FORMA DE PENSAR PERSONAL
SOBRE LA EDUCACIÓN
LARRAÑAGA
TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Diplomado
y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.
Siempre quise ser lo que
soy, único, diferente, idealista, libertario. Ser, astronauta para llegar a
lugares nunca visitados, dibujante para hacer de mi figura un mono chistoso,
beisbolista, juez, ser el orgullo de mis padres, una buena persona, feliz,
escritor, periodista, cuidador de libros mejor dicho colector de ellos y así
hasta mil, dos mil tres mil solo míos. Yo siempre quise ser profesor. Yo
siempre he querido ser lo que soy, y da igual lo que fuese. Fui feliz vendiendo
chicles a la entrada del cine cuando niño, dando clases, haciendo encuestas por
los pueblos, siendo protagonista en eventos de teatro, fui el más feliz de
todos y un día decidí ser profesor. Pero la decisión era reversible. Si no me
gusta, vuelvo.
Le dije a todos aquellos
libros que dejé sin colocar en los tres libreros de mi casa. No sabía si me iba
a gustar. Pero no fue eso. Fue más. Disfruto enseñando, disfruto compartiendo
con mis alumnos la magia de aprender, encontrando soluciones que luchen contra
el aburrimiento, la desidia y la pereza que a veces les abrazan mortalmente. Me
gusta ver como se superan. Me enfado. Me devano los sesos los sesos. No sé si
sé ser profesor, la mayoría de las veces me lo invento. Tengo los ojos muy
abiertos y aprendo mucho de todos mis compañeros.
Me considero muy novato,
me queda mucho que aprender. Mucho que inventar. Formas y soluciones mágicas
para captar la atención de un público muy exigente y hacer que todo sea mucho
más atractivo. El árbol de los deseos de la vida…siempre que les inyectes
entusiasmo y les contagies ganas…te devuelven el esfuerzo multiplicado por mil.
Por un millón. Merece la pena. Recuerdo con cariño a muchos alumnos y por
ejemplo pongo un nombre: Judith había reprobado todas las asignaturas menos inglés.
¿Fracaso escolar? ¿Familia desestructurada? ¿Ausentista? Y todo lo demás.
No es mérito mío que haya
aprobado. Ha sido una casualidad maravillosa. Descubrió, en la clase que en la
biblioteca había un millón de libros y que ella podía coger de todos, todos,
todos…el que quisiera. Nunca había leído ningún entero, son todo un rollo,
profe me decía constantemente. Todos no, si sabes buscar el que te gusta… y
ahora, no se despega de ellos… esto fue en el primer trimestre ya lleva cuatro
años que termino la carrera. Y ver cómo le brillaban los ojos cuando se
acercaba a la biblioteca y está ante toda esa maravilla de opciones que le daba
la literatura…a mí. A mí… me vale, el caso es que logro el objetivo que se planteó
de terminar una carrera. No sé si lo seré siempre, profesor, digo.
Pero sí que sé que
mientras lo sea, lo voy a disfrutar tanto como lo hago hasta ahora. Porque me
he prometido un millón de veces que cuando no lo disfrute lo dejaré. Y espero
cumplir mi promesa y no necesitar un notario público “Te lo firmo y te lo
cumplo”. Porque esta profesión es tan apasionante como exigente. Yo también me
decepciono, y les intento sacudir la conciencia, y me desespero. Pero aún, y
espero que, por mucho tiempo, me compense.
Cuando hablo de “Éxito
escolar” es la capacidad que el profesor manifiesta para hacer que el niño
piense, crezca pensando, se desarrolle pensando y sea capaz de lograr autonomía
en su pensamiento. Cuando el niño lo logra, el profesor tiene éxito"
"En esa escuela del
trato con los seres humanos, he observado a menudo este vicio, que en lugar de
sacar conocimientos de los demás, sólo intentamos hacer gala de los nuestros; y
nos esforzamos más en soltar nuestra mercancía que en adquirir una
nueva". A la juventud hoy se la
adula, se le limita, se le seduce, se le tolera... pero no se la exige, no se
le ayuda, no se le responsabiliza... ya que, en el fondo, no se le ama. Y esto
es, en definitiva, lo que los jóvenes sospechan y, aunque no se atrevan a
declararlo, por ello proceden y actúan con este resultado". Vivimos en una
sociedad poblada de simulaciones, es la sociedad del espectáculo, donde lo que
se valora es el brillo del dinero, la prestada caridad religiosa, el reflejo de
la ignorancia.
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