martes, 14 de enero de 2025

 

ENTRE LA ESCUELA Y EL HOGAR

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Ex director de “La escuela Normal del Pacifico” Ex Director General “Instituto Pedagógico Hispanoamericano.

El profesor debe contar con una buena reputación. Ser culto, amable, organizado, ser capaz en satisfacer las necesidades educativas, en lo moral, intelectual, talento, físico, psicológico, pedagógico, etc. Ser capaz de formar, y desarrollar las habilidades creativas de los niños, satisfacer sus necesidades individuales de mejora intelectual, moral y física, formar una cultura de un estilo de vida saludable y seguro, mejorar la salud, así como organizar su tiempo libre. Asegurar su adaptación a la vida en sociedad, la orientación, así como la identificación y el apoyo de los niños que han demostrado habilidades sobresalientes.

Para niños con talento, y sobresalientes, los padres pueden apoyar a su hijo con educación adicional que no está disponible en la escuela y no es gratuita. Una gran mayoría de escuelas no cuenta con profesores de Danza, pintura, Ingles, a los que los niños tienen derecho, pero el estado les niega presupuesto y esto lleva a la asociación de padres a contratarlos por una módica paga. Muchos padres no están de acuerdo en pagar por este tipo de servicio a pesar de que son una parte importante en la formación, calidad de la educación, y crecimiento de su hijo, prefieren renegar en contra de la dirección de escuela que gestionar para encontrar una solución.

Los profesores que se encargan de este tipo de actividades no cuentan con ninguna prestación adicional al pago de su clase y están expensas a ser retirados el día que la asociación de padres no quiera invertir en ellos. La escuela no cuenta con recursos adicionales que la apoyen a dar este servicio y se lleva a cabo a expensas de las cuotas de los padres. El estado se justifica argumentando que no recibe mayor presupuesto para atenderlos, lo que se constituye en un verdadero problema de presupuesto en contra de la calidad educativa.

Los padres de familia no toleran las carencias y la relación con el profesor y la dirección de la escuela se vuelve tensa brotando las pasiones. El profesor y la dirección de la escuela dedican parte de su tiempo a gestionar para encontrar soluciones y obtener un mejor rendimiento. Algunos padres participan, pero la gran mayoría se desatienden y dejan solo al director con la gestión quien se ve entre la espada y la pared por lo que acude a la supervisión escolar y se topa con el mismo problema ya que los supervisores están atados de mano y su gestión ante el sector y este con el secretario de educación pública con el congreso federal o estatal.

El congreso debería ser el amigo principal, quien esté dispuesto a solucionar este tipo de recursos programándolos. Sin embargo, sus intereses están puestos en otro lado por lo que las mejoras y recursos para este tipo de profesores no llegan. La crítica continuará por las carencias y se exigirá educación de calidad por el lado de los padres de familia. El gobierno se regocijará por los datos recibidos por los logros de las escuelas, pero no comparte las preocupaciones y problemas de la escuela. No programa recursos suficientes para equilibrar los cambios necesarios. Conoce los problemas, las carencias, pero no las atiende o lo hace para irse a tomar una foto con unas cuantas cubetas de pintura.

Poco o casi nada se ha logrado a través de los años señalando las deficiencias y exigir mejoras en el trabajo de los profesores, la escuela en general. El Director gestiona, perseguido, defiende, conjuntamente con los profesores sobre la base de un buen conocimiento del estado actual de las cosas. Los diputados y funcionarios públicos responsables de la educación emiten juicios, dan discursos y guardan las demandas, sin dejar de lado que muchos de ellos cuentan como única experiencia su paso como estudiantes sentados en un pupitre de una escuela por lo que cuentan con escaso conocimiento de lo que se hace y trabaja en una escuela. Su consecuencia y daños lo reciben los niños, y los hacen responsables con una calificación, es como tener hambre y no te dan de comer, te exigen y no te dan lo que necesitas. - ¡No, se puede seguir jugando con la educación!

La Confianza de los padres de familia en el profesor y la escuela en general, es un estado psicológico propicio para el bienestar del niño (Confiar en la escuela) Esa confianza se traduce en alianza, y en la posibilidad de celebrar acuerdos, construyendo una interacción efectiva. Donde ¡No! hay confianza, no hay asociación. La confianza en una escuela se basa en su reputación, confiabilidad, apertura, así como en la integridad, honestidad y competencia de todos la que la componen.

En general, la base de la confianza en la escuela es la posibilidad de una interacción eficaz y segura. La desconfianza crea un obstáculo para la creación de buenas relaciones y entendimientos. Por otro lado, cuanto más confían los padres en la escuela para enseñar a sus hijos, menos tienden a involucrarse, a “intervenir” en el proceso educativo. Algunos padres desconfían de la escuela y los docentes, sin embargo, mantienen a su hijo inscrito en ella, y se debe a ese deseo de librarse de su responsabilidad, asignándole a ese profesor su responsabilidad como padre, por lo que el docente se ve convertido en el culpable de la mala educación que el niño reciba en su hogar y su entorno.

Algunos de esos padres se alegran en ver que su hijo tiene problemas escolares y es una forma de justificarse para descargar toda la culpa en el profesor y la escuela. Por lo general son padres negligentes, que se la pasan denunciando, tratan de imponer o interactuar, y se niegan a cooperar. Para ellos la escuela es la única culpable. El profesor se gana esa confianza atendiendo los intereses de cada niño, lo asiste en la solución de problemas, es justo y coherente, tiene en cuenta los intereses de los padres, da la oportunidad de que se expresen y también influyan en la toma de decisiones. Son profesores escrupulosos, honestos, competentes, hablan claro, dan respuestas abiertas para construir diálogos, y conocen las reglas escolares, así como los límites con los padres.

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