lunes, 18 de noviembre de 2024

 

EL ALBAÑIL, QUE SE FORMÓ EN ARQUITECTO.

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.

Sí, en mi vida no todo es tan sencillo como me gustaría. En algún lugar fui demasiado irresponsable, en algún lugar perezoso, en algún lugar interfirieron factores externos. Pero una cosa es constante: ahora, después de la lesión al caerme de una construcción por andar borracho (mientras volaba, toda mi vida parecía haberse puesto patas arriba). Estando en el hospital y sentir la muerte cerca me dije “quiero más que nunca resolver todos mis problemas y empezar a vivir bien” Actualmente tengo tres hijos, mi esposa me ama y me recibe con amor al regresar a casa. Deseo a ellos brindarles un cambio de vida, y a mí, una alegría por vivir.

 Nací de una familia pobre, con baja educación, en un barrio de gente corriente. Llegue hasta segundo de secundaria, y abandone la escuela para vivir una vida desordenada, primero en los rincones oscuros con jóvenes un poco mayores que yo tomando cerveza, despues consumí marihuana. Me fui de la ciudad a la frontera norte, y por allá un tiempo trabajé en lo que caía, y el poco dinero que recibía lo gastaba en alcohol, y marihuana. Mi estilo de vida era muy inestable. Mis antiguos compañeros de esa época, se quedaron en la prisión, y un par más murió por sobredosis.

 Durante todos esos años me perseguía un problema, y es que me sentía cansado de esta vida ¡Dejé de apreciarla! Constantemente me hacia esta pregunta ¿Por qué nací? Si, la vida era tan fuerte para mí. Un chico con mala suerte, viviendo en un barrio amargo. Entre a la secundaria, yo era el más tranquilo de la clase, no me gustaba comunicarme con nadie, en general ignoraba todo, siempre estaba en silencio y me comunicaba con alguien solo si lo necesitaba. Antes de terminar el primer grado ni siquiera podía elegir una profesión allí, no había casi nada que me atrajera, al menos algo no me atraía, pero yo, en general, no tenía ganas de ir allí.

 Fui a la calle por gusto propio para convertirme en vago temido en mi barrio. Pensé en robar autos, pero no sabía conducir. Fue una época en que no lograba nada en mi vida. Hoy reflexiono ese pasado y la vida que lleve la veo con tristeza. En la secundaria mi madre me llevo con un psicólogo. Y solo cambié de opinión temporalmente, pero luego los pensamientos que no quería vivir comenzaron a consumirme aún más, por así decirlo. Odiaba mi apariencia, mi altura, rostro, Y también quiero decirte cuánto odio mi apariencia, mi altura y que es pequeño para ser un chico. Era pequeño para mi edad y esto me complicaba las cosas con los chicos del barrio que constamente abusaban de mí, golpeándome o burlándose.

 Me dije “Seré un hombre fuerte, cabron, que les hare pagar todo”. No sé por qué, pero comencé a encerrarme en sí mismo, me sentía perdido, incluso llegué a pensar que era un chico con tendencias femeninas, es decir, yo resultaba ser un chico femenino, y este es el mayor error de mi vida. De esa etapa de mi vida saque muchas cicatrices físicas y psicológicas. Vivía desesperado ¡Podemos decir con seguridad que no merecía esta vida! Cualquier otra persona era mucho más valiosa que yo. Mi alma estaba muerta. Si, algo no me funcionaba comenzaba a culpar, mi cuerpo resentía mis pasiones, pero no sabía el porque me sucedía esto. Estuve involucrado de drogas, alcohol, intimidad secreta. Ahora ya no tengo ningún interés en eso, algo me aleja de ello, ni siquiera sé por qué. Ahora, despues de ir a la universidad el deseo del alcohol, la marihuana, han desaparecido. “No todo es tan terrible en esta vida”

