lunes, 11 de marzo de 2024

 

FEMINISMO (8)

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Se rompe la limitante y llega el empoderamiento de la mujer conjuntamente con la orientación sexual. Las leyes se trasforman para la igualdad de género, el debate se abre en el acoso sexual y los límites de lo que es considerado como acoso sexual. La penalización de la violencia de género, la violación, y otros temas en su agenda nacional.

El feminismo es un concepto acuñado por la filósofa y teórica social francesa, también pionera del feminismo moderno, esta renombrada frase representó una transformación sorprendente en las ideas establecidas sobre la identidad femenina, el sexo y el género en ese momento. El movimiento se manifestó primero en las ciencias sociales. Suscitó debates sobre la condición femenina en las sociedades; y desacreditó los mitos de la feminidad y las nociones percibidas del sexo hechas por intelectuales anteriores. Logro con su activismo que se diferenciara el sexo social y sexo biológico. Este nuevo enfoque desafió el concepto universal de que el sexo solo existía en términos biológicos.

El mundo giro bajo la óptica y criterio masculino (Andro- Macho, centrismo- alrededor) marginando a las mujeres de su visión femenina en la mayoría de los asuntos políticos, económicos, religiosos, educación, sexualidad, derechos. La mujer permaneció a la expectativa recibiendo lo que los hombres les entregaban y no tenían manera en discutirlo. El arribo de la mujer a estudios Universitarios, supuso un cambio revolucionario. Comenzó a luchar sobre las ideas sexistas para darle camino a las relaciones sociales y de genero con una perspectiva femenina de su relación con los hombres.

Hoy el mundo está lleno de mujeres enfadadas. Lo más importante es que está lleno de esas mujeres enojadas que no tienen miedo ni se sienten Acomplejadas por mostrar su enojo. Se enfurecen por las injusticias que se han cometido contra ellas. Maldicen la violencia que se les lanza en todas sus formas: física, mental, social, emocional y verbal. Están destrozadas por no tener derecho sobre sus propios cuerpos.

 Están confundidas en cuanto a por qué los hombres tienen todo el poder. Están disgustadas con los estereotipos que los muestran en una luz inferior. Sobre todo, están listas para luchar cuando su supuesta ira a menudo se atribuye a su síndrome premenstrual ¿Qué causó esta ira? ¿Cuándo empezó este enfado? ¿Esta ira siempre fue tan visible o, más bien, cuándo se volvió aceptable mostrar esta ira? ¿Las razones de esta ira siempre prevalecieron desde el principio de los tiempos?

Ecuador fue el primer país en dar a las mujeres el derecho al voto en 1929. Algunos países siguieron inmediatamente el ejemplo de Ecuador. Pero otros estancaron el voto femenino como Paraguay quien otorgo derechos de voto a las mujeres en 1961. Sin embargo, votar no fue igual para todas las mujeres. Varios países sostuvieron que solo las mujeres que sabían leer podían votar. Así, las mujeres indígenas y pobres no podían participar. Las décadas de 1950 y 1960 se presentan como una era llena de pensamiento feminista a través de la escritura.

 Esto es durante una época en que la forma de América Latina se tambaleaba constantemente a través de la movilización política y el desorden. Como es evidente, los temas de género, raza y nacionalidad prevalecen en los escritos de las mujeres. Además, en este período se produce el boom latinoamericano, un auge de la literatura popular internacional. Sea como fuere, las escritoras no lograron tanto éxito transnacional como los masculinos. La década de 1970 alcanzó nuevas cotas de inestabilidad política.

Las revueltas derrocaron gobiernos. Las dictaduras gobernaron con puños de hierro. La seguridad nacional les quitó los derechos a las personas. Para las feministas, la opresión patriarcal y los regímenes militantes están interrelacionados. A medida que los gobiernos se volvían más autoritarios, la violencia a nivel nacional se filtraba al sector privado, donde las mujeres a menudo eran victimizadas. Las feministas no solo insistieron en los mismos derechos otorgados a los hombres, sino también en la libertad de los paradigmas de subordinación femenina.

