martes, 12 de septiembre de 2023

 

PÁRTO Y LECHE EN VACAS (parte uno)

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Médico Veterinario Zootecnista FESC- UNAM

El término especial “leche”, utilizado por los ganaderos, significa el desarrollo del proceso de lactancia en una vaca recién parida. La productividad posterior depende directamente de cómo se lleve a cabo correctamente. Es importante saber que estas actividades no comienzan después del parto, sino al menos dos meses antes. Para preparar adecuadamente una vaca para el parto, es necesario predecir la fecha de nacimiento de un ternero. La madurez sexual en las becerras comienza a aparecer a los 7-8 meses.

El momento del primer apareamiento o inseminación artificial depende de la raza de la vaca. Los individuos que maduran temprano aumentan de peso rápidamente, sus órganos reproductores se desarrollan temprano y comienza la monta. Los nuevos padres se promueven a los 14-16 meses. En el ganado de maduración tardía, los órganos reproductores se forman cerca de los 2 años. Las razas de carne suelen tener una maduración tardía.

Las vaquillas son cargadas a los 22 meses de edad (Sin nutrición no hay vida, no hay preñez, no hay leche y no hay carne; 3 semanas antes de este inician cambios metabólicos en la vaca y si no recibe alimento de calidad para proteger su vida y alimentar al feto se corren riesgos en el nacimiento del ternero.

Si durante ese periodo la vaca no recibe una dieta estricta rica en pasturas y suplementos, se dificultará el parto y la vaca no tendrá reservas suficientes de energía que faciliten la producción de un alto volumen de leche de calidad. En ese momento las vacas que no se nutren de forma adecuada sufren un balance energético negativo. La vaca después del parto puede intoxicar su hígado por la misma deficiencia de nutrientes necesarios en la producción del lácteo. Con ello, se reducirán las posibilidades de futura preñes.

Los primeros 21 días del posparto son vitales para balancear los minerales, la proteína y energía en las vacas lecheras. Las vacas comen 12 kilos en promedio de materia seca al día. Las raciones se les deben aumentar en el posparto de 15 a 18 kilos y se puede aumentar dependiendo de la raza y estructura del animal hasta 22 kilos, si el productor quiere tener mayor volumen de producción láctea. Despues de parir la vaca puede padecer de hipocalcemia o vaca caída, como se le conoce a la falta de calcio en los animales y que conlleva a que no resista permanecer de pie.

Los 60 días antes del parto y 30 posparto son vitales en la ganadería bovina para aumentar la producción de leche. La sanidad mejora con la aplicación oportuna de las dosis de vacunación y el manejo del hato para evitar las enfermedades reproductivas que frenan la gestación. Las vacas secas no se pueden dejar apartadas o con comidas malas porque cuando la vaca esté en lactancia puede perder corporalidad. Ha sido tradicional que los ganaderos descuiden las vacas en periodo seco porque no generan ingresos, pero su cuidado repercute en el periodo de lactancia futura.

La vaca debe estar vacunada contra diarrea viral bovina, brucelosis y Leptospira)

Los primeros signos de embarazo no son visibles desde los primeros meses. El abdomen comienza a elevarse solo en el quinto mes de embarazo. Antes de eso las pruebas de embarazo pueden estar equivocadas, por eso es importante anotar la fecha de apareamiento y fecha de parto esperada. A pesar de todas las medidas tomadas para mejorar los parámetros fisiológicos del hato, el 60-90% de todas las vacas paridas desarrollan complicaciones posparto.

El tratamiento intensivo y prolongado no siempre da los resultados esperados. Cuando ocurre la inseminación, el embrión se desarrollará gradualmente hasta que nazca. Durante el primer mes, comienzan a desarrollarse diferentes partes del cuerpo: ojos, boca.

En este momento, en lugar de la piel, puede verse la red vascular. El embrión no pesa más de un gramo. El segundo mes es el momento en que los órganos comienzan a producir actividad vital. Al mismo tiempo, comienza a aparecer la placenta. Aumenta el tamaño y el peso del embrión. A finales de este mes, el tamaño puede alcanzar los 8 cm, el peso puede alcanzar los 20-30 gr. Durante el tercer, cuarto y quinto mes, se forman los testículos. Al final del quinto mes, el embrión se puede llamar ternero.

Durante los próximos tres meses, se produce un desarrollo activo de los órganos internos y el pelo comienza a crecer. El ternero nace a los 285 días después de la concepción. Las vacas gordas que pesan más de 430 kg. Por lo general tienen problemas en la etapa de gestación. La función reproductora de las vacas está muy influenciada por la leptina, que es una hormona peptídica. Tiene la capacidad de suprimir el apetito, por lo que de no reducir su ritmo conlleva el riesgo de exceso de peso. Además, es posible que se retrase la ovulación y la infertilidad.

La etapa de expulsión puede durar entre 2 a 4 horas en animales que anteriormente han tenido partos, y entre 3 y 6 horas en vacas primerizas (el parto de una vaca debe durar aproximadamente 2 horas desde el momento en que el animal empieza a hacer fuerza) El tiempo se empieza a contar cuando la vaca se acuesta, buscando una posición para hacer el trabajo de parto y luego empieza a pujar. En partos naturales las vacas expulsarán la cría sin mayores inconvenientes y luego la placenta, pero si despues de dos horas el ternero no ha salido del vientre de su madre, se requiere la intervención humana para extraerlo.

A medida que el feto se desarrolla en el útero, se produce un aumento significativo de su peso mensual. En el momento del nacimiento, el ternero pesa de 30 a 40 kg, y en razas grandes no es raro que pese cerca de 50 kg. En el primer mes después de la fertilización del óvulo, el peso del embrión es de 1 gr. Al final de los 2 meses de embarazo, el peso del embrión es de unos 40 gr. El aumento de peso adicional es más activo, y al final de los 3 meses pesa 400 gr y al final de los 4 meses 2,5 kg.

Cuando se forman 2 terneros en el útero, su peso se vuelve un poco menor que el habitual cuando se forma un feto. Estos terneros son algo más débiles que un solo ternero, pero con el cuidado adecuado, dos terneros alcanzan rápidamente su tamaño habitual y no se desvían en el desarrollo.

 

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