 Las cosas han ido mejorando, y todo inicio cuando conocí a mi pareja, tuvimos un hijo. Antes era un tipo solitario, que no hacia otra cosa que emborrarse, sin novia, sin planes a futuro, sin educación, ni interés por casi nada. En general supe a temprana edad lo que es la vida cuando uno no tiene dinero para vivir. Ahí estaba borracho, con una mujer embarazada, sin trabajo, viviendo en un mísero cuarto, un baño colectivo para varias familias, y lo peor convertido en un alcohólico. No tenía educación, ni experiencia laboral y despues de muchos intentos fallidos, comencé a trabajar de peón de albañil en una construcción.  Allí aprendí lo que es trabajar en las alturas borracho. Al terminar la obra me fui de ahí a seguir buscando. Recuerdo que aquel día sin contar con trabajo, mi hijo nació en el hospital general. Me aplique y logre trabajar duro en casi todas las áreas de la construcción.

 Aprendí casi todo: desde trabajos de albañilería rustica, hasta acabados finos. Incluso ahora puedo derribar una construcción y hacerla moderna. Instalar puertas, electricidad, drenaje, etc. Comencé a formar mi propio equipo, pero no sabía cómo trabajar con la gente bajo mi mando, y no podía controlarlos. Me hicieron pasar un mal rato, hicieron su trabajo de manera repugnante y exigieron dinero.

 Debes entender que en ese momento yo tenía 27 años, ya tenía mucha experiencia en la construcción, pero como albañil, y no como jefe de cuadrilla. Como resultado, los problemas crecieron cada vez más, y quebré. Sin embargo, poco a poco comencé a trabajar reparaciones pequeñas hasta que fueron subiendo en importancia económica, así que compraba buenos materiales y trabajaba con gusto. Mi esposa me ayudaba en todo, todo iba bien. Ahí fue entonces cuando pensé en intentar de nuevo por la escalera de la educación, pero al principio fue un caos. Resolvía problemas en un sitio y surgían problemas en otro. Terminé la secundaria, y la preparatoria nocturna, y comencé a estudiar arquitectura.

 Aunque la carga era pesada y no funcionaba al principio, pero esto es exactamente lo que me ayudó a afrontar todas las dificultades. Empecé a profundizar en ello yo mismo, ya con la experiencia de albañil y ahora con estudios, fui mejorando mis trabajos, aunque las deudas en la familia se nos acumulaban, y no había forma de afrontarlas de inmediato. Con algunos de ellos llegue a un acuerdo pacífico, pero los problemas no se resolvían. Me centre en el estudio, el trabajo, he inicie en la instalación eléctrica, para ello, adquirí gradualmente una gran cantidad de herramientas y, mientras trabajaba solo, no había señales de problemas.

  Pero claro, ya permeado en la universidad me di cuenta que siempre quiero más, así que comencé a asistir a capacitaciones, estudiar sistemas aplicaciones. Los errores del pasado se hicieron sentir periódicamente, pero a pesar de esto, el número de objetos completamente terminados aumentó. A veces tenías suerte y conseguía buenos trabajos, en otros nos teníamos que amarrar la tripa. Había perdido mucho tiempo en mi pasado, y en la mente me dejaron muchos problemas. En aquellos años, no comprendía la vida. Leí mucho, vi videos en YouTube, conocí y me comuniqué con colegas para que mis proyectos fueran de alta calidad. Ahora trabajo en diseño de casas inteligentes, por supuesto que domino soluciones inalámbricas, cableadas, automatización de hogares.

 Como arquitecto construí un sistema de trabajo para que fuera fácil tomar un trabajo, o un pedido en cualquier parte del mundo, ya que cuento con tienda y soy distribuidor de materiales. Detener todo lo que me estaba destruyendo en mi vida, fue lo mejor, quedaron atrás mis adicciones, fue mi mejor decisión. Me di cuenta de que algo necesitaba cambiar y, primero que nada, dejé el alcohol y la marihuana. Despues comencé a buscar amigos, ya que nunca los había tenido. De hecho, ahora tengo 50 años, y tres hijos. De solo recordar todos los errores que cometí en mi vida me da vergüenza mencionarlos, pero estos son parte de mi pasado. 

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