ENTRE LA ESCUELA Y EL HOGAR
LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Ex director de “La escuela Normal del
Pacifico” Ex Director General “Instituto Pedagógico Hispanoamericano.
El
profesor debe contar con una buena reputación. Ser culto, amable, organizado,
ser capaz en satisfacer las necesidades educativas, en lo moral, intelectual,
talento, físico, psicológico, pedagógico, etc. Ser capaz de formar, y
desarrollar las habilidades creativas de los niños, satisfacer sus necesidades
individuales de mejora intelectual, moral y física, formar una cultura de un
estilo de vida saludable y seguro, mejorar la salud, así como organizar su
tiempo libre. Asegurar su adaptación a la vida en sociedad, la orientación, así
como la identificación y el apoyo de los niños que han demostrado habilidades
sobresalientes.
Para
niños con talento, y sobresalientes, los padres pueden apoyar a su hijo con
educación adicional que no está disponible en la escuela y no es gratuita. Una
gran mayoría de escuelas no cuenta con profesores de Danza, pintura, Ingles, a
los que los niños tienen derecho, pero el estado les niega presupuesto y esto
lleva a la asociación de padres a contratarlos por una módica paga. Muchos
padres no están de acuerdo en pagar por este tipo de servicio a pesar de que
son una parte importante en la formación, calidad de la educación, y
crecimiento de su hijo, prefieren renegar en contra de la dirección de escuela
que gestionar para encontrar una solución.
Los
profesores que se encargan de este tipo de actividades no cuentan con ninguna
prestación adicional al pago de su clase y están expensas a ser retirados el
día que la asociación de padres no quiera invertir en ellos. La escuela no
cuenta con recursos adicionales que la apoyen a dar este servicio y se lleva a
cabo a expensas de las cuotas de los padres. El estado se justifica
argumentando que no recibe mayor presupuesto para atenderlos, lo que se
constituye en un verdadero problema de presupuesto en contra de la calidad
educativa.
Los
padres de familia no toleran las carencias y la relación con el profesor y la
dirección de la escuela se vuelve tensa brotando las pasiones. El profesor y la
dirección de la escuela dedican parte de su tiempo a gestionar para encontrar
soluciones y obtener un mejor rendimiento. Algunos padres participan, pero la
gran mayoría se desatienden y dejan solo al director con la gestión quien se ve
entre la espada y la pared por lo que acude a la supervisión escolar y se topa
con el mismo problema ya que los supervisores están atados de mano y su gestión
ante el sector y este con el secretario de educación pública con el congreso
federal o estatal.
El
congreso debería ser el amigo principal, quien esté dispuesto a solucionar este
tipo de recursos programándolos. Sin embargo, sus intereses están puestos en
otro lado por lo que las mejoras y recursos para este tipo de profesores no
llegan. La crítica continuará por las carencias y se exigirá educación de
calidad por el lado de los padres de familia. El gobierno se regocijará por los
datos recibidos por los logros de las escuelas, pero no comparte las
preocupaciones y problemas de la escuela. No programa recursos suficientes para
equilibrar los cambios necesarios. Conoce los problemas, las carencias, pero no
las atiende o lo hace para irse a tomar una foto con unas cuantas cubetas de
pintura.
Poco
o casi nada se ha logrado a través de los años señalando las deficiencias y
exigir mejoras en el trabajo de los profesores, la escuela en general. El
Director gestiona, perseguido, defiende, conjuntamente con los profesores sobre
la base de un buen conocimiento del estado actual de las cosas. Los diputados y
funcionarios públicos responsables de la educación emiten juicios, dan
discursos y guardan las demandas, sin dejar de lado que muchos de ellos cuentan
como única experiencia su paso como estudiantes sentados en un pupitre de una
escuela por lo que cuentan con escaso conocimiento de lo que se hace y trabaja
en una escuela. Su consecuencia y daños lo reciben los niños, y los hacen
responsables con una calificación, es como tener hambre y no te dan de comer,
te exigen y no te dan lo que necesitas. - ¡No, se puede seguir jugando con la
educación!
La
Confianza de los padres de familia en el profesor y la escuela en general, es
un estado psicológico propicio para el bienestar del niño (Confiar en la
escuela) Esa confianza se traduce en alianza, y en la posibilidad de celebrar
acuerdos, construyendo una interacción efectiva. Donde ¡No! hay confianza, no
hay asociación. La confianza en una escuela se basa en su reputación,
confiabilidad, apertura, así como en la integridad, honestidad y competencia de
todos la que la componen.
En
general, la base de la confianza en la escuela es la posibilidad de una
interacción eficaz y segura. La desconfianza crea un obstáculo para la creación
de buenas relaciones y entendimientos. Por otro lado, cuanto más confían los
padres en la escuela para enseñar a sus hijos, menos tienden a involucrarse, a
“intervenir” en el proceso educativo. Algunos padres desconfían de la escuela y
los docentes, sin embargo, mantienen a su hijo inscrito en ella, y se debe a
ese deseo de librarse de su responsabilidad, asignándole a ese profesor su
responsabilidad como padre, por lo que el docente se ve convertido en el
culpable de la mala educación que el niño reciba en su hogar y su entorno.
Algunos
de esos padres se alegran en ver que su hijo tiene problemas escolares y es una
forma de justificarse para descargar toda la culpa en el profesor y la escuela.
Por lo general son padres negligentes, que se la pasan denunciando, tratan de
imponer o interactuar, y se niegan a cooperar. Para ellos la escuela es la
única culpable. El profesor se gana esa confianza atendiendo los intereses de
cada niño, lo asiste en la solución de problemas, es justo y coherente, tiene
en cuenta los intereses de los padres, da la oportunidad de que se expresen y
también influyan en la toma de decisiones. Son profesores escrupulosos,
honestos, competentes, hablan claro, dan respuestas abiertas para construir
diálogos, y conocen las reglas escolares, así como los límites con los padres.
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