ESPONTANIEDAD DE LOS NIÑOS
LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.
Declaraciones de guerra entre pandillas con infinita pasión exhiben, en muchas paredes, letreros semejantes de los grafiteros, de modo que, si quienes escriben en las bardas llegan a atender un poco después su falta de ortografía, podrían pasar del grafiti erótico al cartel con la misma ausencia de virtudes ortográficas.
Aclaro que decir esto no supone voluntad de desmerecer el esfuerzo ni la inteligencia de los estudiantes. (Hay que tener cuidado porque, ante la menor alusión que suene crítica, el que la hace puede ser acusado de elitista o de despreciar el esfuerzo de maestros y profesores o, más terrible aún, de pasar por alto los gigantescos esfuerzos de los alumnos del Bachillerato que si dedican tiempo y esfuerzo (5%).
La cuestión de la ortografía es de segundo orden si se la piensa en relación con la forma en que se habla en los medios de comunicación, cuyos programas están al tope de las tablas de audiencia con ignorantes del idioma de Cervantes y destrozadores del de Shakespeare.
Y criticar esa forma de lengua oral también está pasado de moda. Desde hace décadas se privilegia la espontaneidad de la expresión y la libertad total en el manejo del lenguaje sin importar el retroceso. La Real Academia y sus hermanas, las academias latinoamericanas, fueron incorporando nuevas palabras, que muchas veces duran menos en el uso popular que la edición del Diccionario donde se las admite, pero en algo se deben entretener para justificar sus gastos.
La Academia, que había sido un bastión del conservadurismo y, se convirtió en una especie de sociedad de beneficencia de la lengua, donde todo, a su tiempo, y más vale rápido que lentamente, va siendo recopilado. Hoy la Academia no le niega a nadie un almuerzo gratis en el mejor restaurante a cuenta del erario. Por tanto: señores burócratas, profesores y padres, el discurso de la espontaneidad es un arma de fuego que, en todas las disciplinas, apunta al centro del corazón y sale por recto. La espontaneidad es sospechosa cuando concierne a algo que debe aprenderse con esfuerzo. La espontaneidad nos confirma en lo que somos, en lugar de abrirnos.
La espontaneidad es un instinto o un reflejo. Aprender algo es justamente contradecir el reflejo, corregir lo que se creía hasta ese momento, salirse de sí. Golosinas se escribe con "s" y burro con “B” de burro, no de vaca. Responde a una regla que puede ser explicada, si llega el caso.
Pero que también debe ser aprendida por la repetición. No todo lo que aprendemos recorre el largo camino de la explicación razonada. Aprendemos mucho a través de la copia (y si no lo creen, explíquenme cómo se aprende a bailar los nuevos pasos de las músicas populares). La copia no es algo nefasto en sí mismo; en los deportes, por ejemplo, aprendemos copiando los movimientos más exitosos o eficientes. A nadie se le ocurriría decir que eso coarta la libertad.
Por el contrario, alguien se vuelve libre en un deporte, o tocando un instrumento, cuando la copia se ha metido tanto en su cuerpo que ya no sabe que está copiando. Un verano del fin de mi infancia, me pidieron que copiara algunos textos, para rescatar mi ortografía. Así leí por primera vez un poema de Amado Nervo, otro de Pablo Neruda.
No estuvo nada mal. Si se piensa en la literatura, inmediatamente se afirma que grandes escritores, escribieron con palabras que no estaban en ningún diccionario, sino con el corazón y usaron de tinta su sangre. Eso es más o menos cierto y también es más o menos falso. Los excluidos de la literatura culta nos encontramos con decenas de palabras raras en traducciones, palabras muchas veces inutilizables pero que nos fascinan por su prestigio o por su halo de distancia, eso me pasa cuando escribo para los diarios de España. Ningún gran escritor escribe con la lengua que habla.
Ningún gran escritor es espontáneo. Y si analizamos el nivel académico mexicano nos topamos con que, México es uno de los países con menor calificación a nivel internacional en materia educativa. Según datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), el sistema de educación básica de México se ubica en el último lugar de los treinta países que integran a este organismo.
Los especialistas señalan que esto se debe a que la matrícula educativa es muy grande y diversa por la gran cantidad de grupos indígenas que existen en el país, sector donde se registra mayor rezago. Según la Secretaría de Educación Pública, el total de población indígena en México es de aproximadamente diez millones de personas, de los cuales un millón 300 mil son estudiantes de educación básica.