Como resultado, las feministas impulsaron nuevas formas de pensar fuera de las percepciones patriarcales. Esto explica por qué la autonomía corporal se ha convertido en un tema apremiante. Las mujeres intentaron desconectar la maternidad de la feminidad. En 1976, un grupo feminista realizó uno de los primeros congresos sobre la necesidad de abortos accesibles. Durante la década de los 80, comenzaron a florecer organizaciones y foros sobre temas de mujeres. Numerosas organizaciones no gubernamentales ayudaron a crear centros para víctimas de violación y abuso doméstico, así como colectivos de salud para mujeres.

Los foros se convirtieron en una forma cada vez más popular para que las mujeres expresaran sus opiniones y debatieran ideas divergentes. El más famoso de estos eventos fue el primer Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe en 1981. En los años 80 vieron una explosión de formaciones feministas independientes, los años 90 habrían institucionalizado el feminismo. Grupos feministas radicales anteriores comenzaron a trabajar con agencias gubernamentales para cambiar la política pública a favor de los derechos de las mujeres.

 Debido a esto, estaban severamente limitados en cuanto a las políticas que el estado les permitía impulsar. Por lo tanto, se desconectaron de la difícil situación de las comunidades locales. La teoría crítica feminista actual analiza la institucionalización del feminismo.  El progreso en los derechos de las mujeres ha ocurrido en el último siglo. Sin embargo, existe una demanda muy necesaria para hacer más. La discriminación y los ataques por motivos de género persisten mientras las activistas feministas luchan por un futuro mejor. Lo hacen cuando los gobiernos hacen la vista gorda, las leyes limitan sus libertades y la violencia contra las mujeres se dispara.

Aborto: La legalización del aborto ha tenido efectos devastadores en la libertad de las mujeres y actúa como un problema global. El Salvador, Nicaragua y la República Dominicana son parte de los pocos países restantes en el mundo que prohíben por completo el aborto. En otros países, el aborto solo es accesible si fuera para salvar la vida de la madre. Paraguay enfrentó una gran cantidad de reacciones violentas a esta ley cuando se negó a realizar un aborto con medicamentos en 2015 a una niña de 10 años que había sido violada. Solo unos pocos países de América Latina y el Caribe permiten el aborto sin restricciones.

Según UNICEF, América Latina tiene la segunda tasa más alta de embarazo adolescente en el mundo. Además, el 2% de las mujeres en edad reproductiva han tenido su primer parto antes de los 15 años. Incluso si las mujeres cumplen con los requisitos exigidos por la ley, a menudo se les niega el abortar en una clínica o un hospital. Esto se debe a la demonización cultural de la práctica. La ilegalización del aborto ha facilitado el surgimiento de procedimientos médicos inseguros e ilegales. Tres de cada cuatro abortos son considerados inseguros generando muertes y esterilizaciones. El aborto se ha venido legalizando lentamente.

En cuanto la violencia en contra de las mujeres encontramos que son los países de Brasil, México, Argentina, Perú, El Salvador y Bolivia quienes representan alrededor del 81% de todos los casos globales. Por lo general, la violencia contra la mujer ocurre a manos de una pareja íntima o expareja. La definición de feminicidio es el asesinato de una mujer en base a su género. Esto incluye la muerte por negligencia, la combinación de violación y asesinato, y los asesinatos por honor cometidos contra mujeres que han avergonzado a sus familias.

México ha tenido aumentos repentinos de violencia doméstica y feminicidios con alrededor de once mujeres muriendo por día durante el encierro de la pandemia de coronavirus. Para el Día de la Mujer más reciente, la policía se enfrentó con manifestantes mientras arrojaban gases lacrimógenos a una multitud de mujeres.

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