sábado, 18 de mayo de 2024

 

SOBRE NOMBRE. – CARIÑO

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Diplomado y Maestría en Desarrollo humano FESC. Universidad nacional Autónoma de México.

 Desde que naces hasta que empiezas a tener pareja todo el mundo te llama por tu nombre: Laura, Juan, Sandra, Rubén, Patricia...pero es echarte novio o novia y, sin necesidad de celebrar ninguna ceremonia de bautismo, por arte de magia empiezas a llamarte “cari”, “nena”, “cuqui” u otras monerías del tipo “melocotoncito”, “osita” o “caramelito, gordita, flaquita”.

 El caso es que, aunque muchos piensen que estos cariñosos apodos solo los usaremos entre nosotros, lo cierto es que la gran mayoría de las parejas utiliza estos calificativos para llamarse entre ellos. ¿Quieres saber cuáles son los motes más utilizados? Sigue leyendo...Por mucho que nos esforcemos en parecer unas mujeres duras o unos machitos, parece ser que en la intimidad a todos nos sale la vena cursi, o al menos eso es lo que se desprende de una encuesta elaborada por Parship, que asegura que la mayoría de las parejas tiene un apodo cariñoso por el que llamar a su media naranja o a su medio limón.

Aunque la mayoría de los dulces motes se refieren a algún aspecto destacado de nuestro compañero/a, véase "enano", "gordis" u "ojitos", este mismo estudio afirma que es "amor" el calificativo más utilizado por todos, seguido muy de cerca por "churris" y "cielo, cielito", que son los empleados por las parejas más jóvenes. 

El clásico "vida" es el preferido por los hombres, mientras que las mujeres son más propensas a bautizar a sus compañeros con adjetivos (tan originales como cursis) del tipo "osito de peluche", "peloncito" o "cachorrito", que pueden llegar a herir la masculinidad de más de uno si les llamas así delante de sus amigos...Sea como sea que acaben llamándote, el caso es que tu nombre de pila pasó a mejor vida en el momento en el que iniciaste tu relación y es difícil recuperarlo.

Y si eres de los que ahora no tienen pareja y piensas que cuando tengas pareja no acabarás refiriéndote a él o ella en esta forma, “tiempo al tiempo”, al final todos acabamos cayendo... ¿Quién te crees? Les vas diciendo alegremente por ahí tus mejores piropos. ¡Qué guapa vas (Cuando es tu novia)! ¡Qué naca eres (Y, ya casado)! ¡Te quiero!

Sin embargo, a nosotros no nos decimos nada. Bueno, sí. Lo feo que nos vemos o grisáceo y tontos que nos sentimos en ese momento. Deberíamos decirnos más a menudo buenas palabras, dirigirnos a nosotros mismos y decirnos: ¡guapo! que ojos más bonitos tienes. ¡Pero qué inteligente eres! ¡Vamos el día de hoy tu puedes hacer lo mejor, que nadie, ánimo, tu puedes! ¡Enhorabuena! No esperemos a que nos lo digan pudiéndonoslo decir nosotros mismos frente al espejo al momento de levantarnos por la mañana o en la noche antes de acostarnos.

Además, la imagen que tenemos de nosotros es muy importante a la hora de relacionarnos con el resto. Sentirnos a gusto con nosotros mismos es fundamental para nuestro bienestar. Y si nos sentimos bien, seremos capaces de dar lo mejor, de no estar irascibles, de empatizar, comprender, ayudar y hacer mejor nuestro trabajo. Por eso voy a ponerte en la palma de tu mano el modo de ser feliz a través de tu autoestima. Piensa que puedes, que vales, acéptate.

Aprecia lo positivo. Acepta que existen cosas negativas o que no te puedan gustar, pero acepta también que hay cosas positivas tanto en tu cuerpo como en tu valía. Acéptalas y acentúalas. Esos serán tus puntos fuertes, aquello en lo que te tienes que apoyar. Aprecia los éxitos que consigues. ¡Tus éxitos! Tuyos. De nadie más. Piensa en tus éxitos. Te servirán de balanza a tu autoestima y seguridad en ti mismo. No generalices, pues, aunque un día se te haya caído, por ejemplo, un bote, o, aunque te timen, etc. no significa que te vaya a pasar siempre.

Simplemente son cosas que pasan, es así la vida, son cosas que no dependen de ti. No te compares con nadie. Aunque te veas peor en algunas cuestiones respecto de otros, en otra tarea serás mejor. Confía en tu capacidad, en tus pensamientos, en tus opiniones y defiéndelas a morir, sin que te preocupe la aprobación de los demás. Acéptate tal como eres, con tus fortalezas y con tus debilidades. ¡Tú eres así!

 Otras personas tendrán otras debilidades, aunque aparenten no tenerlas. Intentar cambiar aquel aspecto que queremos mejorar. Qué es lo que te gustaría cambiar de ti mismo o qué te gustaría lograr, luego establece metas a conseguir y esfuérzate por llevar a cabo esos cambios. Está en la palma de tu mano. El único impedimento eres tú mismo. Enfréntate a tus miedos. Sé fuerte. Tú puedes. Confía en ti.

No hay comentarios:

Publicar un comentario