A México aún le falta mucho para enfrentarse a los desafíos del siglo XXI. "Es muy difícil pensar que sí se está cumpliendo con estos retos cuando tenemos una parte rezagos que vienen del pasado, sobre todo en el sector rural e indígena" Pero las autoridades educativas de este país destacan los esfuerzos que se han hecho para lograr una educación de calidad, a pesar de las deficiencias del pasado. "El sistema educativo estaba diseñado para responder a problemas de expansión, no a problemas de calidad y transformar estas orientaciones del sistema para ahora enfocarse más a la calidad que la cobertura evidentemente implica cambios; esos cambios generalmente cuestan trabajo"
Tanto autoridades, como padres de familia, profesores y alumnos, coinciden en que se deben unir esfuerzos para incrementar los niveles educativos de este país. "Nosotros creemos que aquí la responsabilidad no es nada más de nuestras autoridades, es principalmente de los maestros y los padres de familia que deben de ir de la mano. Esta ecuación parece ser el camino que deberá seguir la educación mexicana para hacerle frente a los retos globales que representa el nuevo milenio. ¿Qué pasa con la educación de los latinos en EUA? Más de 35 millones de personas de origen latino viven en Estados Unidos y más de un tercio de esa población es menor de 18 años.
Es por ello que una de las mayores preocupaciones de la comunidad latina en EUA. Es la educación. Según el Centro Nacional de Estadísticas Educativas, la cifra de deserción escolar entre los hispanos es mayor que la suma de las cifras de deserción entre blancos no hispanos, negros no hispanos y asiáticos. Comentario de una residente en EUA.- Mis padres nomás recibieron educación de segundo grado, pero ellos valoran la educación y así me criaron. Siempre me enseñaron que hay que aprender, que los bajos recursos no son excusa para no seguir estudiando.
Debería ser una razón para superarse. Desde chiquita nunca tuve ninguna clase en inglés. Yo miraba la TV y no entendía nada. Me ayudó mucho el programa bilingüe porque ahora hablo y entiendo inglés". Que mis padres sean de bajos recursos me ha ayudado a entrar a la Universidad. Es casi gratis. Si fueran más ricos yo no tendría esa oportunidad.
Mis padres siempre han puesto el estudio por encima de todo. Así tengamos que comer tortillas y frijoles, para que yo pueda ir a la escuela. Yo vendo dulces (caramelos) dentro de la escuela para ayudar también. Eso me ha hecho crecer como persona y soy independiente" Volviendo a los Bachilleres mexicanos.- Algunos estudiantes exhiben gran desesperación por divertirse, quizás por tener vidas muy tristes o/y naturalezas perezosas y falta de curiosidad académica.
Otros son simplemente juguetones, inconscientes y traviesos; circunstancialmente revoltosos y crueles. Ya sea por dinámica de grupo o por destino, en el ruedo escolar el profesor suele llevar las de perder y la única salida airosa posible es hacerlo con deportividad. Cien mundos cambiantes pasan por su aula cada jornada escolar. ¿Qué piensa de ello un profesor? Esta fascinación mía es platónica y no es recíproca, porque muchos estudiantes encuentran tanto la literatura como mis lecciones gramaticales tediosas, y a mí aburrida también.
No los reprocho, porque a su edad algo similar pensaba yo de los estudios, pero me encantaría ayudarlos a tener una mejor experiencia escolar. En su apatía y flojedad, muchos alumnos consideran la escuela y sus propias vidas aburridas y se muestran escépticos y extrañados cuando alguien demuestra interés por lo que piensan o escriben. Muchos estudiantes simplemente llegan a la escuela demasiado irritables o distraídos por falta de sueño, fluctuación hormonal.
A veces confiesan haber estado jugando o chateando en el Internet hasta altas horas de la noche. Lo cierto es que, aún sin Internet, según afirman los expertos, los jóvenes tienen su ciclo del sueño vigilia controlada por un “reloj” interno con la tendencia.
Algunos alumnos vienen de zonas peligrosas, llevan vidas peligrosas, y cargan vivencias pasadas relacionadas con la violencia, las drogas y el alcohol. Otras cargas estudiantiles más pesadas pueden ser los problemas familiares, la inestabilidad psicológica adolescente o la inseguridad por acoso.
Resulta milagroso que aun así puedan aprender. Casi todos los años muere algún alumno, y en su mayoría las bajas son debidas a accidentes automovilísticos. Esto a pesar de programas escolares contra las drogas, el tabaco, el alcohol y el exceso de velocidad. Para mentalizar al alumnado se exhiben películas, foros, con consignas preventivas. En una ocasión me toco ver en un Bachillerato que en el patio escolar se exhibían unos zapatos deportivos usados por un estudiante perecido. La exhibición logró un gran impacto emotivo y visual.
A veces se pierden vidas estudiantiles por las luchas de pandillas u otros crímenes, pero su porcentaje por esta causa es mucho menor. Tras una larga ausencia, uno de mis estudiantes apareció un día con la cabeza cicatrizada por una golpiza cerca de su domicilio causada por alumnos de otras escuelas. No parecía muy afectado, pero quién sabe lo que pasaba por su interior.
A veces los chicos se hacen los duros delante de las chicas y de los adultos para impresionar...En mis largos años como maestro sólo recuerdo un caso excepcionalmente cruento en el que un profesor embarazo a una alumna de tercer año de Bachillerato, esto me conmovió y saco un gran coraje y aunque el suceso no paso a los medios de comunicación, si me conmovió la falta de ética y moral de esta persona que se decía profesor.
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