ESTRATEGIA DIDACTICA
LARRAÑAGA
TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Diplomado
y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.
Haga preguntas a los
estudiantes durante las clases para estimular su curiosidad, utilice preguntas
guía, aplique una prueba corta de diez minutos al comienzo de cada clase,
maneje presentaciones multimedia, simultáneamente con la enseñanza de la
materia, enseñe principios de pensamiento crítico, fomente el que se conozcan
entre ellos, escriba los nombres en tarjetas y pregúnteles a todos, no
solamente a los voluntarios, fomente el pensamiento independiente, provoque el
escuchar con atención, hable menos para que ellos piensen más, sea un modelo.
Utilice el método
socrático para plantear preguntas, provoque la colaboración, pida a sus
estudiantes que redacten ejercicios de pre escritura, asigne tareas escritas
que requieran pensamiento independiente, pida que evalúen los trabajos de los
demás, utilice cuadernos de aprendizaje, organice debates ,solicíteles escribir
diálogos constructivos, invite a que expliquen, estimule para que determinen el
paso a seguir, pida que documenten su progreso, descomponga sus ideas para que
construyan nuevas, fomente el descubrimiento, enseñe aplicaciones útiles, hacer
resumen.
Lograr que el alumno
desarrolle el pensamiento crítico requiere un plan serio y a largo plazo, usted
no necesita sufrir ni realizar grandes esfuerzos para lograr cambios
importantes en su manera de enseñar. Hay muchas estrategias simples, directas y
eficaces, que pueden implementarse de manera inmediata.
Con cada estrategia, la
responsabilidad de aprender se transfiere del maestro al alumno. Las
estrategias permiten aprovechar lo que el alumno ya sabe y lo que ellos pueden
deducir. Cuando los alumnos se enfrentan a dificultades que no pueden resolver
o no entienden, lo que se supone que deben entender, si están trabajando con
otros pueden corregirse entre ellos mismos los errores y lograr un progreso
mayor en las tareas. Cuando un alumno se frena, puede que otro tenga la idea
precisa que permita encaminar nuevamente las cosas. Lo anterior posibilita que
los alumnos se responsabilicen en mayor medida de su propio aprendizaje. Con el
tiempo, empiezan a adoptar con éxito las estrategias que sus pares utilizan y
aprenden a plantearse las preguntas críticas que sus compañeros han formulado.
Mucho de lo que pensamos sobre educación “No es verdad”
Decimos, por ejemplo: “Si
lo digo claramente, ellos (los alumnos) deben comprenderlo. Si dan la respuesta
correcta, lo saben y lo entienden. Si les enseño qué hacer, les pido que lo
hagan y repiten lo que hice, han aprendido la destreza y la usarán cuando la
necesitan. Si les digo por qué algo es cierto o es importante y ellos asienten
con la cabeza y lo repiten, quiere decir que entienden la verdad o la
importancia de lo que dije.”
A menudo, el que los
alumnos no obtengan buenos resultados, no apliquen el material enseñado, no
recuerden en un periodo académico lo que aprendieron en el anterior, es
resultado de unos conceptos erróneos de lo que requiere. Y es que sobre todo, el aprendizaje requiere,
pensamiento crítico. Para aprender, uno se debe preguntar continuamente “¿Qué
quiere decir realmente esto? ¿Cómo lo podemos saber? Si es cierto, ¿qué más es
cierto?”
En el centro de nuestro
enfoque reside la convicción de que, en el fondo, los que aprenden deben poder
contestar estas preguntas por sí mismos para aprender, para conocer, para
comprender realmente. Las contestaciones que usted ofrece no se asimilan. No
pasa de un mero discurso, a menos que las mentes de los alumnos estén listas
para recibirlas.
- Fomente el que sus
alumnos se conozcan entre ellos: El primer día de clase, distribuya a los
estudiantes en parejas y pida que cada uno pregunte a su compañero acerca de:
¿de dónde viene? ¿Cuáles son algunos de sus intereses, pasatiempos y opiniones?
y sugiérales tomar notas para facilitar la memorización de la información.
Luego, cada persona presenta a su compañero al resto de la clase. De esta
manera los alumnos se conocen desde el comienzo, se rompe el hielo, facilitará
la comunicación entre ellos cuando se organicen en grupos pequeños. También
constituye un ejercicio efectivo para probar si se escuchan con atención.
- Escriba los nombres de
los alumnos en tarjetas y pregúnteles a todos, no solamente a los voluntarios:
¿Ha notado usted que cuando hace preguntas a la clase, siempre quieren
responder los mismos estudiantes? Si usted mira al resto de la clase y escoge
los menos activos y les hace una pregunta, sentirán que usted quiere mostrar lo
ignorantes que son, y en consecuencia se van a resentir. Para evitar esta
situación escriba los nombres de todos los estudiantes en tarjetas, mézclelas y
hágales las preguntas al azar.
De esta manera, todos
pondrán atención a todas sus preguntas y todos las contestarán activamente. -
Fomente el escuchar con atención: Seleccione con frecuencia estudiantes para
que resuman en sus propias palabras lo que dijo otro estudiante. Esto estimula
a los estudiantes a escuchar activamente a los demás y les ayuda a darse cuenta
que pueden aprender de los otros. Además, sirve para disminuir la dependencia
del maestro. Así que, usted debe fomentar que sus alumnos se escuchen. ¡Esto
los mantendrá alerta!
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