta altas horas de la noche del examen. Algunas personas evitan estudiar para mejorar su nivel científico y profesional. Otras odian leer, algunas más van acumulando una larga lista de libros que piensan leer algún día. Todos están conscientes que la lectura amplia horizontes, se aprende a leer para disfrutar. La pregunta obligada antes de tomar un libro es ¿Leer te hace más feliz? Las personas que disfrutan más aprendiendo cosas nuevas pueden crear nuevos hábitos, mejorar en sus trabajos y expandir sus habilidades y fortalezas.

Por supuesto, ninguna de estas mejoras se logrará mientras el miedo a estudiar bloquee su camino para aprender. La psicología y la sociedad se interesan por temas de los ¿Por qué si o no? Van haciendo encuestas sobre gustos y aversiones. Aprendemos a asociar nuestras actividades favoritas con nuestros gustos innatos.

Además, relacionamos nuestra animosidad por ciertas actividades que generan desinterés. A veces este efecto es tan poderoso que un amor innato profundo y fuerte vence a un odio relativamente innato. Un ejemplo claro son los mexicanos que comen chile, los adictos y los que no lo soportan, pero lo siguen comiendo (Aprende hasta donde llegar) Entonces, sino me gusta la lectura ¿Cómo puedo aprender a disfrutarla? Estudiar es agotador, por principio te sientes desesperado y sin esperanza de ver el fin de lo que haces.

Cuando estudias, estás aprendiendo material difícil y, en esta situación, es una reacción natural de la mente buscar cosas más fáciles o más divertidas para hacer. Sí, ¡No! te gusta el tema de la lectura, eso evocara sentimientos contrarios, desagradables, generándote estrés al pensar que tendrás un examen sobre ello. Los pensamientos se volverán más negativos cuando observes que tus compañeros ya lo entendieron y discuten sobre el tema.

Aquí inicia tu mal comportamiento en el aula. Deseas que tus sentimientos cambien para que puedas ser capaz de conectarte con la lectura y deje de excitarte esa pasión de impotencia, cansancio, estrés, frustración. Algunas personas quedan atrapadas en esta red y les baja su autoestima abandonando los estudios al ver como sus sentimientos negativos se van apoderando de su mente. Ya, no pueden estudiar bien, y su desempeño en la escuela se vuelve pésimo.

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