LA ESCUELA DE
LA VIDA
RAMÓN ANTONIO
LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI
Exhausto me
deje caer en el suelo, tratando de callar por un rato los recuerdos. Mi mundo
psicológico estaba alerta en espera de más señales tratando de ubicarme en lo
que realmente era. ¿A dónde se habría ido mi mente si la dejo suelta? ¿Que
estará buscando? ¿Querrá regresar al pasado y su feliz niñez? ¿O habrá
descubierto la manera de regresar el tiempo? ¿Estará cansada? ¿Le dolerán los
recuerdos o los disfrutara?
¿Tendrá
callos en los sesos que le gusta estar encima de ellos? ¿Tendrá sed y hambre de
conversaciones sin principio ni fin? ¿Por qué se fue el tiempo, para que se
hubiera quedado? ¿O está aquí y no lo veo...? ¿Dónde está? -grita el eco desde
las entrañas, desde la cima más profunda de los sentimientos-¡Responda!
Mi alma le
contesta: Aquí esta donde siempre, como que donde siempre si no los veo- Aquí
sentados dentro de tu entendimiento, en el sol de tu luz interna, respirando
ideas y exhalando frutos de sentimientos de tu comocimiento.
De que no los
veo- Sentados observando desde esta colina el pueblo, el sol, la luna, la
eternidad, y como al igual que tu cuerpo el espíritu se me hace viejo, parece
que muero y vago con tu fantasma, ese fantasma de juventud que te persigue y no
has sabido despegarlo para mirar la vida de frente y sin miedo.”No”, no hemos
muerto, aunque las calles se cubran de rosas estamos presentes, aunque las
pupilas no lloren agua fresca en realidad la cuerda sigue prendida; aunque
seamos pájaros desplumados y nuestro canto no despierte a la más bella
doncella.
Te enterrare
con la luna, te enterrare con la mente y haré coronas para que cubran los
pechos y cuando mueras hazme un campito en tu corazón pueblo mío para que me
recibas siempre. ¿Cómo no ser, lo que hoy soy?
Abría que
preguntar de donde vengo y lo que represento en el viejo medio rural, de ser un
estudiante Universitario Marxista y ahora cuando me paro frente a un espejo soy
el feo, arrugado, enojado, polémico innecesario, el lleno de humo por el uso
indiscriminado en lecturas. Es decir el que cada vez entiende menos los
esfuerzos en escribir o polemizar las lecturas y encontrarle sentido a los
delirios humanos.
Un sinfín de
artículos ignorados, escritos por un niño rural convertido en maestro con el
paso de los años, criado en esa provincia mexicana tan lejos de Dios y tan
cerca del infierno vivencial. Un joven que se auto promovió a la elite cultural
por esfuerzo propio y que al paso de los años desestimo la erudición de sus
estudios, que estuvo marcado en sus años mozos en la izquierda, y cambio al
liberalismo.
Con estas
credenciales fue creando la reputación desde una infancia que lo vuelve
arrogante y buscador de temas en donde sus dedos se encargan de escribir lo que
su mente y corazón señalan como cierto. Sabedor que en múltiples ocasiones sus
datos aunque se vean precisos, no son verificables, pero que existe el
entusiasmo feroz de sus ideales, manteniendo una intuición inteligente que para
algunos es insostenible en asuntos de cierta relevancia.
Un ser humano
que hace todo por si, mismo, que denuncia, en los medios de comunicación como
una manera de provocar polémica sobre esos temas sin tratar de ocultar el
rostro o mediante firmas de seudónimos y que sostiene que la peor amenaza la
representan los que rezan en los templos y los que abusan o matan en las
calles. Un ser que se declara culpable en no tener más éxito periodístico por
no pertenecer a la pandilla de intelectuales entre los que se incluyen los
creadores de mentiras o falsas esperanzas, no pertenecer a los que conspiran
contra la decencia y odian que alguien los señale.
Contra los
que legitiman el engaño como idea desarrolladora.
Quiero
considerarme como un "aprendiz de mucho, y maestro de poco". Aprendiz
en múltiples oficios que se han quedado en ese larguísimo camino, pero que
tengo gratos recuerdos. Aprendiz de vendedor en donde gastaba saliva la cual no
era en vano, hasta aprendiz de filosofo que más de alguno de mis alumnos
califico como de loco“A poca gente le gusta”
Para que no
me vean en esta forma trato de juntarme con la gente, no quedarme solo, platicar
con gente y más gente sin tratar en relucir, buscar que salga lo menos de mi
boca, ser un solista en la barra y que si existe el talento este sirva para
mantenerme callado el mayor tiempo posible escuchando, como si el silencio
fuese mi fiel compañero, eso me dará el tiempo para reflexionar, sin dar
explicaciones prolongadas “Me gusta pasar tiempo en solitario”
Con el tiempo
he aprendido que para disfrutar algunas cosas se hace necesario ciertos
requisitos, entre ellas el ser sincero, excesivamente sincero, no buscar quien
me aplauda, ni buscar que otros piensen igual o equipararme con la intención en
que piensen que estoy correcto o que lo que digo, no les hace mucha gracia que
digamos.
Pienso que no
tienes porque sonreír, si lo que dicen no tiene gracia o saludar a esa persona
que te cae mal, mucho menos pensar que todos somos iguales, eso es una gran
mentira piadosa “Cada uno somos diferentes” Las personas cualquiera que esta
sea tenemos malas cosas ya que nadie ha caminado en esta vida sobre rosas.
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